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“El trabajo es tuyo”

“El trabajo es tuyo” “El trabajo es tuyo”

La competencia laboral es cada vez más reñida y hasta el mínimo detalle cuenta. Aquí te ayudamos a ser una aspirante más competitiva para conseguir el... empleo que buscas.

 
Si ya has presentando muchas entrevistas de trabajo en tu vida, o si es la primera vez que lo haces, los nervios siempre van a ser los mismos. La angustia de estar sentado frente a un completo extraño que analiza cada palabra que sale de tu boca, se pude mitigar si se tiene la tranquilidad de saber que tu hoja de vida, tu presentación personal y la manera como te desenvuelves ante el entrevistador son las adecuadas.

La hoja de vida
En la búsqueda de cualquier empleo siempre te van a pedir tu hoja de vida. Según Head Hunters International, empresa dedicada al reclutamiento y selección de personal ejecutivo, una hoja de vida ante todo debe ser breve –no debe sobrepasar las siete páginas–. Ahora, por el afán de sintetizar, por ningún motivo debes dejar de lado datos clave como el teléfono, el número del celular, el correo electrónico y la dirección de contacto. También debes agregar no sólo la universidad donde hiciste tus estudios o maestrías, sino el colegio del que te graduaste de bachiller. También se deben incluir los cursos o diplomados relevantes. Puedes prescindir del estado civil y de la foto.


Una hoja de vida, o curriculum vitae (CV), siempre debe tener un perfil de un párrafo de largo donde el aspirante escribe su énfasis profesional. Ahora, si eres recién egresada y es la primera vez que se buscas un trabajo, puedse obviarlo, o usar ese espacio para hablar de tu tesis de grado. En el caso de la experiencia laboral en un CV, eso de que menos es más no aplica. En este espacio todo cuenta, desde prácticas, hasta colaboraciones. En cambio, en las recomendaciones laborales limítate a tres, a menos de que te exijan más. En lo posible, evita las referencias familiares y de amistades.

Otro dato clave es el uso de los colores y las diferentes tipografías. A menos de que el trabajo al que aspiras sea en el campo del diseño, la ilustración, las artes o la publicidad, abstente de hacerlo. Para cargos administrativos, cuanto más sobria la presentación, mejor. También asegúrate de incluir los idiomas que hablas y el nivel, lo mismo para los programas de computador que manejas.

La entrevista
Si tu hoja de vida fue elegida y te llaman para la entrevista es una muy buena señal. De tu charla con tu posible empleador dependerá si obtienes el trabajo o no. Para lograr una buena entrevista hay varias cosas para tener en cuenta. A continuación te decimos cuáles son.

Según la coach Nina Grunfeld, fundadora de Life Clubs en Inglaterra, los primeros 30 segundos de una entrevista son vitales. La forma como vas vestida, el tono del saludo y hasta la forma en que aprietas la mano al hacerlo, son cosas que los empleadores tienen en cuenta.

Un truco que recomiendan muchos expertos es ir un día antes de la entrevista y esperar a que salga la gente de la oficina para ver cómo va vestida. Esto te puede dar una luz si no sabes qué ponerte ese día. También, si puedes averiguar el nombre de tu entrevistador y algún dato relevante sobre él, te dará puntos a tu favor. Lo anterior siempre con discreción y sin parecer desesperada. Si no te queda fácil, no importa.

La investigación previa sobre la empresa donde quieres trabajar es fundamental. Por ningún motivo te vayas a presentar en la entrevista sin haber estudiado un poco sobre los objetivos y metas de quien podría ser tu próximo empleador. Eso sólo hablaría mal de ti.

La preparación para tu entrevista debe incluir las respuestas a esas preguntas sicológicas que siempre hacen. El día antes haz una lista de tus habilidades en distintas situaciones para que cuando te las pregunten no te sorprendan fuera de base. También incluye un listado de las formas en que  puedes aportar a la empresa en la que quieres trabajar. No lleve las listas a la entrevista, éstas son sólo para ayudarte a organizar tus ideas y evitar que los nervios hagan estragos.

En la mayoría de entrevistas preguntan cuáles son tus debilidades. Un truco para contestar esta respuesta acertadamente es decir algo que no se relacione directamente con el trabajo. Por ejemplo: “no soy buena hablando en público, prefiero hacerlo cara a cara y con un cliente a la vez”.

La expresión corporal habla por ti. Para esto, Nina Grunfeld recomienda imaginarse que ya has sido contratada. Eso te ayudará a tranquilizarte. Piensa siempre en tu postura, en que tus hombros estén relajados, que tus brazos no estén cruzados y que tengas una sonrisa en la boca sin parecer loca o exagerada. Si sigues al pie de la letra estas recomendaciones estarás un paso más adelante que tus competidores.


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