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Natalia Vodianova, de vendedora de frutas a supermodelo

Revista FUCSIA

Natalia Vodianova, de vendedora de frutas a supermodelo Foto: AFP

Con una infancia marcada por la miseria, a sus 17 años se fue de Rusia para alcanzar una carrera extraordinaria. Diseñadora de la marca de lencería ETAM, FUCSIA estuvo en París hablando de su nueva colección, que pronto llegará a Colombia.

A solo horas del desfile de inauguración de la Semana de la Moda en París que la marca de lencería ETAM hizo el pasado 3 de marzo en la piscina Molitor —conocida por su arquitectura Art Déco y por quedar cerca del fabuloso bosque Bolonia—, la supermodelo Natalia Vodianova se presentó en el Hotel Península para describir, a un íntimo grupo de prensa, la colección que se revelaría en la noche y que ella misma diseñó.

Imponente, pero no con esa extravagancia, a veces molesta, que tienen las que, como ella, son divas, sino más bien sencilla, paciente, encantadora, contó, además, en un inglés pausado y con acento, su experiencia como imagen de la marca, como madre y modelo, finalmente como fundadora de Naked Hearts, organización sin ánimo de lucro que hoy es responsable de más de cuarenta centros especializados para niños con discapacidad en Rusia.

Su colaboración con ETAM, según le dijo a FUCSIA, empezó en el otoño de 2009, cuando la marca la nombró su musa y le pidió que diseñara una colección con esa afabilidad y pasión que siente por los seres humanos, pues desde el lanzamiento de su organización, Natalia se ha perfilado como una verdadera filántropa.

En esa primera colección, para la marca que hoy tiene presencia en más de diez países, entre los que están Gran Bretaña, Japón, España y Bélgica, Vodianova imaginó a una mujer sensual, pero no agresiva, libre, inquieta, y por eso se volcó hacia lo clásico: interiores de talle alto, sostenes triangulares y prendas de colores básicos, como el negro, el gris o el beige, que se impusieron y crearon una colección sofisticada y simple.


Foto: Cortesía ETAM

Seis años después de su primera experiencia como diseñadora, y luego de ocho colecciones con la marca de origen franco-alemán, que en junio llegará a Colombia a través de los almacenes Fallabela, Vodianova exhibió diseños un tanto más atrevidos, pero igual de exquisitos a los de aquella primera vez.

Siempre con el propósito de cambiar la forma como las mujeres conciben su sexualidad, la modelo se inspiró en Gran Bretaña, por lo cual los colores sello fueron el azul, el rojo y el blanco. “Como en el resto de colecciones, quise hacer una línea en donde se celebre la feminidad sencilla y no vulgar, en donde las mujeres, a pesar de su edad, puedan entrar a las tiendas y escoger su lencería sin sentirse abrumadas o invadidas, en donde se resalte la sensualidad de forma discreta. Después de Rusia, Gran Bretaña es el país que ha forjado mi identidad. Allí nacieron mis hijos, y también admiro que aún se conserve la familia real, que es símbolo de las uniones que pueden presentarse a través de la mujer”.


Foto: Cortesía ETAM

Y es que para Vodianova, quien tiene tres hijos de un primer matrimonio con el aristócrata Justin Portman, y uno con su nueva pareja, el heredero del imperio LVMH, Antoine Arnault, la familia es el centro de la vitalidad y la existencia. No por una razón menor: su infancia fue difícil, vivió prácticamente en la miseria, al lado de su madre y dos hermanas, por lo cual conoció lo que puede hacer el amor y el apoyo en circunstancias donde se exige valor y resistencia.

Aunque la historia de esta supermodelo es bien conocida, no es fácil imaginar a Vodianova de 12 años, una lolita, casi, pero sin ese brillo excitante que le concede Nabokov a las adolescentes, vendiendo frutas en la carretera de la ciudad rusa de Nizhny Nóvgorod, que hasta 1990 fue parte de la Unión Soviética. Corría entonces el año de 1995, y Vodianova compraba naranjas, fresas y bananos del mercado negro que en ese momento manejaba la mafia rusa, y las vendía en la intemperie, con temperaturas que alcanzaban los veinte grados bajo cero, y con el único propósito de ayudar a su madre, quien siempre estaba involucrada en relaciones con hombres problemáticos —alcohólicos, drogadictos, parejas con tendencia al abandono— y a su hermana menor, Oksana, quien nació con autismo y parálisis cerebral. Entonces Natalia tenía ojeras y andaba en harapos, que solo mejoraban cuando iba a visitar a su abuela, quien, además de coserle vestidos en buenas telas, le enseñaba a sentarse en la mesa y a comer con tenedor y cuchillo.


Foto: Cortesía ETAM

Luego, a sus 17 años y por iniciativa de su novio, se presentó a un casting de modelaje, que la hizo viajar a París y posteriormente firmar un contrato con la agencia VIVA. Hoy en día, no solo es una de las modelos mejor pagas según Forbes —gana al año alrededor de nueve millones de dólares—, sino que además ha conquistado, un sinnúmero de veces, la portada de las revistas de moda más importantes del mundo —Vogue, Glamour, entre otras— y también ha participado en películas como Clash of the Titans, en donde interpretó a una inquietante medusa.

Sin embargo, a pesar de su poder y de su fama, la lucha de su madre —a quien tuvo que ver trapeando los pisos de su colegio con tal de darles a sus hijas qué comer—, el apoyo de su abuela y la vitalidad de Oksana —quien, a pesar de su enfermedad, supo encontrar la alegría—, la mantuvieron con el polo a tierra, razón por la cual ha podido crear, en conjunto con ETAM, colecciones en donde revela una feminidad alejada de la violencia o la vulgaridad; adjetivos que llegan a ser pan de cada día cuando se trata el sexo en la industria de la moda o en el modelaje. Vodianova también mencionó que busca innovar desde lo clásico, como lo hizo ETAM en su momento: esta marca, creada en 1916, fue pionera en usar elegantes cintas para cerrar los sostenes, y también en diseñar lencería para mujeres mayores.


Foto: Cortesía ETAM

“Quise cambiar los estereotipos”, dijo Vodianova a la Revista FUCSIA. “Estoy interesada en mantener la inocencia del cuerpo, la gentileza y la elegancia. Por eso, no diseño a partir de las tendencias que se imponen en la moda, sino a través de mi propia experiencia. La experiencia de mi infancia, sí, pero también la experiencia y el privilegio de ser madre de cuatro hijos. Es a través de ellos que me he dado cuenta de la importancia del cuidado, de uno mismo, del otro, de la humanidad en sí misma”.

No por estas palabras, sino más bien por sus acciones y actitudes, Natalia demuestra que está hecha, ante todo, de amor. La organización Naked Hearts, por ejemplo, la creó en 2004 después de que rebeldes chechenos perpetraran un ataque terrorista en contra de una escuela pública en Beslan, Rusia, que trajo como consecuencia la muerte de 340 personas, de las cuales 186 eran niños.


Foto: Cortesía ETAM

Vodianova contó que esta experiencia de luto a gran escala la marcó de tal forma que supo que tenía que instaurar un cambio en su país. También tuvo como influencia la vida de Oksana, quien no contó con ningún tipo de ayuda social, ya que en Rusia los discapacitados no son considerados personas propiamente, por lo cual es usual que las familias los entreguen en adopción. “La falta de cuidado hacia los niños discapacitados es una tendencia cultural. Se tiende a estigmatizar la diferencia, a invisibilizarla, por lo que estos niños no tienen opciones. Son enviados a orfanatos o dejados en sus casas, sin que nunca interactúen con el mundo exterior. Rusia no tiene la infraestructura adecuada para este tipo de niños: es imposible, por ejemplo, andar en silla de ruedas por las calles de mi país”.

Y aunque el universo en el que se mueve ahora sea muy distinto al de su pueblo natal y aunque quizá logre olvidarlo cuando, como en esa noche del 3 de marzo, atendió al desfile de su propia colección —que impresionó no solo por la belleza de las modelos, sino por la presencia de músicos como Snoop Dogg—, no cabe duda de que aún siente dolor. Porque apenas empezó a contestar preguntas íntimas a FUCSIA recordó que en un principio estaba hablando de lencería; porque se le ve, en los ojos, profundos y sin embargo inquietantes, la marca de la dureza; porque su cara es frágil, pero sus palabras y sus posiciones son duras. Porque es, como la llaman comúnmente en la industria, una Supernova, explosión que es a simple vista notable y hermosa, aunque antes solo hubiera habido oscuridad.


Foto: Cortesía ETAM

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