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9 mitos acerca de la sal

9 mitos acerca de la sal 9 mitos acerca de la sal, foto: Thinkstock

Con frecuencia suele relacionarse la ingesta excesiva de sal con el desarrollo de trastornos, pero hay evidencia científica que demuestra lo contrario. Mitos y verdades sobre la sal.

 
La sal o cloruro de sodio (NaCl) el principal condimento en la cocina, se utiliza para conservar la comida y es fuente esencial de sodio para el organismo. La hipertensión es el principal factor de riesgo en los trastornos cardiovasculares y la apoplejía.
 
1. Eleva la presión arterial
Falso.
Contrario a lo que suele creerse, la relación entre el consumo de sal y presión sanguínea no es tan directa, depende mucho de la capacidad de los riñones de excretar o conservar el sodio para regular la presión arterial.
Según el Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación (EUFIC, por sus siglas en inglés), “la mayoría de los estudios científicos muestran que la reducción del consumo de sal reduce la presión arterial, siendo este efecto más pronunciado en las personas hipertensas, las personas obesas y los ancianos. La respuesta ante la reducción del consumo de sal varía mucho entre distintas personas y puede no reportar beneficios perceptibles en personas con niveles iniciales normales”.
La presión arterial alta en mujeres jóvenes es relativamente rara porque esta condición suele desarrollarse con la edad. La obesidad, la escasa actividad física y el consumo reducido de potasio influyen más en la presión arterial que el consumo elevado de sodio.
2. Salar el agua en la que se cocinan los vegetales o la pasta puede ser perjudicial
Falso.
Los vegetales frescos y la pasta son naturalmente bajos en sodio, los alimentos absorben sólo una baja parte de sal contenida en el agua.

3. La sal que se adiciona durante las preparaciones es menor que la que se realiza en la mesa
Verdadero.
Aunque la lengua capte el sabor de la sal más rápidamente cuando se agrega directamente en la mesa, un estudio realizado por nutricionistas de la Universidad Nacional indicó que la cantidad de sal que se agrega durante las preparaciones es menor a la que se agrega rosándola en el plato.
El estudio consistió en elaborar dos sopas de verduras con papa, una con sal y otra sin sal; un grupo de 30 personas adicionó sal al gusto a la segunda sopa hasta hallar el sabor adecuado; el gramaje de sal agregado en la primera preparación fue inferior a la segunda en todos los casos.

4. El apio contiene mucho sodio
Falso.
El apio sí contiene un nivel más elevado de sodio comparado con los demás vegetales, pero una tajada de pan blanco contiene 150mg de sodio y un tallo de apio sólo 35mg.

5. Las bebidas y medicamentos efervescentes son muy altos en sodio
Falso.
En un principio las bebidas efervescentes eran elaboradas con bicarbonato de sodio, pero actualmente todas las gaseosas, incluyendo la soda, la efervescencia es otorgada por un gramaje mínimo de dióxido de carbono.

6. La sal sólo es útil para dar sabor a la comida
Falso.
El sodio y el cloruro, sustancias presentes en la sal de mesa, son fundamentales para regular el balance de los fluidos en el organismo; contribuyen a regular la presión arterial; también facilita la absorción de la glucosa y los aminoácidos; y a conservar las condiciones para el adecuado funcionamiento de músculos y nervios.

7. Con fuerza de voluntad se puede eliminar completamente el sodio de la dieta
Falso.
Aunque logre omitir la sal de la mesa y las preparaciones, continuará consumiendo los componentes de la sal. La sal agregada a la comida corresponde sólo a un 15% del contenido diario, 75% proviene de los alimentos procesados como panes, cereales, golosinas de paquete, queso procesado, entre otros; el 10% restante está presente en los alimentos naturales.

8. La sal disfraza el sabor de las comidas
Depende.
La sal se distribuye en el cuerpo de diferentes maneras, está presente en la sangre, la saliva, las mucosidades y el jugo gástrico. La saliva de algunas personas es menos salada, por eso requieren mayores porciones de sal en sus comidas. De acuerdo con algunos psicólogos, cuando la sal entra en contacto con las papilas gustativas genera un impulso eléctrico al cerebro que facilita la percepción de los sabores.

9. La sal produce retención de líquidos
No para todos.
La retención de líquidos o edema es un trastorno metabólico que consiste en la acumulación de agua u otros componentes en el organismo. Tanto el sodio como los carbohidratos como el sodio contribuyen a la retención de agua en personas propensas a ello, como las mujeres en embarazo, con menopausia, obesidad y con el paso de la edad.

Si tus ojos amanecen hinchados después de una comida abundante, es un síntoma de retención de líquidos; si has notado que tienes tendencia a retención de líquidos, disminuye el consumo de sal y toma más agua. Recuerda que la mala nutrición y el sedentarismo también pueden causar edemas.





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