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La verdad sobre los cosméticos antisolares

revista FUCSIA

La verdad sobre los cosméticos antisolares La verdad sobre los cosméticos antisolares

Lo nuevo en tecnología cosmética profesa la integración de la protección solar como un componente obligatorio en la nueva generación de maquillajes.

"Es como llevar puestas unas gafas de sol en toda la cara. Te hacen ver linda y además te protegen del sol”. Con esta comparación, Maribel Pedrozo, directora del centro especializado en cuidado dermatológico Biobell Oriental Med Spa de Miami, explica la forma como actúa en la piel la nueva generación de cosméticos que incluyen factor de protección solar (SPF, por sus siglas en inglés) y que están liderando los índices de venta de maquillaje alrededor del mundo.

Estos productos inteligentes trascienden sus propiedades básicas de embellecer el rostro proporcionando, además, diferentes niveles de protección UV, gracias al interés de la industria cosmética por detener las crecientes cifras de cáncer. Una iniciativa estimulada en parte por las exigencias de las sociedades dermatológicas y asociaciones anticancerígenas, como la Liga contra el Cáncer en Colombia, que cada año registra 1000 casos nuevos de esta enfermedad epidérmica y la muerte de 250 personas por su causa.

Aunque en nuestro país es nueva la introducción de estos productos en el ritual del maquillaje, el éxito arrasador que han tenido los productos de moda “dos en uno” para el cuidado de la piel, como las cremas BB (bálsamo de belleza) y CC (color y corrección compleja), es una antesala para que el siguiente paso en tecnología estética, los cosméticos con protección solar, prometan posicionarse en las estanterías de las boutiques de maquillaje y convertirse en un infaltable en la cartera de cosméticos de las mujeres.

Estos productos aparecieron por primera vez en el mercado en Alemania, en la década del cincuenta, cuando los médicos comenzaron a utilizarlos en personas a quienes les practicaban cirugías plásticas, limpieza con láser o algún tipo de peeling facial. Luego se popularizaron en Japón y China hasta llegar, mucho tiempo después, a estas latitudes con un éxito arrasador, avivado en parte por la vanidad característica de las mujeres latinas.

Pero, ¿cómo logran estos productos la sinergia entre pigmentación y protección solar? La tendencia es por lado y lado: existen cosméticos a los que se les han adicionado filtros solares y otros a los cuales se les ha puesto color. La clave en ambos casos está en el dióxido de titanio, el componente principal que protege la piel contra los efectos nocivos de los rayos solares.

Además, también incluyen ingredientes antienvejecimiento e hidratantes como vitamina E, ácido hialurónico, hexapeptide, vitamina C y lípidos que estimulan la producción de colágeno y elastina, multiplicando sus beneficios al actuar no solo como un maquillaje embellecedor sino, paralelamente, protegiendo, relajando y reparando la piel, que bajo los efectos de estos productos no se cuartea por la resequedad que pueden generar las capas de maquillaje.

Las cremas BB y CC fueron las primeras en añadir esta protección adicional entre sus componentes, pero las opciones se han venido diversificando hasta llegar a los productos básicos de maquillaje: bases, polvos sueltos y compactos, rubores, sombras y, recientemente, pintalabios, pues la boca es una de las partes del rostro más propensas a desarrollar lesiones precancerosas.

 ¿Cuánto factor solar es necesario?

Existe la idea de que cuantos más productos con SPF se apliquen sobre la piel, mayor seguridad se obtiene. La protección mínima de esta generación de maquillaje varía de un 10 por ciento a un 30 por ciento, para que no se conviertan en bases pesadas y se evite el efecto máscara, según explica Eliana Muñoz, representante de Lancôme en Chile.

Estos porcentajes garantizan una duración de protección de tres a cuatro horas en un ambiente con poca incidencia de luz. Los expertos recomiendan a aquellas personas que dejan en manos de este tipo de maquillaje toda la protección de su piel, repetir la aplicación del producto cada cuatro horas. Sin embargo, para actividades que implican horas prolongadas de exposición solar y elevadas temperaturas, la mejor opción sigue siendo el uso de bloqueadores tradicionales.

Al respecto, las opiniones entre los expertos son variadas. La doctora Maribel Pedrozo considera que una mujer que utiliza un fijador con protección, y luego se aplica polvos y rubor de la misma clase, puede sumar los porcentajes de protección para garantizar un cubrimiento más completo.

Sin embargo, una reciente consulta que The New York Times hizo a dermatólogos de la Gran Manzana y Nueva Jersey, para analizar la evolución que necesitan estos nuevos productos cosméticos, arroja otras perspectivas. El doctor David Colbert, quien ejerce como dermatólogo en la ciudad de Nueva York, no es partidario de una protección solar basada solo en cosméticos con SPF. “Los polvos son millones de pequeñas partículas, por lo tanto no pueden formar un escudo uniforme. Sí protegen, pero de todas formas son atravesados por el exceso de luz”, expresó Colbert.

Lo mismo piensa al respecto la doctora Jeanine Downie, dermatóloga en Nueva Jersey y colaboradora de YouBeauty. com, quien aconseja lograr un equilibrio protector combinando las bondades de los dos productos. “Hay que poner en primer lugar una cantidad generosa de protector solar, esperar a que lo absorba la piel y luego acudir a las capas de esta nueva generación de maquillajes”.

Por esto, recientemente las instituciones encargadas de regular la industria cosmética, como la FDA en Estados Unidos, exigieron a los productos con SPF ampliar su espectro de protección para cubrir tanto los rayos UVA como los UVB.


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