En la última semana de abril, Medellín fue el epicentro de un diálogo necesario a través de Heimtexil: el diálogo acerca del diseño de interiores y la hospitalidad.
En un video en el que Anna Wintour responde 73 preguntas rápidas, hubo una que llamó especialmente la atención: “¿cuál es el mejor lugar de vacaciones?”: el hogar, respondió sin dudar. El lugar que se elige como la casa, sea un monoambiente, un apartamento de varias habitaciones o una casa gigante, termina ocupando un rol clave en la identidad de quienes allí viven. Habitar un espacio implica tomar decisiones que organizan la conversación en torno a la iluminación, las texturas y la ubicación de todo aquello que conforma la puesta en escena. Desde un mueble, un florero, un tapete o unas cortinas, el lenguaje de la gramática espacial varía según el gusto de cada individuo y se posiciona como una forma de expresar la identidad y la imagen que cada quien desea proyectar.
Sebastián Díez, presidente de Inexmoda, asegura que “la moda va más allá del vestirse”. Precisamente ese es el propósito de eventos como Heimtextil, que en su tercera edición centró la atención en la idea de construir atmósferas a través de textiles y objetos que los clientes valoran más. La conexión emocional que se establece con el territorio que se habita cobra sentido al momento de descansar, cocinar, celebrar, trabajar o buscar un refugio. Para muchos, la pandemia cambió la percepción del hogar, pues los “hogares se volvieron ese templo, ese lugar sagrado que queremos tener adecuado y que también respira y habla moda”, agrega Díez.
Cada vez más se es consciente que no se trata únicamente de decorar, sino de definir el tipo de intimidad que se quiere construir en una habitación, una sala de estar, en la cocina, en un balcón o en el patio trasero. Qué tan propio y auténtico es cada espacio, qué tan útil y ameno es. En una sociedad caracterizada por la personalización de los productos, estandarizar el mobiliario va quedando en el pasado y las tendencias se encaminan a que así como el cuerpo se viste con ropa, el interiorismo es la pasarela que se protagoniza cuando se elige un sofá o se incluyen nuevos cuadros dentro de un salón social.
La hotelería
Por placer o por trabajo, las habitaciones de hotel terminan siendo extensiones de los espacios que se habitan de manera regular. El confort de una buena cama para los destinos turísticos con frecuencia se suma a una buena oferta gastronómica y a los espacios de bienestar y de entretenimiento según el tipo de viajero (familia, pareja o en solitario). En el caso de los viajes de negocios, los hoteles pensados con este fin priorizan habitaciones más funcionales y espacios comunes como salas de juntas, de reuniones, espacios para conferencias y encuentros masivos.
Los hoteles visten espacios para quedar en la memoria de sus clientes y allí importa desde la caída de una cortina, que dejó entrar la luz necesaria para el descanso o para trabajar, pasando por la textura de las sábanas que garantizaron un buen descanso, hasta la practicidad de un escritorio o una silla que transformó la experiencia en una inolvidable. Estas ideas puestas en discusión es lo que llevó a Heimtextil Colombia, desde su creación, a atraer marcas que entienden la hospitalidad no solo desde la calidad de los textiles, sino también a su identidad, diferenciación y originalidad. ¿Cómo se quiere que el cliente recuerde el espacio en el que se quedó por unas noches?
Ahora bien, los clientes demandan calidad, experiencias y un diseño que permita que se aprecie lo que se tiene al frente desde la admiración. El lujo es cada vez más preciso, sin excesos, construyendo atmósferas que proporcionan satisfacción al tacto y a la vista, con texturas y colores que están pensados con ingenio. Los cojines, las fibras, las mesas, las sábanas son decisiones que se anclan a la narrativa de cada hotel. Cuál es la intención de cada marca desde su identidad y cómo quiere ser recordada ante sus visitantes.
Sostenibilidad
Un criterio cada vez más relevante para la industria es el de la sostenibilidad, tanto por el compromiso de responsabilidad social como por el posicionamiento de marca. Sandra Jaramillo, de Tejidos Pallay, explica que en el caso de su marca hay un enfoque de enseñanza a mujeres tejedoras. “Todo empezó en un proceso de enseñarles a diferentes mujeres de la comunidad a tejer”, asegura. 15 años después, esa práctica se ha convertido en una propuesta que trabaja con fibras naturales como algodón, piña y cáñamo, y que hoy llega a líneas de hogar y hotelería con tapices, caminos de mesa, mantas, individuales y piezas pensadas para vestir camas, muebles y espacios. En el caso particular de la narrativa que busca posicionar un hotel, cuando elige este tipo de objetos decorativos, puede incorporar además historias de comunidad, territorio, técnica y materialidad.
“Estas telas son elaboradas por nosotros desde cero, desde el hilo, con fibras naturales”, dice Jaramillo. El tapiz en fique y algodón o el camino de mesa tejido, así como la manta que acompaña la cama de una habitación son decisiones que ayudan a que las experiencias de los clientes tengan mayor valor y recordación. Contar la historia de un objeto desde su origen cambia la relación de quien se hospeda y lo lleva a entender cómo una empresa hotelera puede acompañar procesos de transformación social a partir de los elementos que componen la decoración.
Datos de la edición 2026