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ADELE el peso de una mujer real

Fucsia.co

ADELE el peso de una mujer real Foto: Getty Images

Sin tener el físico que se esperaría de una estrella de pop, la cantante británica ha ganado millones de seguidores alrededor del mundo –y ha batido récords en ventas con sus álbumes 19, 21 y 25– gracias a su privilegiada voz, a sus canciones de desamor, y a su forma de ser natural y auténtica.

Es una mujer común, una chica de barrio que sobre el escenario “parece puesta en un club elegante al cual domina cuando canta y también cuando muestra que su cuna no fue alta”, escribió el periodista Luis Hidalgo en el periódico El País de España, un día después de que la cantante británica se presentara en el Palau Saint Jordi, en Barcelona. No hay mejor descripción de ella... Se siente perfectamente cómoda en esa aparente “normalidad” que la acompaña y que le permitió mimetizarse hace unas semanas en una tienda de H&M en San José, California, donde pasó un embarazoso momento cuando fue a pagar y su tarjeta de crédito fue rechazada. “Nadie sabía que era yo, pero me sentí mortificada”, dijo al público californiano en un concierto celebrado en julio.

La artista, nacida en un barrio popular de Londres el 5 de mayo de 1988, no tiene problema en mostrar su sensibilidad: lloró en directo al recordar a las víctimas de la matanza de Orlando, se enfadó con una fan que no paró de grabarla con su celular durante un concierto en Verona, Italia, y a la que reprimió diciéndole: “¿Podrías dejar de grabarme con tu cámara de vídeo? Porque estoy aquí en la vida real...”, y se sintió avergonzada cuando en su primera presentación en los Premios Grammy el sonido le falló y su actuación no fue lo que se esperaba. “Lloré todo el día siguiente”, confesó en El show de Ellen Degeneres y bromeó: “Pero hubiera llorado también si hubiera salido bien, porque lloro todo el tiempo”.

Foto: Getty Images

Su origen humilde

Así es Adele Laurie Blue Adkins: sencilla, sincera, espontánea... una mujer con la que se identifican millones en el mundo, no solo porque su silueta dista de ser la de la típica cantante de pop (no es rubia, no es delgada y no muestra sus trabajados abdominales en los videoclips), al igual que su look (retro y un tanto clásico que le suma años, pero le da ese aire de diva de antaño), sino también porque viene de abajo, de un barrio multirracial humilde llamado Tottenham, ubicado al noreste de Londres; esto la sitúa al nivel de gran parte de la población mundial.

En Tottenham vivió con su madre Penny Adkins, una masajista que tuvo que enfrentar la maternidad sola pues su esposo, Mark Evans, la abandonó cuando Adele tenía solo 3 años. Su infancia no fue la de una niña acomodada pero tampoco ha dicho que fuera difícil; por lo menos no hasta que su abuelo materno –quien fue su figura paterna más presente– falleció cuando tenía 11 años. "Lo quería mucho, más que a nada en el mundo", reveló a la revista ID en una entrevista publicada a finales de octubre de 2015. Su partida le causó gran dolor.

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Del desamor al éxito

Tampoco fue fácil su juventud, época en la que padeció en carne propia el desamor que la ha hecho famosa como intérprete y compositora. Cuando Chasing Pavements vio la luz en 2008 como parte de su álbum debut 19, el mundo empezó a conocer, a través de su voz, el dolor que le significó la ruptura con su primer novio quien la dejó por su mejor amigo gay.

Después llegó a su vida Alex Sturrock, un fotógrafo con el que mantuvo una relación entre 2008 y 2009, y que se convirtió en la fuente de inspiración de 21, el trabajo discográfico que la llevó a la fama. Basta con escuchar Rolling in the deep para entender la rabia y la profunda tristeza que le causó. Luego, él mismo se encargaría de mostrar al mundo el tipo de persona que era cuando decidió publicar, sin autorización de la cantante, unas fotos de su vida privada por la misma época en que la artista lanzaba Hello, el primer sencillo de su álbum 25. “Adele traslada perfectamente su experiencia individual hacia el sentimiento colectivo. Lo hace con su voz, pero también con sus composiciones, que son poderosamente simples y, a su vez, muy evocadoras. Su corazón se rompe porque nuestros corazones se rompen. Ella lucha, nosotros luchamos, independientemente de quiénes seamos y de lo que hagamos. 25 reflexiona sobre cómo cambiamos, enormemente, a los 20 años, tanto si somos un cantante famoso, un licenciado, un fontanero o una madre posadolescente”, escribió Hattie Collins, la periodista que entrevistó Adele para ID.

Pero como todo pasa, a Adele le llegó la buena hora (y el buen amor). A comienzos de 2012 se la empezó a ver con Simon Konecki. Meses después la misma cantante se encargó de informar que esperaba su primer hijo con él; Angelo nació el 20 de octubre de 2012 y desde entonces Adele ya no le canta al desamor. “Al convertirme en madre y tener más de 25 años, simplemente no puedo preocuparme por tantas cosas por las que realmente solía disfrutar preocuparme (...). Tengo un espacio limitado en mi cabeza. Tengo que dejar un buen puñado de mierda afuera, algo que resulta terapéutico porque puedo ser verdaderamente rencorosa. La vida es mucho más fácil cuando no llevas tu pasado contigo”, confesó en ID.

Adele es como es. No la desvela la fama y procura estar alejada de las cámaras lo más que puede. No pone elaboradas selfies en Instagram –de hecho, en ocasiones publica instantáneas sin maquillaje y en poses divertidas– y no es ostentosa. Pese a que algunos medios la han criticado por haber gastado 8,5 millones de euros en una mansión en Beverly Hills, California, sus rutinas no han cambiado mucho desde que era prácticamente una desconocida en el mundo de la música. “Me gusta como he vivido siempre, así que no voy cambiar. Hago compras en Waitrose (cadena de supermercados que suministran los alimentos a la Familia Real de Inglaterra) y ese es, probablemente, el cambio más grande, la verdad. Bueno, ese y que ahora tengo una televisión de plasma. Hasta hace poco tenía una de esas gordas”, dijo en Radio 1, cadena radial inglesa.

Foto: Getty Images

De otra época

El look de Adele no es el de la estrella de pop de nuestros días. La cantante británica adoptó, desde sus inicios, un aire de diva de antaño y al color negro como su favorito. Vestidos largos sutilmente ajustados a la cintura, con cuello redondo, mangas eternas y siluetas sencillas, casi siempre negros aunque con algo de brillo, es lo que suele elegir la artista para sus citas en la alfombra roja. Cuando no es así prefiere el rojo, en looks monocromáticos aunque, en ocasiones, le apuesta a estampados retro.

Foto: AFP

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