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La tecnología avanza en defensa de la piel

Revista Fucsia

La tecnología avanza en defensa de la piel La tecnología avanza en defensa de la piel

La piel guarda sus secretos. Algunos componentes naturales del cuerpo estimulan la reparación de las capas más profundas de la piel, reducen las arrugas y previenen su reaparición.

 
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Envejecer es una realidad insoslayable. Con los años se hacen evidentes los signos del paso del tiempo y las señales de deterioro, tanto del cuerpo como de la piel. Frente a este tema, hay muchas posiciones y teorías; una de las más importantes es el desgaste de tipo celular cuyo proceso de regeneración se va haciendo mucho más lento.
Cuando la piel es joven se renueva cada 28 días, cumpliendo un ciclo completo durante el cual las células crecen y forman una capa cuya acción principal es protegerla de los efectos nocivos del medio ambiente. Luego, a los 14 días, las células liberan ciertas propiedades que permiten una exfoliación natural que favorece que la piel se vea continuamente lozana y joven.

Pasados los 25 años, este proceso se hace más lento y, sumado al estilo de vida que contempla a su vez el tipo de alimentación de cada persona, los hábitos como el consumo de alcohol y el cigarrillo, las horas de sueño y el estrés, produce en algunas personas un envejecimiento prematuro.

Una lenta renovación celular hace que las capas de la piel pierdan continuidad y aparezcan las líneas de expresión. En este proceso intervienen las coenzimas que son esenciales en el metabolismo de la energía en todas las células del cuerpo. Para la piel, la coenzima Q10 es fundamental, ya que sus propiedades o funciones van dirigidas a fabricar energía e intervenir en la renovación celular. El proceso energético de las células se va deteriorando por acción de los radicales libres, que son moléculas desestabilizadoras de la función celular, y se generan por una mala dieta, los medicamentos, la contaminación y el exceso de exposición solar, entre otros.
La cantidad de Q10 en el cuerpo se disminuye con el paso de los años. A su vez, esto reduce el suministro de energía necesaria para la protección de la célula y la reparación de la misma. En la medida en que envejecemos, el metabolismo de energía en las células de la piel reduce su velocidad, por esta razón, la piel pierde elasticidad y empieza a verse cansada. Los tejidos se ven menos firmes y comienzan a aparecer las primeras líneas de expresión, que con el tiempo se convierten en arrugas. La tensión, los factores exógenos y, sobre todo, la luz UVA aceleran esta disminución.

A los 50 años, la renovación celular multiplica su tiempo de ocurrencia. Es decir, que el proceso puede tardar hasta el doble y por lo tanto la recuperación de la piel es mucho más lenta. Este es el indicador común para definir la edad, y lo que asusta a muchas mujeres es que a veces no encuentran el camino para que este proceso sea menos evidente.

El secreto está en hallar aquellos mecanismos que permitan estimular la renovación de la piel. El suministrar de Q10 de forma adecuada y constante restituye el ciclo de la renovación celular. Para que la coenzima sea absorbida correctamente por la piel, debe estar muy bien procesada y ser de alta calidad.

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Los hallazgos en torno a la coenzima Q10 son cada vez más evidentes e importantes. Continuos estudios realizados por expertos demuestran que su acción antioxidante es muy parecida a la que generan las vitaminas E y K, porque inhibe la destrucción celular provocada por los radicales libres. Esta beneficiosa enzima retarda el envejecimiento porque neutraliza la acción de éstos.

En el Skin Research Center o Centro de Investigación de la Piel de Beiersdorf, en Alemania, 650 científicos trabajan en la investigación dermatológica. Ellos cumplieron la tarea de estudiar la Q10 y descubrieron que su concentración disminuye en la piel, por lo cual se acentúan las líneas de expresión. Había, pues, que evitar este efecto proporcionándole a la piel esa coenzima desde el exterior.

La coenzima Q10, connatural a las células, se deteriora al igual que éstas y pierde sus funciones básicas. La disminución de su sustancia antioxidante a nivel cutáneo hace que la piel pierda brillo y elasticidad. Desde el descubrimiento de esta coenzima en los años 50 se ha comprobado que su uso continuo puede retrasar el proceso de envejecimiento de la dermis: “Tras varios años de investigación pudimos incorporar la coenzima Q10 en nuestros productos antiedad dirigidos a mujeres y hombres, logrando que el metabolismo energético de la piel funcione a plena capacidad, aportándole energía y estimulando el mecanismo reparador de las capas más profundas de la piel”, afirma Thomas Blatt, PhD en Biología Humana y director de Investigación de Envejecimiento de la Piel del Skin Research Center de BDF en Hamburgo, y encargado de las investigaciones sobre la coenzima Q10 mundialmente.

La creatina

Pero además de esta coenzima, se descubrió que la creatina, aminoácido propio del cuerpo, es la compañera natural de la Q10 y que interactúa efectivamente con ella, ya que acumula energía, la guarda y la libera cuando el organismo la necesita. Así, unidas, reducen las arrugas y previenen su reaparición, mejorando la estructura de la piel.
Según Blatt, “mientras que la piel contenga pequeñas cantidades de creatina, los niveles de energía en las células permanecerán bajos. Una vez aplicada la creatina empieza a circular más energía. En numerosos ensayos in vitro, en pruebas en seres humanos, en pruebas de eficacia, entre otras, fuimos capaces de verificar un aumento de energía en más de 25 por ciento. Además, en varios experimentos en pieles tratadas con creatina se demostró que ésta protege y repara su propio ADN, asegurando que las células sanas continúen generándose, proporcionando flexibilidad a la piel y coadyuvando en su desintoxicación”.

Los beneficios de la Q10 se pueden absorber sin importar el tipo de piel que se tenga. Existen productos en el mercado que han sido desarrollados sin generar efectos secundarios que la afecten, y concienzudos estudios dermatológicos dicen que su uso constante puede reducir las líneas de expresión en profundidad.

No obstante, el trabajo que cumple la coenzima debe estar acompañado por cuidados complementarios, dentro de los que se encuentran protegerse del sol para evitar el daño acumulativo o el fotoenvejecimiento, el tratamiento de las manchas de la edad y una rutina diaria que evite la resequedad de la piel.
 

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