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Tatuajes que transforman las cicatrices del cáncer

EFE

Tatuajes que transforman las cicatrices del cáncer Foto: Mari Jankowski/AP

Después de pasar por mastectomías y superar el cáncer de seno, mujeres de Colorado, en E.U., han optado por tatuarse las cicatrices que les dejó la enfermedad, para 'embellecer' ese recuerdo. Una fundación es el puente para lograrlo.

Para las mujeres que han superado un cáncer de mama, la reconstrucción del pecho o del pezón puede ser un primer paso para volver a parecerse a quienes eran antes de la enfermedad. Una organización de Colorado está ayudando a algunas de esas mujeres, y a otras que no optan por la reconstrucción, en su recuperación emocional — con tatuajes que ayudan a ocultar sus cicatrices.

"Creo que muchas sobrevivientes ven esto como su oportunidad para definir qué supone para ellas el cáncer de mama, y este es el tipo de refuerzo personal que estamos buscando aquí", dijo Noel Franus, que lanzó P.ink con la ayuda de sus compañeros de trabajo en la agencia de publicidad CP+B.

Franus obtuvo la idea de su cuñada, Molly Ortwein, que se sometió a una doble mastectomía y quería algo más que una reconstrucción o pezones tatuados. La mujer recurrió a su familia para sugerencias sobre un tatuaje y se dibujó uno con un árbol de pernambuco en flor en 2013.


La tatuadora Ashley Neumann dibuja un lirio en el pecho de Mari Jankowski, sobreviviente del cáncer. Fotos: Morry Gash/AP

P.ink es un grupo con sede en la localidad de Boulder que ayuda a conectar a las sobrevivientes con tatuadores. Su primer Día P.ink anual se celebró en 2013, cuando recaudaron dinero para financiar tatuajes a 10 mujeres en un solo día en Brooklyn, Nueva York. En 2014, el evento se amplió incluyendo a tatuadores voluntarios en 12 ciudades de Estados Unidos y Canadá que ayudaron a 38 mujeres.

Diane de Jesus fue una de las mujeres tatuadas en Brooklyn en el primer evento de P.ink. La nutricionista de 34 años dijo que había pedido una paloma en su reconstruido seno izquierdo porque soñó con esos pájaros durante su tratamiento. Dijo que el tatuaje le dio la sensación de haber recuperado el control.

"Ya no veo mi cicatriz, y esa fue la mayor sorpresa y el mejor regalo de este proceso", explicó.



Mari Jankowski, de 44, trabajó con P.ink para obtener un diseño con un lirio violeta el pasado diciembre. Tras su diagnóstico de cáncer de mama, esta camarera y limpiadora se sometió a una doble mastectomía y una histerectomía en 2011 — una respuesta agresiva en parte porque tenía el gen del cáncer de pecho y ovarios y perdió a su bisabuela, dos abuelas y a su madre por la enfermedad y todas comenzaron con la enfermedad en los senos.

Jankowski quería cubrir la cicatriz que le dejó la quimioterapia en la parte superior de su pecho izquierdo porque dijo que la gente solía confundir la marca con un chupón. Se le asignó Ashley Neumann, tatuadora en Rockstar Tattoo & Co. en West Allis.

Pidió a Neumann que ideara un diseño con el lazo rosa característico de la lucha contra el cáncer de mama y un lirio — la flor favorita de su madre y su abuela.



"El diseño de Ashley es simplemente fabuloso. Había estado buscando durante dos años y medio, y ella lo hizo al primer intento", dijo Jankowski mientras se preparaba para someterse a una sesión de tatuaje en el estudio de Neumann.

Neumann, de 24 años, ya había trabajado antes con cicatrices originadas por el cáncer.

"Definitivamente, es algo que quieres hacer perfecto para ellas porque sabes lo mucho que significa", dijo.

Dos horas más tarde, Jankowski se emocionó mientras se veía su nuevo lirio en el espejo. "¡Oh, es genial!", dijo. "Ahora voy a llorar".

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