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“No compre cuando alguien le diga que sin usted no puede vivir. Eso no es amor, es vacío, y nadie está para llenar agujeros ajenos”.

Le pregunto a una amiga no por qué está soltera, que los hechos están ahí, sino por qué cree ella que lo está. Y cuando asumo que va a salir con una retahíla de razones y sucesos me la bota fácil y rápido. “Yo ya encontré mi patrón: me fijo en tipos que me necesitan o que necesitan ser ‘salvados’ y termino convirtiéndome en la mamá de ellos”. Y luego remata: “Me he prometido no volver a meterme con alguien que me necesite”.

Pues eso, que el mundo está lleno de gente que va por la vida disfrazando de amor su necesidad de encontrar una mano salvadora. Está bien que de a dos todo es más fácil, pero dos iguales que se ayudan a salir adelante, no uno empujando hacia arriba y el otro jalando con toda hacia abajo a ver si la relación fracasa. No compre cuando alguien le diga que sin usted no puede vivir. Eso no es amor, es vacío, y nadie está para llenar agujeros ajenos.

Para Zableh, debemos meternos con quien saque nuestra mejor versión. ¿Qué significa esto? Nos lo explica todo aquí.

Hace poco conocí a una mujer.

“La conocí” es un decir, sabíamos del otro hace años aunque nunca habláramos. A mí me gustaba desde entonces. El punto es que hace meses estuvimos unos días juntos y aunque no pasó nada, me gustó más. Y fue una sorpresa porque es rubia, y yo muero por las pelinegras. Encima tiene ojos verdes claros, clarísimos, y yo tengo problemas con ellos. Son demasiado transparentes, demasiado vidriosos, no parecen naturales y siento que no transmiten lo que su dueño está pensando. Si los ojos son el reflejo del alma, los muy claros me resultan indescifrables.

Detalles físicos al margen, esta mujer tiene problemas existenciales. Lo noté de inmediato, pero además ella es consciente de ellos y me mencionó varios durante los días que pasamos juntos.

Una vez rumbo a la playa me dijo que quería enamorarse para recibir el amor que no le daban otras personas, y ya sabemos que estar en una relación esperando recibir amor es un error. Uno se mete con alguien para darle amor, recibirlo de vuelta es la consecuencia natural, no un fin. Más mundano, todo en su vida era una indecisión. Una vez me dijo a las seis de la tarde que tenía hambre y cuatro horas después, luego de haber explorado infinitas opciones, no se había decidido. Esa vez comimos casi a la medianoche.

¿Saben a que se refiere Zableh cuando habla de Las razones equivocadas para enamorarse? Vale la pena reflexionar al respecto.

Todo suena a desastre, pero no lo fue tanto. Tuvimos días entretenidos y sus problemas fueron lo de menos. Está repleta de cosas buenas que hacen que cualquier hombre se fije en ella, solo la cogí en una de esas malas rachas que todos tenemos.

Creo que, virtudes aparte, sus conflictos hicieron que me gustara aún más. Igual, me desesperaba a ratos, pero luego me llenaba de paciencia e intentaba entenderla, ya que yo era de esos que buscaba gente para que me ayudara a salir adelante y aún hoy tengo algo de eso. Y aunque ella nunca se victimizó ni me pidió ayuda, su caos me atrajo montones, tanto que me dieron ganas de salvarla. Quienes tienen esa vocación de redentor saben a qué me refiero.

¿Quieres saber cuales son las partes de las mujeres que más les gustan a los hombres? Zableh hace un detallado recuento que puedes leer aquí.

El otro día hablamos y la noté mejor, por lo que aproveché para confesárselo todo.

De paso le pregunté (me pregunté) hasta qué punto valía la pena meterse con alguien que debe, primero, arreglar sus asuntos internos para poder estar bien con el resto del mundo. ¿Debí tomar el riesgo de ayudarla, salvarla? ¿Salvarla de qué, además?

Luego colgamos y me quedé pensando que sería muy bonito ser su salvador, pero que por mucho que quisiera es muy probable que en lugar de salvarla termináramos ahogándonos los dos. Ella aún está en caos y yo todavía no estoy tan fuerte. Además, ni ella ni nadie necesita ser salvado. ¿Saben qué historias de amor son más bonitas? Las que donde los protagonistas hacen sus vidas por separado, se encuentran y se pierden una y otra vez hasta que es hora de estar juntos. Eso es independencia, lo opuesto es quienes buscan salvar o ser salvados. No sé qué vaya a pasar con ella ni si vaya a pasar algo. Por lo pronto vivimos en países diferentes, hablamos poco y no estamos ni por ahí cerca pendientes del otro. Es un comienzo, supongo.

Si esto te gustó, es probable que quieras leer más columnas de Adolfo Zableh aquí.

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