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Imán de ‘freaks’ Imán de ‘freaks’

Hay personas que tienen talento para atraer éxito, dinero y fama; mientras que hay otras que lo único que atraen son freaks o personas indeseables.

 
Por: Odette Chahin
 
Tengo un amigo que es todo un partidazo: guapo, inteligente, divertido, y además es gay. Cuando salimos juntos siempre piensan que somos pareja y cuando lo dejo solito para ir al baño, siempre que regreso presencio el mismo espectáculo: él rodeado por varios buitres en tacones, con escotes y sin vergüenza con intenciones de devorárselo. Yo las espanto con la mirada y con una dosis letal de antipatía, mientras que él siempre me hace la misma pregunta existencial al ritmo del reggaetón: “¿Por qué será que me levanto a todas las viejas y no me puedo levantar a un tipo?”.

Creo que él no es el único con ese enigma. Muchas veces nos sentimos como un producto mercadeado en el segmento equivocado y fuéramos un kit de sadomasoquismo extraviado en un almacén de Hello Kitty. Uno jamás logra entender por qué si uno se está ‘vendiendo’ para que la compren hombres, solteros, independientes, entre 25 y 35 años, sólo logra llamar la atención de extraterrestres de tres patas entre los 55 y 65 que todavía viven con sus papás. El gran problema es que sin ser conscientes, estamos usando una estrategia que apunta al target equivocado y, por consiguiente, estamos atrayendo todo lo que no queremos.

Todos tenemos, en menor o mayor grado, una predisposición a atraer cierto tipo de personas indeseables con el mismo perfil, lo único que cambia es el nombre del desgraciado. Por ejemplo, hay mujeres que son propensas a que les caigan los casados, otras son el blanco de los machistas, otras son como miel para los perdedores y a otras les echan los perros siempre los más perros; este desfile de personajes no gratos tienden a pegársele a uno como garrapatas. A mí, por ejemplo, me persiguen los desequilibrados mentales que se escaparon de un manicomio y los chiquitos con complejo de Ashton Kutcher buscando a su Demi; bueno y los viejos verdes también, pero esos nos persiguen a todas, así que no cuentan. Una amiga con complejo de patito feo hizo una considerable inversión en sí misma. Se compró teticas, unas nuevas mega pompis y la nariz de Brooke Shields para ver si así se levantaba más que a los ñoños de su oficina. Su nueva voluptuosa figura sí le cambió el target de admiradores, pero no mejoró mucho, ahora no le caían los ñoños de corbata, sino los traquetos de pelo en pecho obsesionados por sus curvas. Y es ahí cuando uno se pregunta: ¿qué fue lo que hice en la vida pasada para merecer este karma?, ¿acaso fui Hitler?

Además de atraer estas hordas de freaks innatamente, para los que no nos conocen lo suficientemente bien, podremos parecer exigentes al ver cómo desechamos candidato tras candidato que nos presentan. El gran problema radica en que muchas veces ellos nos perciben de una manera totalmente diferente a como somos realmente. ¿No se ha preguntado por qué le presentan a tipos superficiales habladores de popó, u hombres promiscuos que sólo quieren ñanga ñanga? Tal vez porque piensan que usted es igual. Siéntese, respire dentro de una bolsa de papel y, en el peor de los casos, cambie de amigos. El ‘secreto’, ya no tan secreto, habla de las leyes de atracción y nos aclara que no debemos decir lo que no queremos, porque sin querer queriendo lo estamos atrayendo a nuestras vidas, sino decir exactamente lo que queremos para que nos llegue; en otras palabras, no debemos decir “quiero un novio que no sea un esperpento con cédula, ni cachón ni eyaculador precoz”, sino “quiero un novio que sea inteligente, fiel y excelente polvo”, y este personaje debe escuchar su llamado y aparecer en su vida. Así decía en el Dvd, sino aparece cualquier reclamo con ellos…

En un episodio de Seinfeld, George Costanza, el gordito, bajito y calvo estereotipo del perdedor, intenta cambiar su suerte ensayando una teoría: si hasta ahora le había ido tan mal haciendo las cosas como las hacía, debía intentar hacerlo todo diametralmente opuesto a lo que venía haciendo; desde como se vestía, como hablaba, lo que hacía y en general todo su approach a la vida, esto le dio grandes resultados. Nosotros no tenemos que ser tan extremistas ni cambiar quienes somos, pero sí debemos examinar un poco qué estamos haciendo mal para atraer a la gente que queremos. Después de todo, la definición de demencia es hacer las cosas siempre igual esperando tener resultados diferentes.

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