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Trastornos alimentarios, ¿cómo identificarlos?

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Trastornos alimentarios, ¿cómo identificarlos? ©Ingimage

No son exclusivos de niños consentidos, ni dependen del nivel socioeconómico de quien los padece. Por el contrario, se trata de una condición psicológica que afecta el comportamiento que se tiene con la comida. Estos son los signos de alarma.

En su libro, Anorexia y bulimia: Todo lo que necesita saber sobre los trastornos de alimentación, la periodista Alejandra Gáfaro, con la asesoría profesional de la psicóloga Juanita Gempeler, reúne dentro del término “trastornos alimenticios” a tres enfermedades: anorexia nerviosa, bulimia nerviosa y trastornos no especificados. Estas enfermedades, según Gempeler, son condiciones de tipo psiquiátrico, que consisten en una “alteración de la relación hambre-saciedad”

Según la National Eating Disorders Association (NEDA), de Estados Unidos, “en algunos individuos con trastornos alimenticios, se ha encontrado que ciertas substancias químicas del cerebro (llamadas neurotransmisores) que controlan el hambre, el apetito y la digestión se encuentran desbalanceados. El significado exacto y las implicaciones de estos desbalances aún se encuentran en investigación.”.


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Anorexia nerviosa. El síntoma principal es un temor exagerado a subir de peso. Es decir, aunque la persona esté muy por debajo de su peso normal, siempre va a tener una distorsión de su imagen corporal.

Debido a este miedo, quienes la padecen dejan de comer por largos periodos de tiempo, hacen ejercicio en cantidades exageradas y recurren a purgantes, para que la poca comida que consumen no sea asimilada por su cuerpo.

Además, su obsesión los lleva a contar cada caloría que consumen. En otras palabras, siempre están haciendo dieta.

En los casos más severos, las mujeres que la padecen pueden experimentar la pérdida de la menstruación, durante más de tres periodos consecutivos.

Otros síntomas son:

  • Estreñimiento
  • Piel reseca, amarillenta o verduzca
  • Síntomas de hipotermia
  • Manos y pies azulosos
  • Debilidad y fatiga
  • Depresión y aislamiento social
  • Vestir ropa amplia o muy pegada al cuerpo
  • Cabello delgado y opaco
  • Insomnio

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Bulimia nerviosa. Esta es una enfermedad que comprende tres etapas: restricción, sobrealimentación o atracón y la compensación. Los bulímicos restringen los alimentos debido al temor que sienten de engordar. Sin embargo, después de haber privado a su cuerpo de la comida y cuando, mentalmente, pierden el control, surge el atracón o la ingesta de grandes cantidades de comida (en cortos lapsos de tiempo), con una sensación de “no poder parar de comer”. El tercer paso del ciclo es inducir el vómito, acudir a laxantes y/o hacer ejercicio en exceso, con el fin de compensar la culpabilidad que sienten.

Gempeler enlista los síntomas característicos de este tipo de pacientes:
En primer lugar, el miedo de no poder parar de comer, acompañado de pensamientos críticos hacia sí mismos, vergüenza y culpabilidad. En cuanto a los físicos, quienes la padecen suelen tener dolor abdominal e hinchazón, estreñimiento, problemas dentales (producidos por los ácidos gástricos del vómito), irregularidad en el periodo menstrual (en las mujeres) e inflamación en la parte baja de las mejillas.


Trastornos por atracones (no especificados)
. Estos se caracterizan porque la persona tiene episodios en los que come compulsivamente, de manera descontrolada y en secreto. Estos ocurren en un corto periodo de tiempo (aproximadamente dos horas) y a gran velocidad.

Aunque no es fácil reconocerlos, sí existen signos que pueden ser evidentes para su diagnóstico:

  • Presentar cambios de peso de más de 5 kilos en un año
  • Se sienten decepcionadas de sí mismas
  • Se aíslan socialmente, debido a la vergüenza que les produce no tener el control
  • Usualmente tienen sobrepeso y, en casos más severos, sufren de obesidad
  • Constantemente hacen dieta
  • Notar que grandes cantidades de comida desaparecen de la alacena
  • Encontrar comida escondida
  • Tienen cambios de ánimo todo el tiempo, con una tendencia mayor a la explosividad.


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