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Lauren Santo Domingo, Corazón colombiano

Lauren Santo Domingo, Corazón colombiano lauren santomingo.

Por primera vez, la nuera del industrial Julio Mario Santo Domingo le concede una entrevista a un medio en Colombia.

Está casada con Andrés, el hijo menor del empresario Julio Mario Santo Domingo y su esposa Beatrice Dávila. Se casó en Cartagena, en la que muchos catalogan como la boda de la década. Tiene grandes amigos aquí, y ahora trabaja en favor de la población menos favorecida de este país. Acaba de hacer parte muy activa de BeLive, un evento que se realiza en Miami desde hace tres años con el fin de recaudar fondos para cinco fundaciones que trabajan activamente en esa ciudad con el propósito de mejorar las condiciones de vida de miles de niños.

Lauren contactó a 40 de los mejores diseñadores de moda del mundo, a los que les envió una mochila wayúu para que cada uno la interviniera a su manera. A su llamado respondieron Alberta Ferretti, Amelia Toro, Brian Reyes, Calvin Klein, Carolina Herrera, Diane von Fustenberg, Esteban Cortázar, Giorgio Armani, Jason Wu, Marchesa, Missoni, Moschino, Nancy González, Oscar de la Renta, Proenza Schouler, Silvia Tcherassi, Tory Burch, Valentino, Vera Wang y Badgley Mischka, entre muchos otros, que hicieron llegar a manos de Lauren verdaderas obras de arte que fueron subastadas en BeLive. Además, diseñó y firmó los zapatos que la marca Aldo hizo exclusivamente para el desfile en el que Onda de Mar presentó su más reciente colección, también durante el evento en Miami.

¿Cuándo tuvo por primera vez en sus manos una mochila colombiana?
La primera vez que visité a Cartagena las veía por todos lados. Hay una variedad lindísima en Galería Cano, y entonces allí compre una para mí y otras para llevarles como regalo a mis amigas.

Como experta en moda, ¿qué opina de ellas?
Aprecio el estilo tradicional y étnico de como las tejen, pero, a la vez, las considero modernas.

¿Usa mochilas?
Yo uso mis mochilas en los meses de verano y para ir a la playa. Para mi boda se le regaló una a cada invitado, entonces, no sería raro verlas pasar en los hombros de mis mejores amigas en Nueva York.

¿Cuántas tiene?
Tengo como cuatro o cinco.

¿Hay alguna que sea su favorita?
Tengo una mochila muy pequeña de color marfil, hecha con la mejor calidad de lana. La uso cuando salgo por las noches en el verano, en vez de una cartera sobre. De hecho, Silvia Tcherassi y yo planteamos crear una versión tejida para esta mochila, que sería lo último y lo más elegante para la noche.

¿Conoce a las comunidades indígenas y artesanales que hacen las mochilas?
No las conozco, pero me gustaría saber más acerca de estas personas tan talentosas. Como yo he estado tan interesada en la mano de obra tradicional, hace poco me enteré de la importancia de las artes étnicas para el sostenimiento de estas comunidades. Las mujeres de estas tribus ganan un buen salario y mantienen a sus familias con estos tejidos, y esta estructura es sumamente importante para nuestro mundo industrial.

¿En qué momento se le ocurrió la idea de hacer intervenir las mochilas por sus amigos diseñadores famosos?
La idea me la dio Ángela María Tafur de Barco. Ella se inspiró cuando vio a una mujer de la comunidad Wayúu que tenía puesta una túnica bordada, y se preguntó cómo se podría modernizar esta técnica. A mí me preguntaron si podía participar en esta propuesta basada en mi amor por Colombia, mi interés en los proyectos de caridad y mis contactos en el mundo de la moda. Yo le tengo gran gratitud a cada mujer que trabajó en BeLive, por su enorme esfuerzo y trabajo, que hicieron que todo esto fuera un éxito.

¿Quién fue el primero que le dijo que sí?
Por coincidencia, Esteban Cortázar se estaba hospedando conmigo ese verano que me propusieron la idea. Él me ayudó a organizar este proyecto en la primera etapa.

¿Cuántas fueron en total?
Son 40, pero todavía hacen falta algunas. Giorgio Armani ha tenido problemas con inmigración; ojalá, que su mochila llegue a tiempo.

¿Es un proyecto que piensa continuar?
Yo estoy segura de que continuaré participando en varios proyectos de Colombia. Este fue muy especial para mí, porque tenía que ver con tres cosas que me apasionan mucho.

Hoy, que está ligada afectivamente a Colombia, ¿cómo ve el país?
Yo siempre me he sentido muy apasionada por Colombia. Aparte de su abundancia de belleza natural, siempre sentí que la gente colombiana era muy amigable, inteligente y talentosa de muchas maneras. Me siento conmovida de ver la importancia que le dan a la familia en Colombia, y estoy rodeada de grandes familias.

¿Cuántas campañas benéficas lidera?
En Nueva York trabajo muy cercanamente con un grupo llamado Guardian Scholars (Guardianes Escolares). Fundado por mi padre, es una organización que provee el financiamiento y el apoyo emotivo que ayuda a que niños necesitados tengan una educación universitaria.

¿Cuál es su sueño en lo que a trabajo a favor de los más necesitados se refiere?
Yo crecí en una casa donde dar era sumamente importante. Esperaban que yo hiciera voluntariados en el colegio, en los fines de semana y en mis vacaciones. Esta es una lección que aprendí muy bien, y continúo trabajando muy fuerte en los proyectos con los cuales estoy involucrada. Hoy, puedo ofrecerles a estos proyectos mi energía y mi entusiasmo.

¿Cuál es su diseñador favorito?
Me encantan Carolina Herrera, Oscar de la Renta, y el grupo de diseñadores jóvenes de Proenza Schouler.

¿Tiene algún diseñador colombiano al que admire?
Yo admiro a Esteban Cortázar en muchos aspectos. También me gusta mucho Silvia Tcherassi. Estoy pensando en ir a su tienda en Cartagena en los días de fiesta.


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