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Lucha contra el estrés

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Lucha contra el estrés Thinkstock

Aumenta las posibilidades de sufrir un infarto, puede causas contracturas musculares severas, subir el colesterol, bajar las defensas... El estrés pone constantemente en jaque a nuestro cuerpo. Anímate a cambiar algunos hábitos para que este mal no haga estragos en ti.

“¿Cómo estás?”, te pregunta un compañero de trabajo. “Bien, gracias”, le respondes con una sonrisa mientras te pasas la mano por el cuello con la mano izquierda y con la derecha te tomas una aspirina. Después, cuando sales del trabajo, pospones una vez más la cita prevista con tus amigas por culpa de tu maldito dolor de espalda. Y mientras te comes una bolsa de papitas fritas tamaño familiar sentada frente a televisor tratas de recordar cuando fue la última vez que saliste a cine, a comer en un restaurante nuevo, cosas que hacías por lo menos una vez por semana. No te engañes, esa actitud desganada, sin ánimos y esas molestias cotidianas no son ni deben ser normales: estás estresada.

Por lo general, se cree que si estás estresado tienes hipertensión, colesterol alto, gastritis o problemas cardiovasculares; si se llega a un alto grado de estrés. No significa que quienes no tengan estas manifestaciones físicas no lo padezcan. La gente ha interpretado erróneamente que muchas dolencias son comunes, y no es así. El cuerpo siempre te va a dar mensajes sentimentales, emocionales, y cuando no los escuchas, físicos. Por esto se dice que el cuerpo envía los mensajes primero como un susurro al oído, después nos habla, y si no lo escuchamos nos grita.

¿Qué es el estrés?

Es un proceso normal, pero pasado un nivel determinado genera enfermedad. Cuando nos encontramos en un momento de peligro, de confrontación o de enfrentamiento, nuestro cuerpo se pone alerta, eleva la adrenalina, siente taquicardia, en pocas palabras: nos preparamos para el combate.

Para lo que no estamos preparados es para el estrés sostenido en el tiempo, porque se elevan otras sustancias, hormonas de estrés. El estrés crónico: el laboral, el de una relación inconveniente, el estrés de no tener trabajos, proyectos, estos son mucho más graves.

No existe un manual del buen estresado, los síntomas que lo anuncian son muchos y cada persona tiene los suyos. Trastornos de ansiedad, disminución de la concentración, problemas estomacales, térmicos, contracturas son los más comunes, pero no los únicos. Estos, no se deben ver solo como padecimientos, deben ser vistos también como información. Hay que aprender a decodificar los mensajes del cuerpo, a relacionar los avatares de la vida cotidiana con los síntomas que aparecen.

Saber que el estrés existe, hacerse un auto análisis para identificarlo, reconocer los propios síntomas que lo anuncian es el primer paso para volver al sano equilibrio.

En cuanto a lo físico, durante la etapa de padecimiento conviene evitar los elementos estimulantes, como la cafeína- si una persona estresada consume mucho café o gaseosas oscuras va a estar más estresada porque consume adrenalina externa-.  Lo mejor para bajar el estrés es el ejercicio físico continuo.

Un sano consejo para mejorar la calidad de vida: agarrar un papel, hacer una raya en el medio de arriba abajo. Escribe en el lado izquierdo todas las cosas que te hacen feliz, en el derecho las que no. Si tienes más del lado negativo, ponte como objetivo invertir la ecuación. Cuanto más sigas tus necesidades y tus deseos dentro de la sana disciplina, mejor vas a estar. 

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