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Lucy Vives: trazos de rebeldía

Fucsia.co

Lucy Vives:  trazos de rebeldía Fotos: Raúl Higuera

Lucy Vives protagoniza una historia en la que moda y arte se unen para contar la historia de una joven que es mucho más que la hija de de un ídolo.

Lucy Vives quiere brillar con luz propia, escribir su propia historia. Eso quedó claro en lo que podríamos considerar el primer capítulo de su novela mediática, una entrada más que contundente: sus confesiones en la revista SoHo –de la cual fue portada– sobre la desnudez y unas fotos cargadas de sensualidad en las que le dijo al mundo que mostrarse sin ropa solo debería asociarse con naturalidad, libertad y seguridad propia y no con asco o morbo.

Por lo demás, su primera carátula en una revista colombiana marcó una gran brecha entre su adolescencia y su naciente adultez, esa de la que disfruta con independencia y libertad lejos de su natal Puerto Rico, y de Colombia, su segundo hogar, y lo más importante, con el aval y el respeto de sus padres.

Tiene 20 años, es hija del cantautor colombiano Carlos Vives y su segunda esposa, Herlinda Gómez, y vive hace tres años en Nueva Orleans, Estados Unidos. “La elegí por el ambiente familiar: una ciudad criolla al pie de un río, en el sur de Norteamérica, se siente mucho como mis hogares en el Caribe (Mayagüez, en Puerto Rico, y Santa Marta, en Colombia). La gente es querida, la comida es sabrosa y aquí nacieron muchos artistas impresionantes de todos los medios; además, tiene un misterio que prende un poco el fuego creativo. Si soy honesta, muchos aquí dicen que la ciudad te busca y si no quiere que te vayas no te suelta”.

Actualmente estudia las carreras de Filosofía y Estudios de la Mujer, que está a punto de culminar. Además de una apasionada de la música, como su padre, es presidenta del congreso feminista de su universidad. “Es importante educarse en algo tan básico como la igualdad de género; por eso escogí la segunda carrera. El hombre se limita a su potencial como individuo, como hijo de la tierra y como miembro de la sociedad, esa que lo pone en una caja con el título ‘hombre’ y un panfleto de lo que eso significa. Lo mismo pasa con la mujer. La realidad es que todos los seres humanos son diferentes; tenemos cosas en común, como comunidad, como animales, pero debemos entender que hay más fuerza y más potencial en celebrar las ‘diferencias’; nos ahorraríamos muchos años de ansiedad e inseguridad pensando de esta manera”, afirma.

Raúl Higuera, el fotógrafo que nos hizo descubrir la belleza natural de Lucy en la publicación masculina, es quien revela en estas páginas su dulce rebeldía, que va más allá de un cliché editorial. “Las expectativas que tenemos son muy generales: ser un buen ser humano o exitoso no tiene nada que ver con cómo actúas dentro de tu género. No tiene que ver con cuán masculino o cuán femenina seas. El ser humano exitoso y completo es como es: un poco femenino, un poco masculino y un poco de miles de otros factores que son únicos en nuestros caminos de vida. Pienso que es mi deber llevar conmigo ese mensaje”.

La sesión, realizada en las instalaciones de Gaira Café, muestra escenarios desconocidos del famoso restaurante, al menos a los ojos del público común, mas no de los que trabajan tras bambalinas. Allí, en medio de un panorama industrial, Lucy nos reveló su faceta de modelo, a la que une su afición por la patineta y las artes marciales, para mostrarnos un look irreverente, futurista y urbano que le viene como anillo al dedo.

La intervención de Luis Roldán

Como nuestra edición está dedicada al arte y la moda, ¿cómo no aprovechar estas imágenes para mostrar algo que fuera más allá de una propuesta estilística? Pues bien, en la búsqueda encontramos a un aliado perfecto: el artista Luis Roldán, quien, inspirado por la belleza de la musa y la historia tras las fotografías, intervino digitalmente las imágenes sin distorsionarlas ni transformar la intención inicial. “Quería entablar una especie de diálogo con el fotógrafo. Resalté algunos elementos de la foto y alterarlos sin distorsionar la elegancia de la imagen y teniendo en cuenta que Lucy era el centro de atención, así como sus gestos, ya fueran tranquilos, perversos o del tipo ‘chica mala’. La imagen guarda coherencia con lo que yo llamo ‘la edad del despunte’ hacia ser mujer; me gustó esa idea y preservar eso”, dice Roldán. El artista no solo pone ciertos detalles en color, como líneas y puntos, y resalta algunas partes de la imagen, también borra extremidades (piernas y manos) o las descompone para darle contundencia al personaje y, según él, enaltecer el halo de aparente distancia y la idea de la transición que implica empezar a salir del encierro y conseguir la expansión que proyectan la mayoría de las fotos.

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