Una noche puede parecer inofensiva, pero dejar el maquillaje puesto con frecuencia puede causar muchos problemas a tu rostro.
Llegas a casa después de una noche larga, tienes sueño y aparece la tentación de pensar que por una vez no pasa nada. Aunque una noche aislada no significa que al día siguiente necesariamente tendrás un brote, convertirlo en costumbre sí puede terminar afectando la piel. De hecho, la Academia Americana de Dermatología recomienda retirar el maquillaje antes de dormir, incluso cuando el producto indique que es no comedogénico.
Durante el día, la piel acumula grasa, sudor y células muertas, mientras el maquillaje permanece sobre ella durante horas. Cuando todo eso se queda en la superficie durante la noche, aumenta la posibilidad de que los poros se obstruyan y aparezcan puntos negros, pequeños granitos o brotes de acné. La Cleveland Clinic explica que los poros pueden taparse cuando se acumulan grasa, células muertas, suciedad y bacterias, y esa obstrucción puede favorecer el acné.
El maquillaje puede contribuir a lo que los dermatólogos llaman acné cosmético: un tipo de acné asociado al uso de determinados productos cosméticos. Puede aparecer como pequeños bultitos o puntos blancos, especialmente en zonas como la frente, las mejillas y el mentón. Además, la reacción no siempre aparece inmediatamente; la Academia Americana de Dermatología señala que las lesiones pueden tardar desde unos días hasta varios meses en relacionarse con el producto que las está provocando.
Por eso, si notas que últimamente aparecen granitos pequeños y persistentes, vale la pena mirar también tu maquillaje y no solamente los productos que aplicas como skincare. Bases, correctores y algunos productos para el cabello o la piel pueden contribuir al problema.
La zona alrededor de los ojos requiere todavía más cuidado. Dejar sombras, delineador o máscara durante la noche puede favorecer la irritación, y los productos para los ojos también pueden contaminarse con bacterias y hongos cuando se utilizan de manera incorrecta. La FDA recomienda retirar los cosméticos de esta zona con cuidado y suspender su uso si provocan irritación.
Además, hay una razón para prestar atención a la pestañina: la FDA señala que algunos fabricantes recomiendan reemplazarla después de aproximadamente tres meses, porque cada aplicación puede exponer el producto a microorganismos. Si la máscara se seca, tampoco conviene agregarle agua o saliva para recuperarla.
La recomendación de los dermatólogos es bastante sencilla: retira el maquillaje y después limpia suavemente tu rostro. La Academia Americana de Dermatología aconseja utilizar un desmaquillante adecuado, retirar también el maquillaje de ojos y posteriormente lavar la cara con un limpiador suave. No hace falta frotar con fuerza para conseguirlo; de hecho, la recomendación es evitar hacerlo porque la fricción puede irritar la piel.
Después puedes continuar con tu rutina habitual de noche. Si tu piel tiende a congestionarse o presentar acné, busca productos etiquetados como “no comedogénicos” o que indiquen que no obstruyen los poros.
Al final, la diferencia está en lo que haces la mayoría de las noches. Una salida hasta tarde no va a definir la salud de tu piel, pero dormir habitualmente con el maquillaje puesto sí puede convertirse en un problema, sobre todo si ya tienes tendencia a los poros obstruidos, brotes o irritación.