Belleza
Cómo hacer que el perfume dure más tiempo en tu piel
Estos trucos pueden ayudarte a prolongar el aroma sin tener que reaplicarlo constantemente.

¿Has notado el perfume de una persona con solo caminar a su lado? Ahí piensas que quizá a ti no te dura el aroma igual que a otros y te gustaría saber qué hacer. Antes de asumir que el problema está en la fragancia, conviene mirar cómo la aplicas. Además, no todas las fragancias tienen la misma duración.
Entre la concentración de la fragancia, las características de tu piel, el clima y la forma en que la aplicas, hay varios factores que pueden determinar cuánto tiempo permanece un perfume. La buena noticia es que algunos sí están en tus manos. Te contamos qué puedes hacer para prolongar su aroma y conseguir que te acompañe durante más horas.
Empieza por preparar la piel
Uno de los trucos más sencillos tiene que ver con la hidratación. El perfume tiende a permanecer durante más tiempo sobre una piel con cierta cantidad de grasa y humedad, mientras que en una piel muy seca puede evaporarse más rápido. Por eso, aplicar una crema corporal antes de la fragancia puede ayudar a prolongar su presencia.

Lo ideal es hacerlo después de la ducha, cuando la piel está limpia y ligeramente húmeda. La Academia Americana de Dermatología recomienda aplicar la crema hidratante sobre la piel húmeda después del baño para ayudar a conservar la hidratación.
Para que los aromas no compitan entre sí, puedes elegir una crema sin fragancia o utilizar el producto corporal de la misma línea de tu perfume. Esta última opción permite crear capas de un mismo aroma y puede favorecer que permanezca durante más tiempo.
Los puntos de aplicación sí importan
Muñecas, cuello y detrás de las orejas son algunos de los lugares más conocidos para aplicar perfume, pero puedes ampliar la estrategia. La Perfume Society recomienda también zonas como la nuca y detrás de las rodillas, donde el calor corporal ayuda a que la fragancia se desarrolle y se perciba a medida que te mueves.
Eso sí, no necesitas cubrirte de perfume. La cantidad adecuada depende de la concentración de la fragancia y de cuánto quieras que se perciba. Un perfume con mayor concentración puede tener una mayor duración, mientras que las colonias y fórmulas más ligeras suelen necesitar una reaplicación más frecuente.
Y deja de frotarte las muñecas. Ese gesto tan automático después de aplicarnos perfume, que hasta hemos aprendido de nuestras mamás y abuelas, puede modificar la manera en que percibimos las primeras notas de la fragancia. En lugar de frotar una muñeca contra la otra, deja que el perfume se seque sobre la piel.
También conviene darle unos minutos antes de decidir si realmente te gusta. Las notas de salida aparecen primero (el aroma que sientes en los primeros segundos tras la aplicación) y desaparecen relativamente rápido; después comienzan a desarrollarse las notas de corazón y, finalmente, las de fondo (estas últimas son las que permanecen más tiempo). Por eso, el aroma que percibes justo después de rociarlo no necesariamente será el mismo que sentirás unas horas más tarde.
Ahora, otra pregunta que nos hemos hecho es: ¿perfume en el cabello o en la ropa? Aquí conviene tener un poco más de cuidado. El cabello y los tejidos pueden conservar el aroma durante más tiempo porque el perfume no se comporta exactamente igual que sobre la piel. La Perfume Society señala que el cabello, por ser poroso, puede retener la fragancia durante más tiempo; sin embargo, recomienda comprobar primero que el producto no manche o altere el color del cabello o de la tela.
Si quieres probarlo, puedes rociar ligeramente una prenda o utilizar una bruma formulada específicamente para el cabello. Así evitas aplicar directamente sobre el pelo un producto que pueda resecarlo o dejar residuos.

También importa dónde guardas el perfume
Puede que estés haciendo todo bien al aplicarlo y, aun así, estés deteriorando la fragancia sin darte cuenta. El calor y la luz pueden afectar la composición del perfume, por lo que el baño —aunque parezca el lugar más lógico para guardarlo— no es la mejor opción debido a los cambios de temperatura y humedad.
Un cajón o un armario fresco y alejado de la luz directa resulta una opción más adecuada. Mantener el frasco dentro de su caja también puede ayudar a protegerlo.
Existe otro fenómeno que explica por qué a veces creemos que nuestro perfume desapareció cuando otras personas todavía pueden percibirlo. La exposición constante al mismo aroma puede hacer que tu olfato se acostumbre y deje de detectarlo con la misma intensidad. La Perfume Society advierte que esta adaptación olfativa puede hacer que una persona deje de percibir su propia fragancia después de un tiempo, aunque quienes están alrededor todavía puedan olerla.
Por eso, antes de reaplicar varias veces durante el día, un truco sería preguntarle a alguien cercano si todavía puede percibir el aroma. Quizás tu perfume no se fue: simplemente tu nariz dejó de prestarle atención.




