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La reina del juego

Fucsia.co

La reina del juego foto: Facebook oficial

A sus 26 años, Emilia Clarke no solo ejerce poder sobre los dragones con su papel en la exitosa serie Game of Thrones, sino sobre el corazón de millones de fanáticos que la escogieron como la mujer más sexy de 2014. ¿Es su personaje la encarnación de un nuevo tipo de heroína?

Game of Thrones ha probado ser casi una religión. Desde su estreno hace tres años, los seguidores más fervorosos organizan peregrinaciones a los lugares donde se filma la serie: en Irlanda del Norte se ofrecen, por 516 dólares, excursiones que prometen explorar el encanto real de Westeros, el continente mítico donde se desarrolla la lucha dinástica por el control supremo del Trono de Hierro. En Islandia, Marruecos y Croacia hay paseos similares que cuestan desde 150 dólares por turista.

El fanatismo también inspiró un blog con las recetas de los menús medievales, que posteriormente dio pie a un libro de cocina. Se supo que hasta Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, había hecho un asado de cabra y “partes oscuras de animales” muy a su estilo. Y como el que peca y reza empata, a sus devotos –más de 9 millones de televidentes en promedio por episodio–, no les importan los medios con tal de acceder a su programa, que se convirtió en el más pirateado de 2012 al ser descargado ilegalmente 25 millones de veces.

Por si fuera poco, a George RR Martin, creador de la novela en la que se basa el show de HBO, lo presionan los fanáticos para que no postergue más la entrega de su sexto libro. En las anteriores 1040 páginas, que publicó en 2011, tardó seis años: “si escribo en mi sitio web que estoy viendo un partido de fútbol, me ponen comentarios negativos”, confesó al diario The Telegraph. Al parecer no quieren que su dios haga otra cosa que garantizar la continuidad de la saga. Sin embargo, la experiencia que más lo ha impactado tuvo lugar cuando una pareja de “feligreses” le pidió posar en una foto con su pequeña hija Daenerys, el mismo nombre que su heroína del clan Targaryen, conocida como la madre de los dragones. La británica Emilia Clarke es la responsable de interpretar en la pantalla a la princesa exiliada de cabellera platinada, sobreviviente de la estirpe expulsada del trono.

El crítico Scott Meslow escribió en The Atlantic que sin duda su personaje es “la mayor intriga narrativa de la serie", porque aunque su historia tiene lugar en un continente distinto al de sus coprotagonistas, ella estaría destinada a gobernarlos. De ahí la sensación que está causando la actriz de 26 años que acaba de ser escogida como la mujer más deseada de 2014 por la revista on-line AskMen, después de una votación que superó el millón de lectores. “Gracias al rol que personifica, los hombres la ven como una mujer independiente y fuerte”, comentó a FUCSIA James Bassil, editor de la publicación masculina. “Su elección es un reflejo de lo que a nosotros nos gusta. El deseo está apegado a aquello a lo que estemos expuestos y por eso va cambiando. En los inicios de la década de 2000 seguramente preferíamos una figura de la música o del cine, pero hoy tenemos acceso a diversos perfiles internacionales y a muchas series. Y sin duda Game of Thrones se ha vuelto un fenómeno muy popular”.

Ante la fama, la joven se burla porque en realidad poco tiene que ver con aquella guerrera: en primer lugar, porque su pelo es en verdad castaño, y en segundo término, por su torpeza, que no refleja en nada el halo místico de Daenerys Targaryen: cuenta que selló el contrato de trabajo bailando como un pollo y haciendo pasos de robot en su última audición delante de los ejecutivos de HBO. Por eso los productores, David Benioff y D.B. Weiss, creen que en algún momento deberían aprovechar sus dotes de payasa.

Lo cierto es que Clarke todavía disfruta del anonimato en ocasiones, porque no todos los fans logran reconocerla en la sencillez que adquiere sin su peluca y su maquillaje, imagen que implica dos horas de arreglo a partir de las tres de la madrugada cada día. “Me confunden con una loca que se coló en una fiesta de Hollywood”, reconoció en entrevista con GQ.



Para caracterizar a Daenerys, la actriz se preparó leyendo obsesivamente la obra de George RR Martin, autor de la saga. Foto: facebook oficial

Bassil concluye que aunque el programa tenga una marcada tendencia masculina debido a sus batallas y monstruos, hay una “reivindicación del género femenino dada por la fortaleza de personajes como el de Emilia, y muchas mujeres se han alegrado por el hecho de que la número uno en nuestra lista no sea una simple modelo en bikini, sino ella, por lo que encarna”. Daenerys empezó siendo una adolescente sumisa, menuda, una huérfana obligada por su hermano a casarse con el líder de una tribu de machos salvajes. Que pierde la virginidad en público, que aprende los secretos del sexo placentero con una prostituta, pero que finalmente se gana el respeto como “Khaleesi”, soberana de su pueblo. Figuras como la ex primera ministra australiana Julia Gillard han confesado su admiración hacia la rubia.

Por eso George RR Martin se atrevió a autodenominarse un “feminista de corazón” que, más que caer en estereotipos de género, crea seres humanos con los matices y la ambigüedad moral que eso implica. De hecho, aunque por su tono fantástico hay quienes lo acusan de imitar a Tolkien, sus defensores aseguran que lo suyo es más una mezcla de 'El señor de los anillos' con íconos de la televisión como 'Dinastía', 'Dallas' y 'Los Soprano', pero al mejor estilo medieval. Además, el autor se inspira en hechos históricos, pues no oculta su fascinación por las guerras. Desde que en 1991 empezó a escribir 'A Game of Thrones', la primera novela de la saga épica 'A Song of Ice and Fire', que ha vendido más de 20 millones de libros, demostró que como otras obras de culto tipo 'Star Wars', su secreto está en la cantidad de detalles para nutrir su mundo inventado. Tanto es así que cuando debe mencionar a uno de sus más de mil personajes suele contactar al fan que dirige la página westeros.org para verificar datos. Eso lo hizo pensar que sus relatos no podrían ser llevados a la televisión. Pero los entusiastas Benioff y Weiss lograron convertirlo en guionista y productor ejecutivo de una apuesta cuya primera temporada tuvo un costo de 60 millones de dólares y que en la segunda necesitó dos equipos de realización rodando simultáneamente en Irlanda del Norte y Malta.

Para la libretista colombiana Cecilia Percy, fiel seguidora de la serie, su éxito radica en “la verosimilitud, que no tiene que ver con que las situaciones sean reales, sino con que sean creíbles y Daenerys, a pesar de su carga fantástica (su cuerpo, por ejemplo, es inmune al fuego) es muy verosímil y coherente: enfrenta conflictos que no son ajenos a nadie. Tiene férreos principios y conciencia social, se entienden sus momentos de crueldad y es defensora de los débiles”.

Clarke no parecía estar destinada a interpretar a esa heroína entrañable pues el papel estuvo inicialmente en manos de Tamzin Merchant, conocida por su rol en 'The Tudors'. Los productores buscaban a una rubia alta y esbelta y ella escasamente llega a los 155 centímetros. “Durante la audición deseaba que cerraran sus ojos y pudieran descubrir que era a mí a quien estaban esperando”, reconoció la joven. Y lo consiguió porque fue capaz de personificar tanto a la indefensa Dany del principio, como a la madre de los dragones en que esta se transforma. Pese a que entonces acababa de graduarse del prestigioso Drama Centre London, y su experiencia se limitaba a un capítulo de una serie y a una película de dinosaurios para televisión, se le midió a escenas crudas que incluyen desnudos y violaciones. “Lo hablé con mi mamá y ella quedó de contarle a mi papá”, confesó al respecto.

Como los fans, Emilia Clarke se ha vuelto adicta a su personaje. Después de todo, en virtud de este, el año pasado recibió una nominación a los Emmy, participó en una cinta junto a Jude Law y en la actualidad se está preparando para ser la emblemática Sarah Connor en una nueva cinta de Terminator. “No me dejan salir de rumba con mi peluca porque me matarían en el acto. Suena tonto, pero cuando me la quito siento una decepción al mirarme en el espejo”.

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