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Mentiras del multitasking

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Mentiras del multitasking Mentiras del multitasking

¿Se siente capaz de hacer varias cosas a la vez?, ¿cree que por eso es más eficiente? ¡Deténgase!, no siga perdiendo el tiempo y más bien concéntrese en una sola actividad. Ese es el mejor camino para cumplir las metas y evitar frustraciones.

No puede caminar y masticar chicle al mismo tiempo”. Es el típico comentario que les hacen a quienes son incapaces de coordinar varias actividades simultáneamente. Si alguna vez lo han molestado por eso, quizá no deba sentirse mal y lo mejor sea recibir esas palabras como un cumplido. Los expertos coinciden en que el multistasking, como se conoce al ejercicio de hacer varias cosas a la vez, es nocivo para la mente en tanto que no le permite concentrarse. De hecho, es muy probable que mientras lee este artículo usted esté revisando su correo electrónico, oyendo música y chateando. Si es así, muy posiblemente ya ha enviado algún correo plagado de errores y en unos segundos no recordará ninguna de estas líneas.

En una ocasión Isaac Newton expresó que su mejor descubrimiento había sido “que la paciente atención es el mayor talento”. Franz Kafka, por su parte, experimentó en 1912 una explosión creativa cuando en ocho horas y de una sola sentada escribió su novela breve La condena. ¿Habría logrado lo mismo en la era de Twitter o Facebook, en la que un adolescente envía alrededor de diez mensajes de texto cada hora?”. Yendo más lejos, en el siglo XVIII el estadista británico Lord Chesterfield le dio a su hijo el siguiente consejo en una carta: “hay tiempo suficiente para todo en el transcurso de un día, si atiendes una sola cosa y luego la otra. Pero no te alcanzará un año, si haces dos en un mismo lapso”.

Los grandes de la historia se revolcarían en sus tumbas si vieran cómo se puso de moda destacar en el perfil de la hoja de vida esta multihabilidad como sinónimo de eficiencia. En realidad el resultado es el opuesto: “el costo de saltar de tarea en tarea es perder una semana entera de trabajo por cada mes. Para las compañías que tienen una nómina, eso significa que están tirando a la basura cerca del 25 por ciento de sus pagos”, reveló a FUCSIA Dave Crenshaw, coach de negocios y autor del libro The Myth of Multitasking. Para el especialista aunque tal expresión se haya popularizado, se acuñó para describir un “superpoder” que no es inherente al ser humano. “Prefiero decir que lo que la gente hace es 'cambiar de labor' (switchtasking), porque interrumpe una actividad, salta a la siguiente y vuelve a la anterior rápidamente”. La experta en tecnología Linda Stone escogió la noción de “atención parcial continua” para bautizar el fenómeno. “Creemos que estamos haciendo todo a la vez, aunque nuestro cerebro procesa de manera serial”. Al final no se le está dedicando tiempo consciente a nada.

La psiquiatra Ana Millán aclara que si bien es posible hacer ciertas tareas operativas o manuales, como amamantar a un bebé mientras se pone la ropa en la lavadora o, literalmente, caminar y masticar chicle, el multitasking no es posible en un nivel de mayor exigencia, en especial de orden intelectual. “Nuestro cerebro se parece a un computador, por más ventanas abiertas que este tenga no podemos trabajar sino en una a la vez”. En eso radica el peligro de manejar y hablar por celular: las tomografías han mostrado que cuando se usa el teléfono hay una limitada activación de la función visual, lo que sugiere que se puede estar conduciendo sin ver bien.

Suele decirse que las mujeres son mejores que los hombres haciendo muchas cosas paralelamente. Sin embargo, la psicóloga Linda Blair, quien acaba de publicar su libro The Key to Calm, explica que esta teoría surgió porque “históricamente ellos se han enfocado mejor en una sola tarea, pues en el pasado se dedicaban únicamente a cazar, mientras que ellas se quedaban en casa cuidando a los hijos, fácilmente distraídas por estar alerta ante cualquier peligro”.

El término multitasking nació exclusivamente para desarrollar el sistema operativo de los computadores y luego, con la sucesión de nuevas tecnologías, empezó a ambicionarse una simbiosis ser humano/máquina. Los científicos soñaban con que el cerebro fuera entrenado para reproducir dicha capacidad. Tal vez hoy en día aspiren a crear aparatos que puedan ponerse en “modo concentración” o “modo tarea”, porque una serie de estudios han demostrado que, lejos de hacer a las personas más eficientes, estas tienden a disminuir su productividad, en un 40 por ciento, como consecuencia del bloqueo: la mente tarda unos 15 a 25 minutos en concentrarse nuevamente del todo cuando se cambia de un ejercicio a otro. Según el diario The New York Times esta pérdida de tiempo le costaría a la economía norteamericana 650.000 millones de dólares anuales. “Por si fuera poco, como a las personas se les dificulta enfocarse y tienen mil asuntos pendientes en la cabeza, cometen más errores, lo que genera un sentimiento de frustración que afecta la autoestima”, agrega Blair.

Los estudios también han determinado que en los adictos al multitasking se deteriora la facultad para resolver problemas, como si perdieran diez puntos de coeficiente intelectual. Por el contrario, los “unitarea”, maestros de la atención estratégica, pueden anticipar que mantendrán la juventud de su cerebro y su capacidad racional en la vejez. En los niños, la rutina de repetidas interrupciones hace que estos presenten problemas de aprendizaje, pues debido al bombardeo de información la memoria de corto plazo no alcanza a codificarla toda. “A mi consultorio llegan padres diciéndome que sus hijos sufren de déficit de atención. Cuando les pregunto si los dejan llevar sus tabletas a la cama responden afirmativamente. De lo que padecen es de un mal hábito”, comenta la especialista.

“En últimas los multitareas crónicos terminan demorándose más tiempo en terminar un trabajo, sus niveles de estrés aumentan (con el incremento de la hormona cortisol) y decrece la calidad de sus relaciones porque se les dificulta enfocarse en los demás”, concluye Crenshaw. Una investigación de la Universidad de Stanford comprobó la paradoja a la que se enfrentan los que hacen muchas cosas a la vez: aunque se consideran buenos en ello, en realidad son los peores haciéndolo, pues tienen problemas para retener información, desechar datos irrelevantes y concluir cada labor. Pero si usted llegó hasta el final de este artículo, probablemente no forma parte de ese grupo y pudo resistir la tentación de chequear Instagram o revisar su correo al menos durante unos minutos.

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