Maternidad

Microbiota infantil: qué relación tiene el intestino con las defensas y el desarrollo de los niños

Redacción Fucsia, 15/9/2026

Este órgano participa en procesos clave para la salud infantil y mantiene una estrecha relación con el sistema inmunológico durante los primeros años de vida.

Happy mother and daughter eat pizza in a cafe and having fun. | Foto: Getty Images

La infancia es una etapa de cambios acelerados. Mientras el cuerpo crece, también lo hacen y se transforman los sistemas que deberán acompañarlo durante buena parte de la vida. Entre ellos está la microbiota intestinal, una comunidad formada por millones de microorganismos que comienzan a establecerse desde los primeros años y cuya composición continúa cambiando durante la infancia.

Lejos de ser un conjunto de organismos que simplemente habitan el aparato digestivo, la microbiota mantiene una relación constante con el organismo. Una de las conexiones mejor estudiadas y poco conocidas es la que existe con el sistema inmunológico: durante los primeros años, las comunidades microbianas intestinales interactúan con las defensas y participan en su proceso de maduración. La alimentación, el entorno y algunas intervenciones médicas pueden influir en cómo se establece y evoluciona esta comunidad.

Las investigaciones también han puesto la mirada en la comunicación entre el estómago y la cabeza. El llamado eje intestino-cerebro describe una red de señales bidireccionales en la que intervienen el sistema nervioso, las células intestinales, el sistema inmunológico y los microorganismos de la microbiota. Es un campo de estudio activo, especialmente durante las etapas tempranas del desarrollo, aunque todavía quedan preguntas importantes por responder sobre cómo estas interacciones se traducen en efectos concretos sobre el desarrollo infantil.

Young girl eating slice of cucumber, having fun, waiting for grilled food. Family barbecue in backyard, spending quality time outdoors together. | Foto: Getty Images

Por eso, hablar de microbiota infantil no significa únicamente hablar de digestión. También implica acercarse a la manera en que el organismo aprende a relacionarse con su entorno y desarrolla algunos de sus sistemas fundamentales. La ciencia todavía está intentando descifrar buena parte de ese diálogo microscópico, pero ya existe evidencia para entender que la primera infancia es una etapa relevante en la formación de la microbiota y en su relación con la salud de los niños.

Cuando entender la microbiota también se convierte en una herramienta para las familias

El conocimiento científico puede resultar difícil de trasladar a la vida cotidiana. ¿Cómo explicarles a los padres qué ocurre dentro del intestino de sus hijos? ¿Y cómo hablarles a los niños de microorganismos, defensas y hábitos sin convertir una explicación de biología en una clase imposible de terminar?

Esa pregunta está detrás de dos libros publicados recientemente por la pediatra colombiana Massiel Pardo de Oro. La salud comienza en el intestino de tu hijo está dirigido a padres, cuidadores y profesionales, mientras que Los pequeños guardianes de mi intestino utiliza el cuento y la imaginación para acercar estos conceptos a niños de 4 a 8 años. Ambos textos, publicados en julio de 2026, hacen parte de un mismo proyecto de divulgación alrededor de la microbiota intestinal y la salud infantil.

Más allá de la digestión: por qué la microbiota es importante durante la infancia | Foto: Cortesía

El primero funciona como una guía para las familias y aborda la relación entre la salud intestinal, el sistema inmunológico y el desarrollo cerebral. También incluye información sobre nutrientes como zinc, hierro, magnesio, selenio, vitamina D y omega-3, además de incluir herramientas para acompañar la construcción de hábitos saludables durante los primeros años.

El segundo lleva esos conceptos a un escenario completamente diferente y divertido. Su protagonista, Salomón, llega a Microbiolandia, un universo imaginario habitado por cuatro personajes: Bifi, Lacti, Buti y Neuro. A través de esta aventura, los niños pueden acercarse a conceptos relacionados con su cuerpo y su salud, acompañados por un diccionario y una actividad pensada para continuar el aprendizaje en casa o en el aula.

La propuesta parte de una idea sencilla: conocer el propio cuerpo también puede formar parte de la educación de los niños. Y cuando conceptos científicos como la microbiota dejan de presentarse como algo abstracto y encuentran un lenguaje que las familias pueden comprender, la conversación sobre salud puede empezar mucho antes de que aparezca un problema.

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