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Vivimos peleando, pero nos amamos

Vivimos peleando, pero nos amamos Foto: Thinkstock

Yo no podría tener una relación así, afirman los demás, pero ¿qué se esconde detrás de esas parejas que se juran amor pero viven agarrados todo el día?

Peleamos por bobadas. Es la confesión que hacen cientos de personas en relaciones sentimentales que parecen disfuncionales. Aquellas donde no se trata de falta de cariño o de ausencia de pasión, sino de una disposición constante para el conflicto. Como es de esperarse, este tipo de relaciones no son sanas para nadie; en principio, una relación amorosa debe servir para dar y recibir felicidad.

En la mayoría de casos, las peleas constantes se deben a que no existe una comunicación efectiva entre la pareja, pueden presentarse los siguientes casos en los que no es la falta de amor lo que damnifica la relación:

• Exceso de orgullo para admitir que hay una herida causada por las palabras o actitudes del otro
Negar u ocultar los sentimientos puede ser muy peligroso para una relación. En primera instancia, la otra persona desconoce lo que realmente está pasando y, aunque pueda intuirlo leyendo el lenguaje corporal, si no confesamos cuáles son nuestros deseos, desacuerdos o tristezas, difícilmente es posible lograr la comprensión del otro.
Muchas veces decir “no me pasa nada”, cuando en realidad estás furiosa o triste, no va a lograr ningún efecto de condescendencia o especial interés por parte de tu pareja, porque no en todas las ocasiones los hombres tienen la capacidad de leer entre líneas, de entender el lenguaje corporal para descubrir lo que te pasa. Con frecuencia, esa evasión de la sinceridad puede generar discusiones más adelante.

El diálogo siempre es la mejor opción para resolver los problemas. De nada sirve demostrar que estamos muy bien si no se reconoce, en la cotidianidad, aquellos detalles que nos hacen sentir mal para resolver a tiempo la situación, con participación de la pareja. El diálogo es el mejor aliado de una relación porque la ayuda a crecer sana y permite el conocimiento mutuo.

• Resistencia para reconocer que se ha cometido una falta o se ha tenido el comportamiento equivocado
Algunas veces las personas pueden presentar un comportamiento neurótico, es decir, se irritan por nimiedades para escapar de una pelea que se aproxima, “si me pongo bravo, no me van a molestar”. Esta actitud, además de aburridora, genera inseguridad en la pareja porque debe andar con guantes de seda para no herir susceptibilidades; si no se puede tener plena confianza para hablar ‘a calzón quitao’ con la pareja, la relación comenzará a desfallecer.

Según Chiquinquirá Blandón, psicóloga especialista en Trabajo Clínico y terapeuta de pareja, el comportamiento neurótico en la pareja proviene de problemas internos. “la persona no aprende de la experiencia y repite una y otra vez el mismo comportamiento (pelear para solucionar los problemas), o porque tiene poca capacidad de insight, es decir, de darse cuenta de sus propios problemas (relación tormentosa en opinión de padres y amigos), generando un circuito de interacción negativa, propio de las personas neurotizadas”, estimó la experta en medios de comunicación.

• Celos excesivos e injustificados
La confianza es uno de los pilares de una relación sana. Cuando se acuerda exclusividad y se comienza una relación de pareja, se está estableciendo un compromiso tácito de confianza en el otro, en que no va a engañar. Igual que en la práctica de la legislación, antes de juzgar a una persona, se parte su presunción de inocencia. Juzgar a la pareja sin saber con certeza si ha cometido algún ‘ilícito’ implica una carga de celos significativa.

Si vives pendiente de revisar su celular, su correo electrónico y en general su relación con otras mujeres porque piensas que te está engañando con alguna de ellas, aunque no se haya presentado ninguna prueba de que te está poniendo los cuernos, ten cuidado, puedes estar convirtiéndote en una celosa.

Los celos injustificados provienen de la inseguridad propia, bien sea por experiencias pasadas o por baja autoestima. Si sientes que perteneces a ese club, pero tu pareja no ha dado ningún motivo para que tengas ese comportamiento, es mejor que revises con cuidado tus acciones porque puedes maltratar gravemente la relación. Claro está que cuando es el sujeto quien genera sospechas es mejor salir de la duda de una buena vez, una mujer siempre intuye cuando las cosas no están bien.



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