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El curioso encanto del celular

Samuel Giraldo

El curioso encanto del celular Personas adictas al celular.

Hay quienes utilizan el celular sólo para hablar, otros sólo lo usan para salirse de las reuniones, otros para mantenerlo lejos por temor, pero la inmensa mayoría lo usa como una extensión de sus personalidades.

Me llama la atención que en Colombia estén funcionando más de 45 millones de teléfonos celulares, pero más me sorprende que alrededor del 80 por ciento de los aparatos tenga un servicio prepago. Eso dice mucho de los usuarios, y nos deja ver cómo se está usando el móvil por estas tierras.

No sé si se han dado cuenta, pero el celular se ha convertido en el accesorio más preciado de las personas. Algo parecido a otras manos u otras orejas. Y cada uno tiene una forma diferente de usarlo. Vigile de cerca de algún usuario de los teléfonos celulares y se dará cuenta de que es, ciertamente, todo un hallazgo antropológico.

Yo diría que hay varios grupos de usuarios de celulares. El primero está compuesto por los ‘morrongos’, conformado por quienes han encontrado en el celular el mejor aliado para sacarle el cuerpo a las personas que los rodean. Se habrán dado cuenta de que muchos individuos cuando no quieren saludar, simple y llanamente se hacen los que están charlando por teléfono.

Un segundo grupo sería el de los ‘escurridizos’, compuesto por quienes ven en el celular el mejor argumento para salirse de una reunión de trabajo o de un convite social. No es sino que la cosa se ponga aburridora o pesada, para que a los personas en mención les entre una llamada.

El otro tiene que ver con los ‘peorcitos’, al que pertenecen todos esos que hablan por celular cuando están almorzando o en una reunión de trabajo. Son de los peores porque no les importa lo que está sucediendo a su alrededor y siguen hablando en voz alta de sus cosas personales. Éstos jamás han considerado pedir perdón y retirarse de un lugar para hablar por teléfono, claro está, que si se salen de donde están pasarían por ‘escurridizos’.
 
El cuarto grupo está compuesto por los ‘dedales’, que no hablan sino que mueven sus dedos sobre el teclado compulsivamente a toda hora, en cualquier lugar y no le ponen cuidado a nada de lo que sucede a su alrededor. Escriben correos, leen correos, analizan correos, les adjuntan documentos. Incluso hay algunos avanzados que teclean sin parar aun manejando un carro.
 
Son amigos del “negro Berry”, quien los esclaviza a toda hora todos los días del año. Se saben todos los atajos y maneras para mandar eficientes y bien escritos mensajes por todos y cada uno de los caminos que les brinda el negro: sms, ping, email, chat, etc.
 
El grupo de las ‘motitas’ lo componen especialmente adolescentes pubertosas, quienes pueden estar en casi todos los grupos. Son simultáneamente, ‘morrongas’, ‘peorcitas’ y hasta ‘dedales’. Las ‘motitas’ se llenan de videos, fotos y colgandejos en sus móviles. Escuchan música, son fanáticas de los videos, mandan mensajes, etc., etc., etc. Por lo general, el celular hace juego con su ropa y adoran el iPhone.

Los ‘arcabucos’ son viejos que no lograron evolucionar los dedos. No pueden con los celulares de ningún tipo ni ninguna marca. Les parecen caros, no los entienden y dicen que son calculadoras con sonido. Marcan con las dos manos y al teclado le dicen discado. Pero eso sí, creen que saben y se niegan a reconocer que la tecnología los dejó en los años 80.
 
Pero sea cual fuere el grupo en donde estamos metidos, el celular es uno de los mejores inventos, sobre todo, para tenerlo apagado.

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