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Violencia doméstica: Un abusador en casa

Violencia doméstica: Un abusador en casa Violencia doméstica, foto: Thinkstock

La violencia doméstica no solo implica agresión física, también emocional y sexual. Consejos para identificar esta difícil situación.

Por RevistaFucsia.com

En Colombia, cada cuatro días una mujer muere a manos de su pareja; en Estados Unidos, cada 15 segundos una mujer es maltratada físicamente por un hombre que conoce; casi el 50 por ciento de la población femenina del país afirma haber sido agredida físicamente según la última Encuesta de Demografía y Salud de Profamilia…

La violencia doméstica es una realidad difícil de aceptar incluso para la misma víctima, sobre todo cuando las agresiones a las que se ve expuesta son sicológicas. Esta es la razón por la que es determinante saber qué es la violencia doméstica y cuáles son sus manifestaciones. Sólo así es posible detener la situación y pedir ayuda.

Tipos de violencia doméstica
La violencia doméstica es un abuso o agresión que un miembro de la familia (núcleo familiar) causa a otro. Está clasificada como física, sexual y emocional y por lo general siempre están relacionadas.

· Violencia física: es el uso de fuerza física o de armas que hieren o lesionan. Golpes, patadas, halones de pelo, mordeduras, quemaduras y laceraciones con sustancias como ácidos o con objetos entran dentro de esta categoría.

· Violencia sexual: se presenta cuando uno de los miembros de la familia (inclusive el conyugue) es obligado por otro a tener relaciones sexuales. Es la menos denunciada de los tres tipos por las implicaciones emocionales y jurídicas que trae consigo.

· Violencia psicológica o emocional: insultos, críticas, acusaciones, humillaciones, control de las acciones, prohibiciones, celos obsesivos y amenazas de abandono, agresión o sexuales, son algunas de las prácticas más usadas por los agresores emocionales para someter o ridiculizar a sus víctimas.

Indicios de violencia doméstica
La violencia doméstica no sólo deja en las víctimas lesiones físicas, también profundos daños emocionales prácticamente irreversibles que pueden llevar a la persona a sufrir depresiones, trastornos de ansiedad, baja autoestima, dificultades para entablar relaciones sociales, necesidad de consumir drogas o alcohol o incluso a experimentar deseos de quitarse la vida.

Generalmente, quienes la padecen dejan entrever:
1.
Lesiones visibles y continuas como contusiones, morados, inflamaciones y fracturas. Siempre tienen una explicación para ocultar el motivo del daño.
2. Nerviosismo, ansiedad y angustia permanentes, especialmente cuando están fuera de los parámetros que el agresor ha establecido.
3. Control sobre sus actividades. Por ejemplo, no pueden demorarse al salir de sus casas ni vestir como les gustaría hacerlo.
4. Inseguridad para exponer sus argumentos pues siempre que lo hacen el victimario las insulta, descalifica o humilla delante de familiares, amigos o extraños.
5. Estados de depresión, trastornos de alimentación, aislamiento, problemas para conciliar el sueño y desnutrición.
6. Sometimiento absoluto, incluso cuando deben tomar decisiones que las afectan directamente.
7. Deseos de suicidarse.

En el país existen innumerables organismos dispuestos a recibir las denuncias, resolver inquietudes y prestar atención a las víctimas de violencia doméstica. Las comisarías de familia, el ICBF, la Consejería Presidencial para la equidad de la mujer, ONG Casa de la Mujer y la Corporación Sisma Mujer, son algunas.


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