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Oprah Winfrey el power afro femenino

POR verónica arboleda

Oprah Winfrey el power afro femenino En los Golden Globe cuando aceptó el premio Cecil B. DeMille.

Aunque ha asegurado no tener aspiraciones políticas, su perfil de mujer popular y carismática evolucionó hasta convertirse en una auténtica líder que muchos quisieran ver en la Casa Blanca.

“Siempre me he sentido segura y confiada sabiendo qué puedo hacer y qué no. No es algo que me interese. Simplemente no tengo el ADN para eso”. Con esta frase pronunciada a finales de 2017, durante una entrevista para la revista InStyle, Oprah Winfrey respondía a las preguntas sobre su posible candidatura en una futura campaña para la presidencia de los Estados Unidos.

Tres semanas después, durante la ceremonia de los Premios Globo de Oro, la conductora de televisión, actriz nominada al Óscar, productora, empresaria, activista y filántropa fue galardonada con el Premio Cecil B. DeMille, el más importante de la noche, por su contribución al mundo del espectáculo. Su emotivo discurso aludió al sexismo y a la discriminación racial, hizo sacudir a un auditorio repleto de celebridades que no paraban de aplaudir y, por supuesto, a las redes sociales, que en cuestión de minutos replicaron sus palabras a lo largo y ancho del planeta. “Quiero que todas las chicas que están viéndonos sepan que hay un nuevo día en el horizonte. Y cuando amanezca, será gracias a un montón de mujeres magníficas, muchas de ellas sentadas en esta sala, y hombres fenomenales luchando para convertirse en los líderes que nos llevarán al momento en el cual nadie tenga que volver a decir ‘yo también’”, haciendo referencia a los escándalos de acoso y abuso sexual como el de Harvey Weinstein en Hollywood.

“Del dicho al hecho…”

Tan pronto bajó del escenario sonaron voces como la de la actriz Meryl Streep, quien aseguró al diario The Washington Post en una entrevista posterior al evento: “Oprah ha lanzado un cohete esta noche y ahora quiero que se lance a la presidencia. No creo que tenga la intención, pero, honestamente, ya no tiene otra opción”.

El conductor de la gala, Seth Meyers, aprovechó para lanzar una serie de chistes con mucho sarcasmo que hicieron eco de lo que muchos estaban pensando. Meyers se hizo famoso por las burlas hacia Donald Trump en 2011, cuando fue animador de la cena de corresponsales en la Casa Blanca. Aquella noche el presentador insistió una y otra vez en las pocas probabilidades que tenía el magnate de convertirse en el actual mandatario. Muchos creen fue esa provocación la que lo hizo lanzarse al ruedo. “Así que solo quiero decirte esta noche, Oprah: ¡NUNCA serás presidenta! No tienes lo que hace falta. Y Hanks… ¿Dónde está Tom Hanks? Tú tampoco, ¡nunca serás vicepresidente! Eres malo y antipático”, gritaba mientras el auditorio estallaba en risas y aplausos, pues no es un secreto de Hollywood que muchos colegas le han insistido al actor para que incursione en la política. De hecho el comediante Steve Martin lo sentenció durante una entrevista para Vanity Fair a finales de 2017: “Tom es el mejor orador que haya conocido, capaz de llegar a cualquier persona. Así que la fórmula debería ser Oprah-Hanks”.

Factor ‘O’

Para sus admiradores, Oprah Gail Winfrey es la encarnación del sueño americano elevado a la máxima potencia. Una niña pobre de Misisipi, víctima de abusos en su infancia que decidió hacer la vida que soñaba y no a la que parecía estar destinada.

A los 13 años huyó de la casa materna y se fue a Nashville para vivir con su padre, quien, según sus relatos, la obligaba a leer un libro cada semana y a escribir un resumen de lo que había entendido. Esto la hizo disciplinada, amplió su cultura general y le permitió conseguir trabajo en una radio local mientras terminaba el bachillerato. Luego pasaría a ser conductora de un programa de televisión en la mañana y posteriormente de un espacio de entrevistas en la televisión de Chicago que sería la plataforma para The Oprah Winfrey Show, el cual se estrenó en 1986, que marcó un antes y un después no solo en la televisión estadounidense, sino mundial.

Duró cerca de 25 años al aire y la convirtió en uno de los personajes favoritos del público. Su formato mezclaba entrevistas a grandes personalidades con secciones que involucraban gente del común como Wildest Dreams, en la que la producción elegía a una persona para cumplirle el gran sueño de su vida con la complicidad de familia y amigos.

En medio de los contenidos, Oprah aprovechaba para hablar honestamente sobre su vida cotidiana, la lucha contra el sobrepeso que había librado por años, o su opinión frente a temas de actualidad desde la perspectiva de una ciudadana común y corriente. También compartió con los televidentes la historia de su violación siendo apenas una niña o cómo dos de sus hermanos murieron por causa de las drogas.

En el primer episodio de la temporada de 1988 apareció con su figura renovada y arrastrando un pequeño remolque cargado con bloques de manteca que representaban los 33 kilos que había perdido con un suplemento llamado Optifast. Los anunciantes se peleaban por salir en sus segmentos y ella aprovechaba para consentir a su público regalándole desde cosméticos hasta productos novedosos de reconocidas marcas.

La abeja reina

El show fue el inicio de un imperio mediático como la productora Harpo o su propio canal de televisión OWN (Oprah Winfrey Network), que la llevarían a ser una de las mujeres más ricas del mundo y la primer afroamericana en llegar a ser billonaria. La revista Life la catalogó como “la mujer más influyente de su generación” y Forbes la nombró “la celebridad más poderosa” en cinco ocasiones entre 2005 y 2013.

Ha aprovechado su fama no solo para ganar una fortuna, sino para tocar las vidas de otros. A comienzos de los años noventa promovió una ley para crear una base de datos con el registro de todas las personas acusadas de cometer delitos sexuales contra menores, para ser consultada por padres y profesores. Para ello aportó su propio testimonio en una intervención ante el Congreso. Fue aprobada en 1993 y bautizada como la Ley Oprah-Bill, ya que otro de sus impulsores fue el entonces presidente Bill Clinton, uno de sus grandes amigos.

Tiene una fundación con su nombre que ha logrado recaudar y donar más de 300 millones de dólares para becas universitarias dirigidas a jóvenes negros. En 2007, alentada por el propio Nelson Mandela, creó en Sudáfrica la Academia de Liderazgo Winfrey.

Pero su fama también le ha acarreado una buena cantidad de detractores. Uno de los más reconocidos es el controvertido locutor de radio Howard Stern, quien la acusa de ser muy postiza y exagerada en sus entrevistas. Una de sus críticas más intensas la hizo cuando Winfrey tuvo en su set a Gabourey Sidibe, protagonista de la película Precious. “¿Pero qué le pasa a Oprah? Gabourey Sidibe es la mujer más gorda y negra de Hollywood. ¿Y ella le miente diciéndole que la espera una carrera brillante en el cine?”.

En 2004, Stern (que ha sido multado varias veces por sus comentarios radiales) lideró una campaña para que la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por su sigla en inglés) “regañara” a Oprah por haber hecho un programa dedicado a la vida sexual de los adolescentes con información muy explícita en un horario familiar. Cerca de 2000 padres de familia enviaron sus cartas con quejas.

En 2010, una biografía no autorizada realizada por la escritora Kitty Kelley no la dejaba muy bien parada al asegurar que Winfrey había exagerado un poco en su historia de pobreza en la infancia (ha contado que sus mascotas eran dos cucarachas, o que su abuela le cosía ropa con tela de costal) para ganarse la admiración de la audiencia. El libro también reúne los testimonios de algunos exempleados de la conductora y de Stedman Graham, su pareja desde hace más de tres décadas. Uno de ellos, el arquitecto James Van Sweden, aseguró que no vivían como un matrimonio común y de hecho dormían muchas veces en casas separadas. Según la autora, parte de su vida junto a Graham ha sido para ocultar su condición sexual de lesbiana. Al enterarse de la publicación del libro sobre su vida solo atinó a decir: “Estamos en Estados Unidos, si lo quiere publicar, adelante”.

Celebridad o personaje, Oprah, como todos la llaman, es mucho más que una marca registrada en la cultura popular de un país que ha demostrado ser capaz de seguir a sus íconos hasta fines que parecían impensables. Por eso muchos insisten en que aquel discurso de los Globo de Oro (que ya fue bautizado como Un nuevo día en el horizonte) no fue otra cosa que el inicio de su campaña a la presidencia, cuyo remate se dio al día siguiente en un pequeño comentario del propio ‘Mr. Winfrey’ cuando fue abordado por una periodista de Los Angeles Times: “Todo depende de la gente. Sé que si se lo piden ella sería capaz de hacerlo”.

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