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Obesas por herencia

Obesas por herencia La obesidad hereditaria ha encontrado su justificación en un gen.

El sobrepeso se hereda, pero los hábitos alimenticios inculcados en la familia contribuyen en gran parte a que éste se desarrolle. Entérate por qué.

La obesidad hereditaria ha encontrado su justificación en un gen. Los estudios científicos han demostrado que algunas funciones reguladoras del peso, el tamaño y la distribución del tejido graso y la cantidad de adipositos pueden variar de una persona a la otra de acuerdo a sus características genéticas.

No obstante, esta no es la única causa por la que una persona propensa genéticamente a engordar puede llegar a padecer esta enfermad. Los estudios demuestran que los hijos de padres sedentarios cuyos hábitos alimenticios son poco saludables, son proclives a padecer este mal. En consecuencia, los hijos de padres obesos tienden a ser obesos también pero por repetición de conductas.

Este último argumento es el más aceptado por la comunidad científica, aunque también hay otros que encuentran las causas de la obesidad en las familias numerosas –varios hijos por pareja-.

Prevenir es lo mejor
Es claro que a pesar de las discusiones de los médicos y de los distintos resultados de las investigaciones, quienes creen que la obesidad es hereditaria son todos aquellos que la padecen a pesar de luchar por años contra ella.

Para lograr compensar esos factores genéticos y la tendencia familiar que desde niños ha sido el patrón de comportamiento, hay que tomar medidas para cambiar los malos hábitos. Estas son algunas recomendaciones:

•   Educa a tus hijos para que coman sanamente. Cuidado, no se trata de obsesionarlos con el conteo de calorías o restringirles las harinas y los dulces, de lo que se trata es de ajustar la cantidad que consumen de estos alimentos y de inculcarles el gusto por las verduras y las frutas.

•   Juega con ellos. El ejercicio visto como diversión siempre será una buena opción para practicar algún deporte. Recuerda que tú debes dar ejemplo. Esta es la razón por la que no puedes ser contradictoria y pedirle a tu hijo que haga actividad física mientras te sientas a fumar o te tomas unas buenas horas de sueño extra.

Menos quejas, más acción
Si esta situación te parece familiar y eres de las que ha luchado por muchos años contra el sobrepeso sin obtener nada más que una cuenta bancaria vacía y un sinfín de desilusiones, deja de creer en dietas milagrosas o en rápidos tratamientos invasivos y ponte en acción.

Para hacerlo, busca la ayuda de una nutricionista que te guíe para establecer un plan de alimentación que poco a poco te ayude a transformar tus hábitos. Lo mejor es acudir a un profesional para que juntos evalúen tus gustos y tus malas conductas y así logren establecer una rutina ajustada a los requerimientos de tu cuerpo, a tus rutinas diarias, a tus enfermedades y sobre todo a lo que más te apetece comer. Esta es en definitiva, la mejor forma de controlar tu peso y de luchar contra la genética.

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