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Una cocinera que vuelve a casa

Una cocinera que vuelve a casa Una cocinera que vuelve a casa

Después de doce años y medio de vivir en España, Camila Izquierdo regresó a Bogotá para crear “Los menús de Milonga a la mesa” y convertirlos en la mejor opción de las familias que quisieran comer diferente a diario, pero en su casa.

A Camila Izquierdo el gusto por la cocina se le coló sin que se diera cuenta. Su mamá lleva ya 30 años al frente de una empresa de catering y en su casa, día tras día, ella y sus cinco hermanos entrenaban el paladar con los más apetitosos platos. Así, contando en su haber con la costumbre del buen comer y después de haber estudiado Administración de Empresas, Camila partió para España en compañía de su esposo, hace doce años y medio.

En esa época, con la sensación de estar en un nuevo país donde todo funcionaba distinto y ante la imposibilidad de trabajar, se dedicó a visitar pequeños mercados para descubrir tesoros culinarios y llevarlos a la mesa. Esta afición la obligó a tomar cursos que iban desde cocina mediterránea hasta pastelería, y a viajar por Europa en búsqueda de recetas e ingredientes que le dieran un toque especial a su rutina.

Con ese talento mediado por el azar, la curiosidad y la experiencia, Camila regresó con su esposo y sus tres hijos a Bogotá y se enfrentó a redescubrir la ciudad y su gastronomía. “Cuando volví, mis amigas cercanas me insistieron en que hiciera algo. Siempre escribo en un tablero, en la cocina, las recetas que se preparan en mi casa semanalmente. Ellas me decían que todo era una delicia y me sugirieron montar un negocio en torno a su elaboración”.

De esa manera nacieron “Los menús de Milonga a la mesa”, un servicio que atiende a las familias bogotanas que quieren participar de las delicias que idea Camila. “Entrego menús impresos a cada familia, especificando lo que van a comer al almuerzo y la comida, y les añado la lista del mercado, que incluye exactamente lo que tienen que comprar. Me han dicho que terminan ahorrando porque ya no compran alimentos que no usan o que se dañan en la nevera, y que los niños aprenden a comer cosas diferentes. Ahora estoy hablando con un proveedor que tiene un mercado online para que todos los productos que les ofrezco a mis clientes los puedan encontrar en esa página y les lleguen directamente a la casa, para hacerlo aún más fácil”.

Con esta valiosa ayuda, prestada por lo general a mujeres ejecutivas que no tienen tiempo y están aburridas de comer lo mismo todos los días, Camila Izquierdo ofrece una solución que enriquece los menús habituales con recetas en las que destacan tanto ingredientes nativos como importados.

Paella, ensaladas, cremas, combinaciones que elevan a la yuca frita a la categoría de una preparación cordon bleu, esta bogotana de 39 años evalúa sus gustos y preferencias para explotar los sabores de los platos y hacer de la cotidianidad una experiencia. “La gente de aquí se ha internacionalizado un montón en lo relativo a la comida. Quieren probar cosas diferentes, comer rico, y la variedad que ofrecen los restaurantes es inmensa. Sin embargo, en las casas se cocina todavía muy mal, se acostumbran al mismo guiso o a la carne asada con papa salada y arroz. Por eso, disfruto enseñarles a comer bien”.

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