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¿Por qué seducen tanto los ‘chicos malos'?

Fucsia.co

¿Por qué seducen tanto los ‘chicos malos'? Foto: Ingimage

Un nuevo estudio confirma que los engreídos, egoístas y manipuladores que poseen un lado oscuro resultan ser los más irresistibles para las mujeres. Su eautor nos explica las razones de esta atracción fatal y el costo a pagar.

"De mente brillante y alma torturada. Tendré que averiguar por qué me siento atraída por estos pájaros heridos”, comentó alguna vez la cantante Katy Perry para referirse a la colección de chicos malos que ha tenido como novios. Quizá si leyera un poco las memorias de Giacomo Casanova, obtendría una respuesta a su dilema: “yo no conquisto, someto”, era una de las máximas del aventurero italiano, para quien el matrimonio era “la tumba del amor”. Algún acierto debe haber en sus palabras, pues su apellido ha servido para nombrar a los seductores perversos de las generaciones posteriores.

De hecho, a veces, a quienes siguen el camino contrario y pretenden despertar pasiones mostrándose excesivamente disponibles, desmidiéndose en halagos y regalos, los califican de empalagosos aburridos. Y cuando no espantan a sus presas, no pasan de recibir de estas un casi lastimero calificativo de “tiernos”, que en términos de atracción es el equivalente a ser un “osito de peluche”. ¿Es que acaso los hombres deben tratar a las mujeres mal para que les vaya bien?, parecería ser el mensaje. Un reciente estudio realizado en el Reino Unido y publicado por la editorial científica Elsevier encontró que el encanto de los rebeldes radica en que por lo general poseen lo que la psicología ha llamado “la triada oscura de la personalidad”, una mezcla explosiva de narcisismo, maquiavelismo y psicopatía, más habitual en el género masculino. El primer rasgo se caracteriza por la arrogancia, el sentimiento de grandeza y el estar enfocado en sí mismo. El segundo, por la manipulación en beneficio de la satisfacción propia y la creencia de que “el fin justifica los medios”. El último, por la hostilidad interpersonal y la falta de empatía y de moral. Un coctel que en teoría debería resultar repulsivo, al parecer resulta apetitoso en la práctica, por lo menos en un principio.

“Hasta la fecha, la mayoría de trabajos se había basado en los reportes del éxito sexual de estos personajes, considerando el número de parejas que decían haber tenido. Esto me pareció un problema debido a su naturaleza inclinada a mentir y a exagerar méritos. En realidad no teníamos idea de cuán atractiva era su personalidad”, expresó a FUCSIA el autor de la investigación, Gregory Louis Carter, del Departamento de Psicología de la Universidad de Durham. La metodología del experimento consistió en darles a las participantes (entre los 18 y los 36 años) referencias de dos tipos de hombres, uno de los cuales representaba la triada peligrosa, por su deseo de atención y admiración, capacidad de engaño y adulación, su ausencia de remordimiento y su cinismo. No se incluyeron factores relacionados con la apariencia, riqueza o educación, que pudieran influenciar la escogencia.

“Los resultados demostraron que definitivamente, al menos las jóvenes, consideran más atractivos a los que tienen esas características oscuras”, comentó el experto, pese a que ellas les dieron puntajes más bajos a sus “deseados” en cualidades como “agradable” y “consciente”. Para Carter una posible explicación radica en que estos individuos desarrollan una habilidad de “vendedores de carros usados” y saben autopromocionarse. Aprenden cómo embaucar a las mujeres y a competir con otros, aunque su interés no pase de una sola noche. Sin embargo, considera que el argumento de mayor peso tiene que ver con una “selección sexual”, pues las mujeres responderían a ciertos signos que reflejarían la calidad “del macho” en términos reproductivos: “la visión de que las relaciones fugaces tienen pocos beneficios para el género femenino ha sido cuestionada. Este tipo de encuentros casuales pueden asegurar la fertilización por parte de especímenes con mejores genes”, sugiere el estudio. Además, el ciclo menstrual incrementaría la fascinación por ellos. Resulta que los “malosos” muestran ser muy seguros, testarudos, arriesgados, vanidosos, emprendedores y hasta generosos con sus recursos, lo que les otorga mayores ganancias sexuales. Su gran magnetismo erótico sería entonces proporcional a su número de conquistas.

“Estos personajes producen un efecto con el que todos los hombres sueñan: una buena primera impresión”, señala el psicólogo José Alonso Peña, especialista en el tema de la seducción. “Una mujer percibe al narciso en un momento avanzado del romance, pero de entrada este proyecta hacia ella estabilidad y una relación sin miedos, ansiedades e inseguridades”. Hay que añadir que los poseedores de este rasgo se preocupan por crear una imagen atractiva de sí mismos, y no solo en el aspecto físico, pues saben cómo presentarse ante los demás. “El maquiavélico, con su actitud de ‘yo puedo contra cualquier dificultad’, genera una confianza contagiosa. En cuanto a la psicopatía, aunque es un término clínico para aquellos que tienen un desorden mental serio, puede aportarles irreverencia y misterio, las normas no les interesan, son dominantes y usualmente no demandan afecto, lo que no los hace apegados ni intensos”. Advierte que son anzuelos que solo funcionan a corto plazo. “Como el ser humano tiene cierta tendencia a lo autodestructivo, suele pasar que el chico malo es atractivo; pero al final, esto no es material para un vínculo sano”.

Relación tóxica

De alguna manera, se junta el hambre con las ganas de comer. La doctora Carole Lieberman, autora del libro 'Bad Boys' describe a los hombres de esta categoría como “sapos que esperas convertir en un príncipe de cuento de hadas gracias a la magia de tu beso”. Hay mujeres que desean “domarlos” para convertirse en heroínas salvadoras que logren su redención. Después de todo, atrapar a una presa tan difícil las haría más especiales que el resto de mortales. Y es que su atracción puede estar motivada por problemas de autoestima. “Tuvieron una relación disfuncional con su padre, el primero al que amaron, y por eso ellas se sienten temerosas y creen que no merecen ser tratadas como princesas”, afirmó a esta publicación la psiquiatra. Así, tienden a repetir patrones similares en su vida amorosa con la idea de darle un final feliz a lo que empezó mal.

Otro estudio sobre el tema, esta vez centrado en la apariencia y las emociones, arrojó conclusiones similares que podrían hacer sonreír menos a los hombres en sus primeras citas. Según la University of British Columbia, que realizó su análisis a partir de una serie de imágenes, las mujeres prefieren a los que evocan peligro, se proyectan serios y orgullosos, pues las participantes descartaron a los que hacían alarde de su dentadura. Algunas teorías indican que la sonrisa es reflejo de falta de dominio, mientras que un gesto adusto sería sinónimo de estatus, competencia y capacidad de abastecer a su prole.

Suena paradójico que en sus fantasías ellas busquen al hombre perfecto, cuando en realidad terminan sufriendo por un patán malencarado. Peña opina que la cultura machista estableció un estereotipo reproducido por los medios de comunicación, según el cual el “antihéroe es el que se queda con su objeto de deseo”. El público masculino aprendió la lección de memoria: en la ficción James Bond las hace suspirar y muchas terminan persiguiendo a su James Dean, Robert Downey Jr. o Johnny Depp de carne y hueso. Al mismo tiempo, ellas fueron condicionadas a ser “niñas buenas”, lo que según algunos especialistas encendería un deseo escondido de experimentar nuevas sensaciones y su lado más salvaje con un loco desenfrenado. Vale la pena aclarar que los que ostentan la triada macabra se caracterizan por ser audaces y lanzados, condiciones que se han asociado con una buena genética. 

“También está ese vicio actual de iniciar amoríos como ‘amigos con derechos’ o con la idea de ‘conocernos muy bien antes de hacernos pareja’, pero con todos los privilegios en términos sexuales, que ha convertido a estos personajes en los perfectos candidatos”, agrega el psicólogo.

Y es que detrás de un chico malo es probable encontrar una chica igual de “mala” y compromiso-fóbica. “Las que son como ellos tampoco estarán interesadas en el largo plazo”, concluye Gregory Louis Carter, quien ha estudiado el tema por más de cinco años. Luego de su investigación, él considera que la mejor manera de evitar sufrir por cuenta de estos sujetos es teniendo expectativas realistas: pese a su habilidad para engañar “mi estudio determinó que las mujeres son capaces de detectarlos. Si saben a lo que se atienen y se sienten felices, probablemente disfrutarán aun sabiendo que la relación no está destinada a durar. Pero cuando hay falsas esperanzas, como que ellas pueden cambiarlos, van a salir heridas”.

Para Lieberman la solución es sencilla: “si te gusta un coqueto compulsivo que tiene relaciones sexuales con otras y pone en peligro tu corazón y tu salud, o si es abusivo contigo, lo mejor es huir”. 

Sus armas de seducción

El psicólogo José Alonso Peña cuenta que “por sus tácticas los conoceréis”: Usan halagos indirectos, poco obvios. Usualmente son machistas y se muestran como el alfa de la manada. Les gustan frases como “déjate llevar”, “solo importa el presente”. Están enfocados en sí mismos y quieren que las citas y los planes se den a su acomodo, con lo que inicialmente proyectan una seguridad interesante. Se enfocan mucho en su propio placer. Son muy coquetos con el único objetivo de agrandar su lista de compañeras sexuales.

Evitan detalles típicos como las flores y los chocolates. Lo más evidente: dejan de llamar y se desaparecen e inventan excusas para no conocer a tus seres queridos. Este experto sostiene que hay que dejar de asociar al “chico bueno” con el perdedor servil e inofensivo, que hace lo que sea con tal de estar en pareja.

“Un hombre debe aprender a ser pícaro, malicioso, no malo. Debe mantener cierto misterio y no contar todo en la primera cita, ser caballeroso sin ser empalagoso, ser abierto a la aventura calculando los riesgos, y mostrar confianza en sí mismo”.

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