COMENTARIOS

Ortorexia, cuando la comida sana se vuelve una obsesión

Ortorexia, cuando la comida sana se vuelve una obsesión Ortorexia, cuando la comida sana se vuelve una obsesión

La ortorexia o la obsesión por la alimentación perfecta. Un nuevo trastorno alimenticio aparece entre los que han hecho de la comida orgánica y balanceada una fijación en su vida.

Los beneficios de los jugos verdes, las bondades de los superalimentos, la importancia de comer comida limpia, la diferencia entre la dieta vegana, la macrobiótica, la crudívora… la información sobre la alimentación saludable está en todas partes y responde a un creciente interés por la vida sana y las prácticas de bienestar.

Aunque esto, desde luego, no tiene nada de malo y, por el contrario, habla de una transformación positiva en la conciencia colectiva, si se lleva al extremo este interés puede convertirse en una fuente de ansiedad y causar en algunos desequilibrio y rigidez mental.


Foto: Ingimage

La ortorexia (del griego ortho, ‘correcto’, y orexis, ‘apetito’) es, justamente, la obsesión por la alimentación perfecta. Es una condición psicológica en la cual la persona desarrolla una fijación por comer únicamente alimentos saludables y de origen limpio. Qué come, cuánto y cómo, así como las estrategias para contrarrestar cualquier desliz ocasional ocupan gran parte de su atención y energía.

Como las bulímicas o las anoréxicas, las personas con ortorexia también sostienen una relación malsana y obsesiva con el alimento. Si la fijación de las dos primeras es la cantidad de la comida que ingieren, la de las terceras es su calidad. En todos los casos, el valor y el sentido de la vida están estrechamente relacionados con la alimentación y el control que sobre ella pueda ejercerse.

Para el ortoréxico, el concepto de alimentación perfecta es completamente personal. Su dieta puede ser vegetariana o no serlo, puede ser paleo, macrobiótica, vegana o cruda, pero, en cualquier caso, es el resultado de una investigación concienzuda y tiene unos lineamientos claros que debe cumplir a cabalidad. Su objetivo no es ya tener un cuerpo delgado –como en el caso de otros trastornos de esta índole–, sino uno limpio y sano.


Foto: Ingimage

Si bien es cierto que esta tendencia aún no ha sido reconocida oficialmente como un desorden alimenticio, estudios recientes demuestran que es un trastorno que cada vez más hombres y mujeres padecen en Estados Unidos, Europa y Latinoamérica.

Sus síntomas son menos evidentes que los de la anorexia y la bulimia, pero existen algunas pistas que pueden indicar que la intención de llevar una alimentación sana ha empezado a volverse, paradójicamente, poco saludable.



Aquí, algunas características de la persona con tendencia ortoréxica:

1. Si por alguna razón se ve obligada a ingerir alimentos que considera poco saludables (comidas con preservativos, químicos, pesticidas o colores artificiales), se siente frustrada, ansiosa e incómoda. Inventa entonces una estrategia rápida para compensar su falla (i.e. una limpieza de colon o de hígado, una dieta de desintoxicación, etcétera).

2.
Planea cuidadosamente todas sus comidas para garantizar siempre tener a la mano alimentos que se adapten a su dieta.

3.
Cada vez que tiene algún malestar físico o alguna irregularidad en su salud se obsesiona con encontrar qué decisiones alimenticias en días pasados pueden haberla ocasionado.

4. Evita comer alimentos que no haya preparado por sí misma, pues se siente incómoda al desconocer la forma en que han sido preparados o el lugar de donde provinieron.

5.
Dedica gran parte de su tiempo a planear sus comidas y gasta grandes sumas de dinero en la adquisición de productos orgánicos, superalimentos, suplementos dietarios e ingredientes que promuevan la salud.

6. Su autoestima y felicidad están directamente relacionados con la manera en que se alimenta y con su estilo de vida. Siente cierta satisfacción cada vez que se alimenta de acuerdo con sus parámetros y es posible que se sienta ligeramente superior a las personas que, según su criterio, no llevan una vida igualmente saludable.

7. En los casos más extremos, su vida social se ve afectada negativamente. Prefiere aislarse, antes que tener que asistir a eventos sociales que impliquen situaciones vinculadas con la comida y encuentra difícil relacionarse con personas que no compartan su deseo por comer y vivir de forma saludable.

También le puede interesar

COMENTARIOS

Este es un espacio de participación de los usuarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los internautas y no reflejan la opinión de Publicaciones Semana. Nos reservamos el derecho de eliminar discrecionalmente aquellos que se consideren no pertinentes.
Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.