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Las mujeres que merecían el Premio Nobel y no lo recibieron

Fucsia.co

Las mujeres que merecían el Premio Nobel y no lo recibieron

Desde su fundación en el 1901, las mujeres han ganado 49 de 923 premios, es decir ¡aproximadamente uno de cada veinte!

Hace tan solo unos días la comunidad científica centró su atención a los Premios Nobel. En medio de lo que debería ser un momento fantástico para la ciencia que florece ante la imaginación de las mentes actuales, nos encontramos sin embargo preguntándonos, ¿dónde están las mujeres?

Cuarenta y nueve mujeres frente a 892 hombres. Solo el 5,5% de los premios Nobel tiene nombre femenino.

Partiendo por el hecho de que los descubrimientos, avances e investigaciones son cada vez más interdisciplinarias con colaboraciones mundiales de múltiples personas, el premio igualmente lo recibe una o máximo tres personas. Así, entre la larga historia de contribuciones y nombres que han sido pasados por alto, se encuentra en su mayoría mujeres.

Además, habría que sumarle que históricamente los hombres llevan una gran ventaja sobre las mujeres por su tardío acceso al estudio. Sin embargo, es imposible negar que las mujeres han contribuido de forma decisiva al avance de las ciencias y, a pesar de ello, no han recibido su merecido reconocimiento.

Estas 10 mujeres son un buen ejemplo de ello.

Henrietta Leavitt (1868-1921). Fue la primera astrónoma de Estados Unidos y a ella se debe la fórmula que permitió medir la distancia a la que se halla una estrella con respecto a la Tierra según su luminosidad, lo que supuso toda una revolución en su campo.

Lisa Meitner (1878-1968). Durante varios años, esta física austriaca investigó junto a su colega Otto Hahn la posibilidad de bombardear átomos con neutrones provocando la fisión del núcleo y generando una enorme energía. Sus descubrimientos dieron lugar a la Física Nuclear. Hahn recibió por ello el premio Nobel en 1944, Meitner fue ignorada.

Grace Hopper (1906-1992). Como oficial de la Marina de Estados Unidos, y tras licenciarse en Matemáticas y Física, participó en el desarrollo del Mark 1, uno de los primeros computadores. Se convirtió en pionera del lenguaje de programación, hasta el punto de idear el primer compilador, es decir, un sistema para traducir las instrucciones a un código que los computadores pudieran entender.

Rosalind Franklin (1920-1958). Biofísica británica que descubrió la estructura del ADN y, por tanto, mostró la manera en que se transmite la información genética de padres a hijos. Sus trabajos fueron aprovechados por Maurice Wilkins, James Watson y Francis Crick para construir un modelo de ADN por el que en 1962 recibieron el premio Nobel. Ella ni siquiera fue nominada.

Stephanie Kwolek (1923-2014). Esta química polaco-estadounidense creó en un laboratorio el kevlar, un material cinco veces más fuerte que el acero y que en la actualidad se utiliza para construir desde aviones y puentes hasta celulares y chalecos antibalas.

Helen Free. Una de las pioneras femeninas en el campo de la química en Estados Unidos, desarrolló en los años cincuentas las tiras impregnadas de sustancias que reaccionan con la orina, las cuales varían en su uso ya sea para diagnosticar enfermedades como la diabetes o por supuesto, para una prueba de embarazo.

Edith Flanigen. La madre de los tamices moleculares fue esencial en el desarrollo de la industria de los carburantes, pues dicho en otras palabras, consiguió hacer que el proceso para refinar petróleo fuera más eficiente y seguro.

Olga D. González-Sanabria. Nacida en Puerto Rico, es directora de Ingeniería y Servicios Técnicos en la NASA. En la década de los ochentas creó la tecnología necesaria para fabricar unas baterías de larga duración que se cargan con el sol. Sin ellas, la Estación Espacial Internacional no hubiera sido posible.

Ann Tsukamoto. Científica estadounidense que ideó las placas de Petri, una herramienta con la que es posible aislar las células madre y estudiar el desarrollo del cáncer.

Marion Donovan (1917-1998). En los años 50, esta empresaria y arquitecta estadounidense patentó una cubierta impermeable para pañales, lo que significó el invento del pañal desechable. Un pequeño paso para la humanidad pero gigante para la maternidad.

Considerando que desde el 2015 una mujer no es premiada con el reconocimiento, es aún más incómodo pensar que desde hace cincuenta años el premio de Física es otorgado a un hombre, y antes de la victoria de Ada E. Yonath en el 2009, tendrías que volver hasta 1964 para encontrar a una mujer ganadora del premio por Química.

Conclusión: para que los Premios Nobel sean más justos y dejen de ser engañosos y sexistas deberían recompensar descubrimientos, no individuos.

Así como lo hizo MTV en su reciente edición de los Premios al nominar ambos géneros en una misma categoría.

Y tal vez incluso lograrían eliminar brecha salarial que se hizo evidente en el ranking de celebridades según sus millonarios ingresos anuales donde el sexo femenino constituye únicamente un 16 por ciento de la lista.

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