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La intolerancia a la lactosa La intolerancia a la lactosa

Un problema con el que se puede convivir.Más de 70% de la población del mundo padece problemas con la lactosa y en Colombia estas cifras alcanzan 40%.

Se puede concluir, en consecuencia, que la intolerancia a la lactosa es un problema con el que no solamente se puede convivir, sino que, gracias a productos alternativos como las bebidas originadas a partir de la soya, se puede resolver, además de prevenir muchos otros problemas de salud en el mundo.
 
Cerca de 16 millones de personas en el país sufren de dolor abdominal, distensión del abdomen y flatulencia como producto de este problema, consecuencia de muchos factores, el más frecuente, la intolerancia primaria, que consiste en la imposibilidad para digerir la lactosa (azúcar de la leche) debido a una deficiencia de lactasa, una enzima del cuerpo encargada de convertir el azúcar que contiene la leche en energía. Cuando existe este déficit, la lactosa pasa al intestino grueso sin descomponerse y se empieza a fermentar, produciendo ácidos y gases.
 
La actividad de la lactasa es alta y vital durante la infancia, pero disminuye de forma fisiológica y progresiva a partir del final de la lactancia. Por eso, la intolerancia primaria a la lactosa se manifiesta en la mayoría de los casos en la pubertad o en la adolescencia tardía. La intolerancia secundaria a la lactosa es causada por un daño de la mucosa intestinal o reducción de la superficie de absorción. Suele ser transitoria y depende de la enfermedad de base que tenga el paciente, como la colitis ulcerosa, los parásitos intestinales y la gastroenteritis. También se ha detectado un trastorno de origen genético, en el cual el intestino delgado no produce lactasa y se pone de manifiesto en la primera semana de vida.
 
El diagnóstico
Aunque los síntomas reflejan con claridad la afección, se pueden realizar análisis de azúcares tras la ingesta de lactosa, por biopsia intestinal y otros.
Test de tolerancia a la lactosa: mide los niveles de glucosa en la sangre después de haberla consumido, mediante varias muestras de sangre durante 2 horas. Si la persona absorbe bien la lactosa, la glucosa en la sangre aumenta; si no lo hace, la glucosa en la sangre no se eleva.
Test de hidrógeno en la respiración: verifica el aumento de hidrógeno en ésta tras la ingesta de lactosa.
Test de acidez de las heces: Aumento de acidez en las deposiciones.
Biopsia de intestino delgado: comprueba la presencia de lactasa en la mucosa intestinal.


El tratamiento
Hasta hoy, no se ha desarrollado un tratamiento ciento por ciento efectivo para esta afección. Las recomendaciones más comunes para las personas que la padecen consisten en cambios alimenticios que eliminen de la dieta los lácteos y sus derivados. Sin embargo, mientras no se pueda colaborar en el proceso de digestión de la leche, el tratamiento debe garantizar la sustitución del déficit nutricional por falta de ingesta de este alimento, que se traduce en la falta de calcio, sobre todo en niños pequeños, que necesitan el aporte de este mineral para su crecimiento, y en mujeres durante los periodos previos y posteriores a la menopausia. En su caso, los cambios metabólicos hacen que ellas necesiten un mayor aporte de calcio para evitar la osteoporosis.

La soya, un excelente sustituto
Las bebidas derivadas de la soya son un excelente sustituto debido a la calidad y cantidad de proteínas y propiedades que contienen.
La soya tiene un excelente perfil nutricional, pues contiene entre 38 y 40% de proteína, alrededor de 18% de grasas, en su mayoría poliinsaturadas, y debido a su origen vegetal no contiene colesterol, lo que representa una gran ventaja sobre la leche de origen animal, aunque no se padezca la enfermedad. Además, contiene 15% de carbohidratos, 15% de fibra y 14% de humedad, es rica en potasio y es una buena fuente de magnesio, fósforo, hierro, manganeso, folatos, además de que ayuda a conservar el calcio corporal y contiene vitaminas como las E y B6, A, B12 y D2.

Tomando en cuenta lo anterior, las bebidas derivadas de la soya como la leche, entre otras, se constituyen hoy en día no sólo en una alternativa para los intolerantes a la lactosa, sino también en un aliado contra las enfermedades del corazón, útil en la prevención del cáncer de mama y de próstata, un tratamiento alterno de la osteoporosis y una ayuda para la reducción de los síntomas de la menopausia y para controlar la diabetes. 

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