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Nuestra pareja también es nuestro maestro

Luisa Torres Tobar

Nuestra pareja también es nuestro maestro Foto: Ingimages

Todos cuantos pasan por nuestra vida nos dejan lecciones y nos permiten tener un espejo de esas actitudes de las que no somos conscientes y que debemos mejorar. Por eso, una pareja resulta ser un mentor que nos enseña sentimientos como la humildad y el respeto.

Las relaciones personales  están presentes a lo largo de la vida en  todas las personas.  Querámoslo o no vivimos pérdidas, nos enamoramos, nos desenamoramos, atravesamos cambios, nos transformamos, sentimos miedos, confiamos en la vida y sentimos el amor o tememos nuestras propias posibilidades y a los demás en su actuar.
Por: Luisa Torres Tobar, psicóloga y sexóloga

Establecemos distintos vínculos afectivos con amistades, nos relacionamos con personas en el trabajo y en el ámbito familiar.  Las relaciones interpersonales forman parte de la socialización de las personas y contribuyen  al bienestar o a la infelicidad en el día a día; la forma como queramos vivir nuestras  relaciones está en cómo nos situamos y estructuramos la dinámica interna del vínculo, pues podemos vivir una relación desde el dolor, los celos, los juegos mentales, el poder, la inseguridad, la manipulación,  el odio, la competencia y la negación o vivir las relaciones desde el amor, la compasión, la gratitud, la alegría, la paz, la abundancia, el amor, la plenitud de uno y de los demás.  Debemos aprender a observar nuestros  aspectos internos de cómo vivimos nuestras relaciones y el amor para poder reconocerlos y cambiarlos si es necesario. Esto lleva su tiempo pero  vale la pena arriesgarse.
 
Desde mi punto de vista las relaciones son un camino  de aprendizaje, consciencia y sanación. Cuando estamos en una relación de pareja, de amigos, laboral o familiar estamos aprendiendo en todo momento  de uno mismo  y de la otra persona. 

Si utilizamos el espejo en las relaciones, la imagen completa de la otra persona proyectada en uno mismo, encontraremos retos y oportunidades para soltar, aprender y conocernos. Para conocer nuestras partes ocultas necesitamos un espejo que nos revele la forma como pensamos, amamos, actuamos, sentimos y vivimos, pues de nuestra personalidad hay aspectos ocultos a nuestra percepción. Para verlos necesitamos el espejo del otro; la otra persona ve en mi lo que yo no puedo ver. La persona me hace sentir cosas internas que  me revelarán aspectos de mi.

Relación Consciente


En una relación consciente, la pareja o la otra persona es vista como un maestro, un mentor que nos enseña a experimentar la tolerancia, la compasión, la humildad, la aceptación y el respeto entre otras cosas desde el amor. Y la relación nos enseñará qué aspectos de nosotros mismos debemos trabajar. En esta instancia nos podríamos preguntar, ¿qué heridas del pasado o del presente me revela mi relación actual?

Cualquier tipo de relación es una oportunidad de entrenamiento, pues nos revelan herramientas para ver cómo funciona y trabaja nuestro ego y cómo este funciona a través del miedo y la negación de nuestra verdadera y divina esencia que es el amor. La relación nos revela nuestra posición frente a las cosas, nuestra forma de pensar y sentir, nuestras creencias y la autoridad de nuestro ego. En una relación consciente podemos reconocer estos aspectos de nosotros mismos e invitarlos a que se sitúen a un lado.

Si logramos conectarnos a la fuente del amor, podemos contemplar el uso consciente de las relaciones interpersonales como una herramienta de despertar interior.


 







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