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Los poderes de la jugoterapia

Revista FUCSIA

Los poderes de la jugoterapia 1 Mesclas poderosas

La jugoterapia está de moda: hay quienes la siguen para prevenir enfermedades, otros por su promesa de limpiar el organismo. Pero están también los expertos que advierten que excederse podría conducir a desórdenes alimenticios.

Tanto jugos como remedios, los hay para todo. Así lo sugieren las recetas sugeridas en los más de 11 millones de sitios que arroja la búsqueda en Google de la palabra juicing, el arte de combinar frutas y verduras para lograr una mayor salud.

Abundan las historias de curas milagrosas como la de Joe Cross, quien es considerado el gurú de esta terapia, porque se recuperó a pesar de tener 45 kilos de sobrepeso y una enfermedad autoinmune que amenazaba con llevarlo a la tumba. En Colombia, Alan Furmanski, autor del libro Jugos que curan, también narra su historia de supervivencia: “Tuve cáncer, hice un tratamiento con una dieta natural que incluía tres litros diarios de jugos vegetales por dos años (principalmente berros, lechugas y acelgas) y sin necesidad de quimioterapia llevo ocho años por aquí”. Su mensaje es que la gente debería tomarlos todos los días, “es una manera eficiente de consumir la cantidad recomendada de estos alimentos”. ¿Será el elíxir de la vida?


1. Mezclas poderosas:

En el juicing, cada ingrediente cumple una misión y su unión hace la fuerza.


Jugo verde. Para empezar una mañana con ánimo: col rizada (antioxidante, rica en clorofila que favorece la oxigenación y circulación sanguínea), espinaca (que mantiene la presión arterial, promueve la energía y vitalidad), lechuga romana (contribuye a controlar el peso y a combatir las afecciones de los riñones y el estreñimiento), pepino (depura la sangre, rehidrata la piel), apio (es diurético, antiinflamatorio, reduce el colesterol), manzana verde (mejora la digestión) y limón (limpiador del hígado, beneficia la salud de la piel, previene infecciones y resfriados).

Jugo naranja. Para subir las defensas: zanahoria (ofrece betacaroteno que actúa como un antioxidante junto con la vitamina C y es una buena fuente de potasio), naranja (gran aporte de vitaminas y minerales, proporciona energía) y jengibre (estimula el sistema inmune y equilibra la acidez del estómago). Jugo rojo. Para que el cuerpo se recupere: remolacha (alimento energético, ayuda a retrasar el envejecimiento celular), brócoli (proporciona hierro y calcio, aumenta las defensas del organismo, favorece la circulación) y pimiento (buen antioxidante). Queda mejor si se le añade zanahoria, jengibre y menta.

2. Verde que te quiero verde

Las frutas y las verduras tienen un sitial de honor. Cuando de buena alimentación se trata, y los adeptos al juicing exaltan la capacidad de esta terapia para desintoxicar el cuerpo, incrementar los niveles de energía y obtener una dieta rica en nutrientes. Estos son algunos de sus beneficios: “Los jugos mejoran la salud de las personas de manera drástica”, explica Ana María Baute, gerente general de Lokes Purojugo, empresa pionera en Colombia en zumos prensados en frío, sistema por medio del cual se extraen las vitaminas, enzimas y minerales de la porción líquida de los ingredientes a una temperatura que permite su preservación.

“Ya es sabido por organizaciones como la American Cancer Society que el consumo de frutas y vegetales disminuye el riesgo de ciertos tipos de cáncer. Adicionalmente fortalecen el sistema inmunológico, de manera que ayudan a prevenir desde una gripa común hasta enfermedades degenerativas”. Este régimen contribuye a alcalinizar el organismo: “Una alimentación basada en productos procesados (comida chatarra, bebidas carbonatadas y alcohólicas, harina y azúcares refinadas, cafeína, entre otros) es sumamente acidificante, razón por la cual debemos incrementar los alimentos con sustancias alcalinas, como son frutas y vegetales, porque así se crea el entorno adecuado para una buena salud –agrega Baute–. Por ejemplo, cada uno de nuestros jugos tiene aproximadamente 2 kilos de estos ingredientes que es lo que come un colombiano promedio en 15 días”.

Un programa de limpieza permite descansar el metabolismo. Al nutrir al cuerpo con alimentos fáciles de asimilar, se apoya el trabajo del sistema digestivo y el hígado para liberar las toxinas acumuladas.

3. Entre la anorexia y la jugorexia

Algunos expertos miran con sospecha estas terapias de “limpieza” pues las consideran “una forma aceptada de desorden alimenticio”. Argumentan que bajo el rótulo de “dieta saludable”, se puede incurrir en excesos: quienes inician un régimen que solo permita ingerir zumos con la idea de bajar peso suelen recibir aplausos por su devoción a las frutas y vegetales. Y de ahí a la “jugorexia” habría un solo paso. Ese es el término que están usando los psicólogos para referirse a las personas que no se permiten consumir más que jugos por largos periodos, y que pueden estar disfrazando la anorexia.

El Renfrew Center, en Estados Unidos, que analiza este tipo de patologías, ha reportado que por lo menos el 50 por ciento de sus pacientes ha experimentado con ayunos extremos de jugo. Por eso, los especialistas recomiendan tener en cuenta ciertos puntos: No exagerar. “Los jugos tiene un halo poderoso, por lo que mucha gente los glorifica. Pero la realidad es que no ofrecen una cura mágica, ni deben ser la base de una dieta sostenible cuando se consumen solos.

Hay que entender que esta terapia puede ser beneficiosa, pero es solo un complemento muy saludable de un régimen nutricional balanceado”, sostiene la dietista Marjorie Nolan Cohn, portavoz de la Academy of Nutrition and Dietetics. De hecho, Ana María Baute, gerente general de Lokes Purojugo, considera que el objetivo principal del juicing no es adelgazar: “No es una dieta, es un estilo de vida. Se confunde como tal, porque si adquirimos buenos hábitos tendremos un peso saludable”. Advierte que el programa con solo jugos puede ir de 1 a 3 o 5 días máximo, cada 2 meses o más.

“Tampoco está mal hacerlo una vez a la semana o reemplazar una comida. Lo ideal es incluir diariamente 2 jugos como parte de una alimentación equilibrada, no se trata de eliminar los sólidos”. Sin embargo, en Internet hay métodos que promueven retos de 30 y hasta 90 días. Detox en entredicho. Para Manuel Villacorta, creador del centro MV Nutrition en San Francisco y del programa on-line Eating Free, la palabra está sobrevalorada: “Si tus riñones y tu hígado están funcionando hacen a diario el trabajo de limpieza, de lo contrario estarías muerto. El juicing promete sacar las toxinas de las células, ¿de cuáles hablan? ¿acaso te limpian el plomo o el asbesto? –comenta con ironía–.  Si consumes mucha carne, poca fibra y agua, estarás estreñido y lógicamente si reemplazas las porquerías por frutas y verduras te vas a sentir mejor. Creo más en que el detox es psicológico, porque funciona cuando se convierte en una motivación para empezar a comer sanamente”.

Nolan coincide: “La terapia de solo jugos tiene un efecto laxante y diurético que a menudo da una falsa impresión de que uno se está limpiando. Se eliminan bacterias de la flora intestinal que ayudan en la digestión. Evitar los alimentos completos hace que el cuerpo pierda capacidad para absorber y utilizar los nutrientes de los jugos como la vitamina C”. Adiós a la fibra. Villacorta añade que la extracción del zumo deja por fuera muchos químicos naturales que son sensibles al proceso: “Un jugo de naranja se hace con 2 y hasta 3 naranjas, es puro azúcar.

¿Cuándo se come uno 3 frutas de golpe? La fibra es la que da saciedad”. Por eso se alerta sobre el peligro de diabetes. En la lista de riesgos asociados a la “jugorexia” aparecen la osteoporosis, pérdida muscular y cardiopatías. El experto ve una mejor alternativa en los batidos, licuados que no pierdan la pulpa: “Si a las verduras se les agrega yogur griego, semilla de chía o aguacate, ya contará con la proteína y grasa necesarias”.

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