Sexo y Relaciones

¿Cuál es tu estilo cuando peleas con tu pareja?

Fucsia.co, 30/5/2017

Desde las dramaqueens hasta las que le huyen a la confrontación...todo lo que tu estilo de pelea dice de ti (y cómo solucionarlo).

Cuando de tu relación se trata te inclinas más por ser ¿una amante o una luchadora? ¿Una amante luchadora? O ¿una amante de la lucha?

Lo cierto es que cada pareja tiene su propia rutina de pelea, y en base a eso puedes determinar tu compatibilidad a largo plazo (¿por qué elegimos a quienes elegimos en nuestras relaciones?) 

 

Descubre los distintos estilos de peleas, identifica el tuyo y el de tu pareja y aprende a pelear “mejor”.

El dúo dramático

Cuando llega el momento de pelear “corre” debería ser su grito de batalla. Sin duda hay mucha pasión en esta relación pero también ¡hay mucho drama!

La buena noticia es que son (casi que demasiado) expresivos y comunicativos, así que no tienen nada reprimido. La mala noticia es que son tan explosivos, que seguramente nunca terminan lidiando con el tema en cuestión.

La solución: Si estás en una rutina negativa, haz algo diferente- dicen por ahí. En el momento en que sientes que te empieza a hervir la sangre pídele a tu pareja que tomen asiento- al cambiar de lugar se evita actuar impulsivamente y su cerebro lo procesará mejor.

Además debido a que quienes pelean de esta manera son más reactivos que cooperativos, tomarse un tiempo para pensar las cosas es ideal para que el problema no se torne recurrente.  

Los que creen siempre estar de acuerdo en todo

Suelen ser quienes se la pasan diciendo “somos tan similares, ¡nunca discutimos!”... ¿siempre quieren ver la misma película, comer lo mismo, hacer lo mismo un sábado por la noche?

Pff...sí claro.

Como pareja juras que están perfectamente sincronizados pero realmente no. Lo cierto es que están sublimando sus propias necesidades por el bien de mantener la paz…¡y a cualquier costo! Prefieres comer alitas de pollo picante, ver Transformers y cancelar tus planes con tus amigas que opinar distinto a él. 

La solución: Si estás en este tipo de relación asegúrate de preguntarte sinceramente "¿qué quiero? ¿Estoy contenta con las decisiones que he tomado como pareja últimamente?". Si tu instinto empieza a decirte lo contrario no tengas miedo a hablar- es normal discutir con tu pareja, todos tenemos preferencias diferentes.

Y recuerda, si no estás teniendo desacuerdos no estás respetando tu propia identidad.

No olvides que está bien no siempre estár de acuerdo con tu pareja, no significa que no sean una pareja sólida, sólo significa que son dos personas independientes con sus propias opiniones.

Y ahora que sabes que pelear no tiene nada de malo, éstas son las diez peleas que debes tener con tu prometido antes de casarte. 

La pareja sobreanalítica

Cuando se trata de diferencias de opinión ustedes dos siempre están en los extremos contrarios. Como resultado: terminan siempre agotados por andar deconstruyendo el mismo desacuerdo una y otra (y otra) vez.

El problema con el mico-análisis de cada detalle en su relación es que pronto las cosas se convierten en lo que está mal en su relación en vez de centrarse en lo que sí está bien.

¡Además los pequeños problemas se magnifican!

Para ustedes dos es muy difícil encontrar una resolución para cualquier problema porque siempre hay otro problema en el expediente que pueden abordar. 

La solución: El problema de sobreanalizar las cosas es que a menudo tu propio juicio entra en juego (es decir, siempre crees tener la razón- y tu pareja también), así que incluso si no están peleando terminas juzgando la opinión del otro.

He ahí el problema: ¡analizas las cosas hasta la muerte!

Así que la respuesta está en jugar al detective y no al psicólogo: en lugar de hacer suposiciones acerca de por qué tu pareja hizo lo que hizo busca obtener más información- después eres libre de expresar tu opinión y cómo lo interpretaste, lo cual los pondrá en un camino hacia la comprensión mutua en lugar de juzgarse. 

 

La pareja de la bomba de humo

En cuanto alguno de los dos escucha las palabras “tenemos que hablar”- ¡bomba de humo!

Y desaparecen.

Nada les golpea más el corazón ni les da más miedo que esas tres palabras.

Así que si tu típico patrón de pelea es la confrotación mientras que el otro preferiría barrerlo bajo el tapete, definitivamente no son compatibles. Es importante reconocer que no todo el mundo puede manejar tu mismo estilo de comunicación.

La solución: Si a tu pareja le provoca desmayarse cada vez que le sugieras que hay algo mal y quieres hablar con él lo mejor que puedes hacer es prometerle un límite de tiempo. Es decir, en vez del clásico “tenemos que hablar” preguntale “¿podemos hablar cinco minutos?”, así sabrá que la discusión va a tener un final y no van a discutir toda la noche.

Además muchas personas prefieren salir corriendo antes que soportar una discusión, por lo que si tu pareja es de este estilo lo mejor que puedes hacer es preparar tu discurso y tener una solución en mente antes de abordar el tema.

 

Los del trato del silencio

Nada como el tratamiento silencioso para hacer de una situación ya molesta ¡aún peor!

Lo cierto es que ustedes no pelean exteriormente sino que llevan consigo la carga emocional y como resultado terminan dedicando mucho más tiempo al conflicto de lo necesario.

Además empiezan a ser la pareja que la gente evita en las cenas porque siempre hay tensión entre ustedes y prácticamente ya ni se dirigen la palabra...claro, hasta que alguno de ustedes dos estalla.

Suelen guardarse todo, por más grande o pequeño, hasta que lo menos significativo puede terminar siendo la gota que llena la copa.  

La solución: La mayoría de sus problemas no suelen ser problemas de pareja sino de comunicación. Dejan de hablarse porque se están dando por vencidos puesto que no tienen buenas habilidades de comunicación y empiezan a darse cuenta que ya no tienen energía para discutir.

Por desgracia, reclamar y retirarse tampoco soluciona nada. Así que al menos de que desees terminar la relación, la solución está en probar algo diferente. Intenta hablar con tu pareja, expresarle lo que te molesta y confesar que estabas a punto de guardártelo porque no tienes energía para pelear- y reconocer que seguramente ellos también se sientan igual.

El siguiente paso es encontrar la manera en que pueden discutir de forma saludable alcanzando un entendimiento mutuo. En cualquier argumento asuman que simplemente los dos estaban equivocados- la mejor solución es la que encuentren juntos.

Entonces ¿cuál es tu rutina de pelea como pareja?

Al fin y al cabo lo más importante en una pelea de pareja es determinar si son compatibles y si se puede superar la brecha en sus estilos de pelear. En otras palabras, si tu y tu pareja tienen formas distintas de lidiar con sus discusiones es posible que nunca se resuelva- a menos que trabajen juntos.

 

Además es fundamental aprender a pelear por resultados- lo ideal de una discusión es obtener una solución al problema, no intentar cambiar a la persona.

 

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