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¿Mi suelo pélvico está en forma?

Fucsia.co, 21/9/2016

Muchas mujeres no saben qué es, dónde queda, ni para qué sirve, pero en sus músculos está una de las claves para tener orgasmos más intensos.

Imagen: 123rf

L a gente puede señalar sin problema los bíceps. Quienes van al gimnasio se esfuerzan por tonificar sus glúteos y piernas. Pero si algún instructor les recomendara trabajar su suelo pélvico, quizás solo intuirían cuál es su posición geográfica en razón de su nombre... Algunos hasta se sonrojarían. “Porque todo lo que tiene que ver con el área íntima se volvió tabú. Aunque afortunadamente en la actualidad las personas han empezado a hablar con más libertad de sus problemas genitourinarios y sexuales”, comentó a FUCSIA María Eugenia García, directora del Diplomado Internacional en Fisioterapia del Piso Pélvico. “Hay culturas ancestrales que reconocían su importancia. De hecho, en Oriente, son famosos los shows eróticos en que una bailarina se mete unas bolas de ping-pong en la vagina para expulsarlas”, agrega la sexóloga Luisa Torres. Y es que esta zona del cuerpo, “remota” para muchos, es crucial para evitar problemas de incontinencia y la disminución del placer sexual, "porque es la que se siente contraerse y expandirse durante las relaciones coitales".

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La primera recomendación de los especialistas es llamar las cosas por su nombre... y saber que existen. “Se trata de un conjunto de ligamentos y músculos interconectados que cierran el abdomen por su parte inferior”, explica la ginecóloga Myriam Ribes, experta en educación sexual. Es una especie de hamaca que sostiene en la posición adecuada a los órganos pélvicos. “Por tanto no puede ser un suelo rígido como un hueso, sino móvil y sobre todo elástico para que permita que la vejiga, la uretra, la vagina, el útero y el recto cumplan su función”. Uno de los protagonistas es el elevador del ano que actúa en la dilatación parcial del conducto anal y vaginal y en la continencia. Estos músculos son de contracción voluntaria y se comportan igual que los de la mano y el pie porque hay control sobre ellos. Lo que sucede es que tal estado se altera si empiezan a debilitarse.

Como resultado, pueden presentarse incontinencias tanto urinarias como fecales; prolapsos, es decir, el desplazamiento o la salida de las vísceras pélvicas; y hasta dolores lumbares, en tanto que todo el cuerpo está interconectado. “Cuando una persona tiene estas dolencias es probable que busque ayuda, porque el problema es evidente. Un paciente con incontinencia huele a orina, le da pañalitis. Pero en el caso de las disfunciones sexuales muchos callan”, señala García. Algunas mujeres sufren de dolor pélvico crónico y a otras también se les dificulta el coito pues tienen vaginismo, que es el aumento de la contracción muscular debido a la tensión. Si bien los hombres no están exentos de tener trastornos del suelo pélvico, la incidencia de estas condiciones es mayor en ellas.

“El principal mal de nuestra época es el sedentarismo. El ser humano dejó de activar los músculos que antes estaban en forma, gracias a que tenía la necesidad de caminar largas distancias”, afirma la fisioterapeuta María Ximena Becerra, instructora Stott Pilates. Los cambios hormonales de la menopausia afectan el tono muscular, y otros factores de riesgo son el reposo prolongado, una tos crónica, fumar, el estreñimiento, los embarazos múltiples, las malas posturas, la obesidad, los malos hábitos al orinar o defecar “y todo lo que le ponga más carga o aumente la presión intraabdominal. Así como el estrés y sentarse con la espalda encorvada causa espasmos, también se genera tensión en la zona pélvica. Se dice que los partos tendrían que ver, sin embargo, mi abuela tuvo 11 hijos y no se orina cuando estornuda... Todos los organismos son diferentes”. La variable más importante no es que el parto sea vaginal o por cesárea, sino el peso del bebé y la gestante.

Un suelo pélvico bien trabajado se nota en la salud y en la satisfacción sexual. Es cuestión de autoconocimiento. No es casualidad que en los Premios Ginness haya récords de acróbatas vaginales que muestran su destreza levantando objetos pesados y lanzándolos con fuerza largas distancias.

Vagina “sÚPER” fitness

1. Ubíquese. “Los especialistas debemos hablar sin tapujos. Para que mis pacientes conozcan los músculos del suelo pélvico les digo que son los que se contraen cuando uno se está orinando o tiene un gas a punto de escaparse pero está en una reunión. Así se dan cuenta de que no es solo apretar nalgas y piernas”, expresa la fisioterapeuta María Eugenia García.

2. Acuda a un especialista. “Hay que aprender a mover el cuerpo. El entrenamiento cardiovascular es beneficioso porque los músculos responden al oxígeno”, apunta María Ximena Becerra, quien instruye en un técnica integral que combina danza, ballet y fortalecimiento. Abusar de las actividades de alto impacto (como saltar), los abdominales tradicionales y cargar mucho peso, puede derivar en prolapsos e incontinencias. Por eso, una buena opción es la gimnasia hipopresiva, que consiste en ejercicios que regulan la presión intratoráxica.

3. Tonifique. Aunque son muy famosos los ejercicios básicos de Kegel de contracción, que aconsejan soltar la orina y retenerla, los expertos expresan preocupación porque se le da una orden equivocada a la vejiga. Para trabajar los distintos tipos de fibras musculares se recomiendan dos ejercicios: a) contraer y sostener contando hasta 10. Repetir 3 veces. b) Contraer y soltar rápido 10 veces. No hay que hacerlos en el baño. Nadie se dará cuenta de que los practica mientras espera en la fila del banco o revisa Facebook.

4. Tenga buenos hábitos. Es vital tomar agua. Al día deben consumirse unos dos litros de líquidos. Se debe ir al baño cada tres horas o incluso menos. Las mujeres suelen orinar paradas y haciendo equilibrio cuando no están en su casa. Esa postura no permite que los esfínteres se relajen. Por eso García les aconseja usar toallas desinfectantes para limpiar el inodoro o “forrarlo en papel higiénico”, para que se sienten cómodamente.

Foto: Cortesía Jessica Cohen

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Para mejorar la sensibilidad la especialista María Eugenia García afirma que un vibrador suave funciona. Además sirve para entrenar la contracción de los músculos al intentar sostenerlo. Para este fin las pesas y conos vaginales y las bolas chinas son de gran demanda. Vienen en distinto gramaje, de ligero a mayor. “Pero no todo es para todos. Si un paciente tiene mucha tensión, estos objetos solo van a lograr que la musculatura se retraiga más y haya un dolor crónico”. También se venden dilatadores y dispositivos que funcionan con electroterapia.

Foto: Getty Images

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