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De depresiones que no se curan y otros demonios internos: identifica si sufres este mal

De depresiones que no se curan y otros demonios internos: identifica si sufres este mal De depresiones que no se curan y otros demonios internos: identifica si sufres este mal, foto: Thinkstock

No te deprimas y toma nota. Entérate de las causas, consecuencias y síntomas del Trastorno Depresivo Mayor (TDM), una enfermedad de cuidado y atención.

Por RevistaFucsia.com

Son esos momentos de tristeza y ansiedad en la que todo parece derrumbarse, los que instintivamente nos llevan a decir: “estoy deprimida”. Pocas veces analizamos concienzudamente si en realidad somos víctimas de esta enfermedad, que cada vez parece más común, pero que en realidad oculta algo más que “un momento de tristeza”. ¿Un mal de nuestro siglo, un efecto transitorio, un trastorno crónico?

¡Por qué me siento así!
Si te sientes triste, desilusionada o estresada: calma. Puedes estar pasando por una crisis emocional o un momento de estrés mezclado con tristeza. No siempre estos síntomas indican que sufres depresión crónica. La depresión es una condición recurrente de baja de autoestima, que hace sentir a la persona sin ningún valor y que se disminuya su actividad y las funciones normales de su diario vivir. Recuerda que es un estado a largo plazo.

¿Sufro del TDM?
Ten en cuenta que si los síntomas son persistentes por lo menos durante dos semanas, puedes padecer de este tipo de ‘depresión clínica’. Para identificarlo, deben ser visibles por lo menos cinco de los nueve síntomas que te damos a continuación, de acuerdo con la cuarta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales de la Asociación Psiquiátrica Americana (DSM-IV)

Tú misma te percatas de tu estado de ánimo: eres conciente de que estás muy triste y tienes una sensación de vacío. Las demás personas perciben lo mismo a partir de tus actitudes y expresiones.
Disminuye tu interés por cualquier tipo de actividad
Pérdida de peso significativa o incremento de tu apetito
Insomnio o sueño excesivo
Lentitud mental y física, además de permanecer inquieta
Fatiga o pérdida de energía
Sentimientos de minusvalía, culpabilidad excesiva o inapropiada.
Poca concentración o capacidad de decisión
Pensamientos recurrentes sobre la muerte e ideas suicidas, intento o plan de cometer suicidio

En cifras
La depresión es más común en mujeres que en hombres. (1.5 a 2.5). Ocurre también en niños, pero en una proporción más baja.
Comienza a finales de los 20 años de edad.
En por lo menos en el 30% de los episodios depresivos, los pacientes no responden adecuadamente a un tratamiento antidepresivo de primera línea. Pero atención: no existe algún tipo de medicamento antidepresivos que haya demostrado ser más efectivo que otro.
El momento apto para evaluar la efectividad del tratamiento, es después de 2-4 semanas a partir de su inicio. Si no se presentan avances con, es necesario optimizar el tratamiento y hacerle un seguimiento de 8 a 10 semanas, tiempo razonable para ver los primero resultados positivos.
En 1990, la depresión fue la cuarta causa más común de años de vida perdidos ajustados a discapacidad (AVAD) (DALYs, por su sigla en inglés) en el mundo. Para el año 2020, se prevé que se convierta en la segunda causa más común.
Según informes del Instituto Nacional de Excelencia Clínica (NICE) en el Reino Unido, El TDM, es una condición que perdura a largo plazo.
El país con el índice más alto de TDM es China

¿Qué puede pasar?
La depresión afecta relaciones sociales y desempeño en el trabajo, incluso su vida familiar y amorosa.
El bolsillo también se ve afectado: hay pérdida de productividad laboral y de ingresos, se incrementan los gastos en salud y hay una mayor dependencia de los servicios sociales.
Disminuye tu salud física: dolor corporal, estrés y discapacidad para tus actividades cotidianas.

El doctor Jorge Téllez Vargas, médico-psiquiatra de la Universidad del Bosque (Colombia), explica que la sociedad aún no comprende la dimensión se este tipo de trastornos: el tema no está totalmente claro para la gente o se confunde con una angustia pasajera o desánimos ocasionales, y no se le da la importancia que merece, en lo que el denomina como la discriminación a los pacientes depresivos. También nos sentimos cohibidos de ir a un psicólogo o psiquiatra cuando creemos que algo no anda bien: no queremos que nos tilden de “locos” y evitamos este tipo de ayuda.

No sientas temor y consulta con un especialista.

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