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La historia de Louis Vuitton construída en un jardín parisino

Revista FUCSIA

La historia de Louis Vuitton construída en un jardín parisino Doce mil paneles forman 12 velas hechas con nuevos métodos de construcción que se entrelazan unas con otras, configurando el techo del edificio de 2,5 pisos de altura con cerca de 40 mil metros que van más allá de la arquitectura convencional.

La Fundación Louis Vuitton nació en 2006 como una iniciativa del grupo LVMH de promover y apoyar a los artistas contemporáneos. Un sueño de Bernard Arnault hecho realidad.

En el bosque de Bolonia, en las afueras de París se encuentra el Jardin d’Acclimatation, un lugar que desde siempre ha capturado la imaginación de los visitantes. Creado por el emperador Napoleón III y la emperatriz Eugenia en 1860 es, en realidad, un jardín-zoológico con diversas atracciones. El Palmarium, por ejemplo, antes de ser derrumbado en 1934, fue el edificio central del parque, un invernadero para las plantas y aves exóticas. Pero este otoño, el parque le dio la bienvenida a una nueva atracción: el museo de la Fundación Louis Vuitton, un centro de arte y cultura contemporáneos. 

Este edificio localizado en la parte norte del jardín fue “concebido como un gigantesco buque que simboliza el espíritu de la cultura francesa”, explicó su creador, el arquitecto norteamericano Frank Gehry, quien procuró darle vida a un lugar de encuentro para artistas y visitantes del mundo. Para empezar, el arquitecto reemplazó el metal por el vidrio como el material predominante y, gracias a esta idea, se ganó el apoyo del alcalde de París e hizo de la Fundación una construcción digna del Bois de Boulogne que interpreta su espíritu a la perfección. 

Gehry es un creador de sueños. Hizo realidad uno en el Guggenheim de Bilbao y otro en el Walt Disney Concert Hall en Los Ángeles. Pero le faltaba uno: hacer una construcción en París. Imaginaba una edificación única y emblemática que utilizara los avances tecnológicos del siglo XXI pero respetando la cultura del XIX. Gehry retomó así la transparencia y ligereza del vidrio que combinó con el tradicional art de vivre de los franceses dándole vida a su creación. 

Nuevas formas nunca imaginadas, como una nube de cristal, reflejan ese proyecto único, creativo e innovador que es la Fundación Louis Vuitton.

La historia de este proyecto empieza en 2001 cuando se encontraron Arnault y Gehry. El presidente del grupo LVMH estaba pensando en crear un lugar para exhibir su colección privada de arte que tuviera una serie de espacios para diferentes actividades culturales. Los primeros diseños los hizo Gehry en 2004 y con ellos conquistó a Arnault. En 2006 se anunció oficialmente la creación de la fundación y finalmente se inauguró el 27 de octubre de este año. Una iniciativa privada que apoya el arte contemporáneo y busca crear un espacio que inspire emoción y contemplación. 

Como los cuadros no se podían colgar sobre superficies de vidrio, se construyó un edificio dentro de otro, con un total de once galerías que varían en tamaño y altura. Todo muy minimalista, con muros blancos y superficies lisas. Tres de ellas están pensadas para desfiles de moda y otro tipo de eventos siguiendo los deseos del señor Arnault. “No es un típico museo”, dijo Gehry en una entrevista: “Hay maneras de explorar la relación entre arte y moda que no tienen que ser puramente comerciales. Este edifico tiene que estar abierto a la experimentación y espero que Arnault encuentre la manera de jugar con la idea. Al fin y al cabo la gente viene a este jardín es a jugar, ¿no?”.

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