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El elegido de la moda americana

Revista FUCSIA

El elegido de la moda americana Foto: AFP

El diseñador americano Zac Posen recibió a FUCSIA en Milán para hablar de sus creaciones, de las fronteras de la moda y de cómo sus vestidos, célebres en la alfombra roja, se traducen en tendencias de maquillaje de la mano de su aliado, MAC.

Zac Posen es un diseñador americano conocido por ser una de esas maravillas prematuras que cautivó al mundo de la alta costura internacional con tan solo 21 años. Entre sus seguidoras se encuentran actrices y modelos como Naomi Campbell, Natalie Portman y Beyoncé. Su estilo es sinónimo de perfección, creatividad e innovación, pero quizá lo que más se destaca a lo largo de su carrera es la exquisita sensibilidad que tiene para vestir a la mujer contemporánea. Ana Wintour, la legendaria editora de moda, le hizo un llamado para que asumiera la responsabilidad de seguir el legado de diseñadores emblemáticos de la moda americana como Oscar de la Renta y Carolina Herrera.

¿Cuán importante fue para usted, como diseñador, debutar en el Nueva York Fashion Week?


Por ser neoyorquino tenía para mí un gran significado. Pero también fue muy importante entender lo que sucede en París para ser consciente de mi responsabilidad y de quién podía llegar a ser yo en América. Al principio luché por encontrar un lugar en la moda. Anna Wintour, la editora de Vogue, me hizo entender mi perspectiva como artista, me dijo que era necesario seguir los pasos de diseñadores establecidos como Carolina Herrera: “Tienes la personalidad y las creaciones adecuadas”, me comentó. Y bueno… me interesa hacer cosas únicas y artesanales, no producir desperdicios.

¿Qué tan diferente es el escenario de la moda europea al americano?

Son muy distintos. La alta costura americana tiene otra historia, nace a partir de la Segunda Guerra Mundial, cuando se cierran las exportaciones en Europa, y en esa coyuntura la moda empieza allí con la ropa deportiva. Gracias a esto se desarrollaron diseñadores clásicos que representan la quintaesencia de la alta costura americana, como Oscar de la Renta, Charles James y Carolina Herrera, mientras que en París se trata más de la creatividad individual, allí la moda es vista como una expresión artística muy respetada. En Nueva York existe una perspectiva más comercial, aunque si logras establecer un balance entre estas dos visiones puedes crear una marca que refleje un estilo de vida.

¿Qué diseñador ha influenciado su carrera?

Han sido tantos… Pero, sobre todo, Vivienne Westwood, John Galliano y Yohji Yamamoto, con quienes he tenido la fortuna de estar cerca. Es algo que nunca hubiera soñado.

¿Qué es eso tan especial que tiene diseñar para la alfombra roja?


Me gusta porque amo a los actores y a la gente que es capaz de ser creativa en su look y en su personalidad. Es lo que siempre me ha llamado la atención, pero jamás diseño con la alfombra roja en mente, y nunca le he pagado a una celebridad para que vista allí mis creaciones, no lo necesito; trabajo con las personas que vienen a mí. Así funciona, y es muy importante porque hoy en día ese acontecimiento tiene un alcance global. No me gusta encasillarme en un único estilo de mujer; mi marca busca resaltar la belleza que hay en la diversidad, para que cualquier otra mujer que esté leyendo las revistas pueda identificarse y pensar: “Yo también podría ser así”. ¿Sabes?, las celebridades y estrellas se han vuelto una especie de dioses, condición que en otros tiempos solían detentar los aristócratas y, antes de ellos, la realeza. Ahora ellas son íconos que las personas miran para identificarse y crear su propio estilo. Por eso me gusta tanto trabajar con celebridades y artistas, para que una niña que lea estas revistas pueda ver y sentir que también es hermosa, que puede soñar y ser lo que quiere ser.

¿Tiene algún ícono de la moda?

Sí, muchos, uno muy importante es María Callas, que tuvo siempre un gran sentido de la moda y sabía perfectamente cómo acentuar sus ojos y sus labios. También admiro a Dita von Teese, pero en realidad sigo íconos de todas las culturas, no un único referente; me gusta ver a las mujeres como individuos diversos y ampliamente creativos.

Dita von Teese es una de sus musas. Además de ella, ¿a quién le gustaría vestir?

Hay una socialité neoyorquina a quien me encantaría vestir, Dita Blair. Me hubiera parecido muy emocionante vestir a mujeres como Katharine Hepburn o Judy Garland, pero en realidad tengo una lista interminable de aquellas que por su manera de andar por la vida me hubieran inspirado a vestirlas.

Una vez que una colección está lista, viene todo el proceso de styling. ¿Cuánto se involucra, por ejemplo, en el maquillaje de sus colecciones?


Estoy muy involucrado en todo el proceso, pero para tomar una decisión espero el momento de reunirme con mi equipo creativo, justo antes del show. Las colecciones evolucionan y tienen cambios de última hora, hay que estar abierto a las transformaciones y a la atmósfera que se respira alrededor de una colección. Por ello, uno no puede mantener ideas fijas sobre el look final, eso es algo que con frecuencia se establece en ese instante; es un reto difícil porque muchas veces uno quiere desarrollar cosas complejas pero las colecciones van pidiendo más o menos maquillaje.

¿Qué tan importante es el maquillaje en sus colecciones?


Es esencial, como las joyas, como un accesorio; el maquillaje completa el estilo del personaje que exhibe una colección. Para mí, aporta un balance, porque mi vestuario tiende a ser muy teatral, una celebración del teatro de la vida. Hay que tener cuidado de que este no sea muy fuerte ni opaque lo que se está tratando de reflejar. Debe ser coqueto y sobrio a la vez, reflejar el humor de los seres humanos, nuestro humor, pues somos una especie extraña en un planeta, somos algo muy gracioso en realidad. Entonces, el maquillaje debe tener referentes de belleza, de humor y de seducción.

¿Este trabajo del maquillaje y la atmósfera de las pasarelas es algo que ocurre en principio individualmente, o es el resultado de un trabajo colectivo?


Trabajo con artistas maquilladores muy talentosos, que participan mucho de un proceso que es distinto en cada colección. Hay un maquillador que, por ejemplo, me pide tres palabras claves alrededor de las cuales pueda crear el look que complete mis colecciones. Respeto mucho no solo la visión de los maquilladores,  también la de los costureros y de cualquier persona que trabaje en la consolidación de mi proyecto creativo. La creatividad es una colaboración inestimable. Claro que si algo no me gusta lo digo…, con una sonrisa (risas); pido otras alternativas y cambios, pero constantemente estoy investigando ideas y referencias. Estoy muy involucrado en absolutamente todos los aspectos de una colección, y convencido de que así tiene que ser para que el resultado sea algo muy personal.

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