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5 flancos débiles. Recupéralos

5 flancos débiles. Recupéralos La flacidez es el ‘coco’ de las mujeres.

Pónte a punto después de vacaciones. Cinco tipos de males que se remedian con ejercicio, masajes y productos adecuados.

Si todo funcionó perfecto durante las vacaciones, si Tu cuerpo resistió los embates del sol, la abundante comida, la ausencia de ejercicio y las constantes trasnochadas, no te lo creas. Tu eres candidata a un ‘mantenimiento’ de urgencia, y resulta que los tres primeros meses del año son los de asumir los compromisos con la figura, porque si no pone en práctica tus determinaciones durante este lapso, quizá después esos desperfectos te cojan ventaja y se conviertan en problemas crónicos. Los asuntos por resolver no son pocos: piernas y pies hinchados a causa de los cambios de clima y una circulación que no está fluyendo como debería; dolor de cuello por malas posturas, estrés (siempre lo produce acomodarse de nuevo a las tareas cotidianas, sobre todo al trabajo). Por añadidura vienen los problemas causados por el sedentarismo y la comida: la celulitis y la flacidez. Uno por uno, pónte  a la tarea de disminuirlos o erradicarlos, para lo cual quizás algunos consejitos que te damos aquí te sean de utilidad.

1. La circulación
¿Te acuerdas de ese comercial de radio que dice: “¿sufres de calambres, dolores, magulladuras…?”, ¿y que recomienda una pomada muy conocida? Pues los pies hinchados y un poco pesados, los calambres y el hormigueo, el enrojecimiento de las piernas y pies, son causados por una dieta excedida en grasas, la retención de agua que un cuerpo acostumbrado a un clima medio o frío sufre en tierra caliente, las toxinas acumuladas, en suma, por problemas en el sistema linfático que es el encargado de eliminar toxinas.
El consejo está orientado al ejercicio y a los masajes. Camina bastante y de manera regular, haz el ejercicio al que estes acostumbrada en el gimnasio o sométete  a un masaje que sirva para activar la circulación en el área de las piernas y los pies. En las noches, házte  un masaje con una crema hidratante y relajante, de afuera hacia adentro, es decir, desde la punta de los dedos de los pies hacia arriba, por encima y por debajo, y luego deje que sus piernas descansen en una almohada que esté al mismo nivel de la de la cabeza. Verá cómo paulatinamente mejora su circulación y se le quitan los calambres y el enrojecimiento.
 
2. La tortícolis
Nada más molesto y doloroso que esa torcedura del cuello que nos impide mirar hacia los lados o efectuar los movimientos acostumbrados. El dolor de cuello se produce por varias razones, como estar mucho tiempo sentado frente al computador, y parece que también la adicción al Blackberry está causando más de un dolor de cuello porque la postura continuada de la persona mientras juega, chatea, digita y utiliza otras funciones, es inconveniente. Del cuello hacia abajo está la región cervical (columna) que extiende el dolor hacia la espalda. Para recuperar de este mal a los músculos afectados también resultan ideales los ejercicios de rotación del cuello y de estiramiento de la espalda (se pueden practicar en la ducha) incluidos ejercicios y/o posturas como las del yoga, además de los masajes relajantes que favorecen la elasticidad de todos estos músculos. Sométete  a varios masajes de este tipo, pues es sabido que, practicados por personas idóneas, aumentan la capacidad de la sangre para transportar el oxígeno y ayudan a mantener la flexibilidad de los músculos. Los productos relajantes se imponen de nuevo como la dupla perfecta para que un masaje ejerza todo su potencial reparador.
 
3. El estrés

Del estrés, uno de los males más comunes de estos tiempos, se deriva esa sensación de cansancio y angustia que se produce de manera concomitante y que pronto se convierte en un mal crónico de consecuencias impredecibles. Dejar de lado las preocupaciones sería el único consejo posible, pero como el estrés se da sin que uno se dé cuenta, las preocupaciones lo acompañan y lo aceleran inevitablemente. Masajes, masajes, masajes. Éstos se convierten en la mejor manera y tal vez la única de capotear el estrés, porque, aparte de que se hacen en lugares gratos, donde la serenidad es la norma, son los mejores relajantes musculares de que se tenga noticia. Los hay de todas las clases, según los prefiera , pero cabe mencionar, entre otros, el masaje terapéutico que alivia el dolor de cabeza y los de espalda, el masaje sueco que se practica con aceites esenciales y cremas de forma que estimulan la circulación sanguínea, y el masaje tailandés que es una sucesión de estiramientos y presiones que siguen las líneas energéticas del cuerpo y restituyen su equilibrio.
 
4. La celulitis
La odiada ‘piel de naranja’ es la acumulación de tejido adiposo en determinadas zonas del cuerpo, especialmente en la parte superior de los muslos, el abdomen y las caderas, áreas en las que se forman nódulos de grasa, agua y toxinas. Para eliminarla hay que empezar por modificar la manera de alimentarnos. Las bases de una dieta anticelulítica son sencillas y los buenos hábitos alimenticios ayudan a eliminar toxinas y a bajar de peso. Igualmente, algunos ejercicios tonificadores, como las pesas, los ejercicios con máquinas, los aeróbicos y los masajes, promueven la formación de músculos. Si se tiene más masa muscular se quema mayor cantidad de grasa y los músculos adquieren la firmeza que hace que desaparezca la celulitis. Los productos remodeladores están a la orden del día para tratar esta novedad. Los masajes aplicados a la celulitis deben concentrarse en las áreas afectadas y se deben practicar de manera progresiva con el fin de deshacer los nódulos formados por la acumulación de grasa.
 
5. La flacidez
Es el ‘coco’ de las mujeres, y más cuando se acercan los años medios, los 40, cuando la piel del cuerpo va perdiendo tonicidad y se vuelve flácida. Si notas que la piel de tu cuerpo ha hecho ‘bolsitas’ en el área del abdomen, las piernas, las nalgas, y que cuelga un poco debajo de las axilas, no le dés espera a esta situación.  Tiene que darle prioridad a las zonas de su anatomía que requieren de una intervención. Ponerlas a tono significa no dejar ni un solo día de aplicarles los productos elaborados para alisar la piel y reducir su aspereza, de modo que el tono muscular aumente. Hágalo con constancia, después del baño matinal. Hay, igualmente, masajes especialmente indicados para este tipo de problema, que sirven para oxigenar los tejidos y activar las terminaciones nerviosas.

 

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