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La moda se hace comida gracias a Anna Marconi

Revista FUCSIA

La moda se hace comida gracias a Anna Marconi Desfile Burberry Prorsum 2013/2014. Plato: Melanzane, peperoni en salsa rubra

Esta italiana, experimentada en el mundo de los vestidos y amante de cocinar delicias, decidió convertir los desfiles de modas en su mayor inspiración al momento de crear recetas.

Podía Kandisky pintar la música, Baudelaire, el poeta, darle colores a los aromas que olía en su París decadente, y  Nabokov, el de Lolita, asignarle un tono a cada letra del alfabeto. Ese extraño cruce de cables de los sinestésicos, esa capacidad extraña de que un sentido se tradujera en otro, fue la inspiración de Anna Marconi para crear un blog en el que pudiera explorar a qué sabía la moda.

Italiana, amante de la cocina, entrenada por su madre para añadir la cantidad justa de pimienta y sal, y convencida de que, al igual que en la moda, en la comida los detalles ayudan a hacer la diferencia, cualquier tarde Marconi decidió desafiar esa seriedad y solemnidad con la que se vive la moda en Italia.

Eso que Valentino había visto y convertido en vestidos, ella podía verlo como una explosión de texturas y sabores al punto de poder traducir el juego exquisito de piezas y telas en una apetitosa receta. Así fue como nació Taste of Runway (El sabor de la pasarela), un blog que en lugar de despacharse en palabras haciendo críticas, selecciona las fotos de algunos de los atuendos más interesantes e impactantes de cada semana de la moda y se propone el desafío de crear un plato, una bebida o un postre que a los ojos de cualquier persona desprevenida traduzca, de la forma más literal, la genialidad del diseño.

“Hay una infinidad de colores en el universo de los alimentos que pueden abarcar casi la inmensidad de referencias de tonos que puede tener un diseñador en sus diseños, el único color que cuesta un poco conseguir en los alimentos es el azul, para el que siempre hay que echar mano de las blueberries”, confiesa Anna, quien habló con FUCSIA mientras hacía su registro de la pasada Semana de la Moda de Milán.

Después de haber estudiado moda en el Instituto Marangoni y de trabajar con varias reputadas revistas de moda, esta jovencita se dio cuenta de que podía desarrollar un nuevo lenguaje para acercarse a la moda: el del gusto. Así, un vestido que formó parte de la colección otoño-invierno 2013-2014 de Valentino, inspirado en los pintores holandeses, que en su parte superior alardea del blanco de una camisa de cuello, que corta los hombros con una banda color crema y luego se despliega en una bata amplia, roja, Marconi lo convirtió en un carpaccio de frambuesa, que lleva encima una galleta recubierta sabrosamente con una bola de helado de vainilla.

En otra ocasión, un vestido muy femenino y volátil en lila, de la colección primavera-verano 2013-2014 de Chloé, se convirtió a los ojos de Marconi en un asimétrico y gaseoso puré de papas púrpuras, una variedad nativa de Perú. “Todo el proceso empieza con la selección de la foto de ese vestido que capturó mi atención, luego suelo hacer algunos bocetos y enlisto productos y alimentos que me puedan ayudar a reproducir no solo las capas de colores, sino las texturas, que son muy importantes para traducir la atmósfera que un vestido trae consigo. Luego hago diferentes pruebas hasta conseguir un resultado final que fotografío y cuya receta comparto con todos los que visitan mi blog”, cuenta Anna.

Lo que resulta peculiar cuando se revisan esas fotos de platos glamorosos hechas por ella misma, es que a través de la comida se revelan detalles de los vestidos que quizás a simple vista no eran tan fáciles de percibir. La reinterpretación que hace Anna de una pieza de moda es tan minuciosa que incluso es la receta la que termina por hacerle eco a elementos del diseño pequeños y quizás menospreciados por sus testigos.

“La ropa tiene mucho que decir, he aprendido a oírla
y a verla de verdad, y como la moda suele ser solo un sueño, ofrezco la posibilidad de probarla, de que cualquiera pueda cocinarla, haciéndola disponible para todo el mundo”, cuenta esta bloguera que logra que, por ejemplo, su receta de cebollas tempura con salvia recree con maestría el juego de capas ocres y plateadas de un vestido hecho de chaleco, camisa y shorts, presentado para el verano 2013-2014 por el Emporio Armani.

Su ejercicio empieza a interesar a muchos en el mundo de la cocina y de la moda. Sus dos creaciones más recientes nacieron de un proceso inverso al que acostumbra. Esta vez los chefs de dos hoteles cinco estrellas de Milán le pidieron que transformara sus recetas desde la perspectiva de la moda. Una vez Anna creó sus diseños culinarios, fue en busca de los archivos de moda de la colección de otoño y encontró en los diseños de Giambattista Valli un eco exacto para esas recetas. Así, para los amantes de la cocina, su blog es un estilizado recetario que desafía los límites de cómo se debe ver un plato. Para los amantes de la moda, esta es una manera de poner de manifiesto cómo esta puede inspirar universos vecinos.

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