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PAOLA TURBAY: “Me gusta sacarle el jugo a la vida”

Revista Fucsia

PAOLA TURBAY: “Me gusta sacarle  el jugo a la vida” Foto: Raúl Higuera

Madre, esposa, empresaria y referente de belleza, la exreina, presentadora, actriz y jurado de realities ha sabido aprovechar las oportunidades que la vida le pone en su camino y vivir cada rol con conciencia e intensidad. FUCSIA habló con ella sobre cómo equilibra los diferentes aspectos de su vida y cómo encuentra tiempo para hacer todo lo que se propone.

Quienes la conocen desde la infancia no se sorprendieron el día que decidió crear una línea de belleza con su nombre (24/7 by Paola Turbay) y mucho menos cuando se embarcó en la titánica tarea de darle vida al Festival de Cine Independiente de Bogotá (IndieBo), de la mano de su esposo, Alejandro Estrada, y del cineasta Juan Carvajal. Y no se asombran porque Paola ha sido siempre así.

Cuenta que mientras estaba en el colegio no se conformó con ser la directora de las porras; además, estaba en el coro y en el grupo de teatro, y formaba parte del equipo de gimnasia olímpica. Ella lo explica con la naturalidad y el desparpajo que la caracterizan: “Me ha gustado sacarle el jugo a la vida. Cualquiera que me conoce y me ve en un nuevo reto diría: ‘Ahí está pintada’”. Esas ganas de comerse el mundo la acompañan desde entonces. Cuando se graduó quería irse a Nueva York a estudiar artes dramáticas, pero también le gustaban la psicología y la comunicación social. Como no pudo viajar, se quedó con la segunda.

La televisión y la actuación rondaron su vida desde mucho antes de ser Señorita Colombia –y luego Virreina Universal–. Hizo comerciales y le ofrecieron novelas y seriados, sin embargo, por ese entonces no aceptó. Aunque no desaprovecha las oportunidades que se presentan, también es consciente de que hay tiempo para todo y que hay que aprender a decir que no. Además, siempre ha querido llegar más allá con lo que hace: impactar a las personas. Y eso no se consigue de un día para otro. “Después del reinado, el rango de alcance fue mucho mayor, al igual que la capacidad de llegar a más gente, y eso se logra cuando uno tiene cierto grado de popularidad. Desde ese entonces hago lo mismo que siempre, pero a gran escala”.

De Colombia a Hollywood

Luego del Concurso Nacional de Belleza aumentaron los ofrecimientos para aparecer en la pantalla chica; aún así esperó. Sentía que tenía que estudiar y que no merecía los papeles solo por ser conocida o tener ciertos niveles de rating, así que empezó a estudiar con el actor Alfonso Ortiz y luego se fue para un conservatorio en la Florida. “Cuando ya llevaba un año de preparación, empecé a aceptar retos; en el año 2000 arrancó todo”.

El paso siguiente fue Holly-wood. Solo dos años después de que Paola arrancara en la actuación, Salma Hayek conquistó con su sangre latina a la meca del séptimo arte con su interpretación de Frida en la película del mismo nombre. El suelo estaba abonado. La exreina llegó dos años más tarde, en 2004, gracias al espaldarazo de Santiago Díaz, productor de la película Paraiso Travel. “En Hollywood tenían sed de latinas, y sin acento, mucho más. Yo no lo tengo, porque aprendí a hablar español a los 11 años –nací en Estados Unidos–. Santiago me hizo citas con algunas personas de la industria y una cita llevó a otra y a otra, y empecé a acariciar esa posibilidad. Por supuesto, en el acercamiento uno va con mucha humildad, porque hay que guardar las proporciones (Colombia es otro mercado y las producciones nacionales no eran tan conocidas como hoy día que le han dado la vuelta al mundo). En ese entonces yo iba a las citas esperando que les pareciera poca cosa, pero cuando revisaban mi portafolio y veían mis portadas, averiguaban y se daban cuenta de que era noticia en mi país, las cosas cambiaban; me fue muy bien”.

Tan bien le fue, que poco tiempo después, y mientras trabajaba como actriz en Colombia y se daba a conocer en América Latina, le llegó la oportunidad de hacer una audición en Los Ángeles. “Apenas me bajé del avión, lo primero que hice fue Cane”. Y se lo ganó; grabó 13 capítulos. También participó en la famosa serie True Blood.

La democratización de la cultura

Aunque muchos no crean, la oportunidad de trabajar en Hollywood no estaba en el panorama de Paola. “Me llamaba más la atención Broadway, el teatro musical, pues toda la vida bailé, fui gimnasta y, además, toco piano; me han gustado más las artes escénicas que incluyen todo, no solo la parte de la actuación”.

Pero el tema la persigue. Luego de que la invitaran a The Colombian Film Festival quedó impresionada con la curaduría y el manejo del festival, creado por el cineasta Juan Carvajal. “Él es un gran experto, un gran cineasta, un conocedor del cine independiente y un apasionado de la vida. Para nosotros (Alejandro y yo), que es muy importante que los eventos que representan la colombianidad sean fieles a lo que somos y que mercadeen a Colombia con lo que realmente tenemos y que queremos vender por fuera, Juan se convirtió en un gran aliado, y a partir de ahí empezamos a trabajar con él”.

En medio de su colaboración surgió la idea de fundar, en 2014, IndieBo, el Festival de Cine Independiente de Bogotá. “A diferencia de otros festivales en el mundo, IndieBo está enfocado en la inclusión. Lo normal es que un evento así esté diseñado para la industria y solo quienes pertenecen a ella tienen acceso a las conferencias, a los eventos y a las proyecciones, pero IndieBo está pensado para el público general, porque queremos formar público y que este tenga acceso no solo a la cultura sino, también, a espacios no convencionales en los que, además, buscamos trabajar el sentido de pertenencia con la ciudad “.

En lo que lleva del festival, no ha parado de trabajar. “Estoy al frente de todo; lo único que me falta por hacer es curaduría, sin embargo cada presentación, cada documento, cada negociación la he hecho yo... hasta ahora es que empiezo a delegar”. Y es que le resulta difícil poner en práctica esa palabra. “Para mí es muy difícil delegar; soy demasiado responsable... tengo problemas con eso”.

La democratización de la belleza

Solo con pensar que alguien tiene la responsabilidad de estar al frente de un festival de cine, a pocos se les cruzaría por la cabeza la idea de que la misma persona pueda ser la cabeza de otro proyecto tan o más importante que ese. Pero eso no lo esperarían quienes conocen a Paola Turbay.

La idea de crear proyectos para el público masivo no paró con IndieBo y se embarcó en una nueva cruzada: democratizar la belleza. ¿Cómo? Creó una línea de productos para el cuidado de la piel con insumos de altísima calidad y a un precio justo: 24/7 by Paola Turbay.

El proyecto la había acechado años atrás y algunas marcas cosméticas ya se lo habían propuesto. Aunque, según ella, “no soy de las que piensan que hay que montar negocios por montarlos; creo, más bien, que debe haber un propósito detrás de todo”. Y este lo tenía claro: “Uno después de cierto tiempo se va dando cuenta de cuál es el camino que debe tomar, y lo que yo he querido en la vida es impactar; impactar a nivel social, a la gente que me rodea y de la forma en que pueda”.

Ella y su esposo descubrieron que detrás del proyecto de una línea de belleza había un asunto de empoderamiento femenino. “Decidí aprovechar el vínculo que tengo con las mujeres colombianas y mi interés en trabajar este tema y el de la autoestima y, a través de productos, llegarle a la mujer, darle lo mejor del mundo en tecnología, innovación y activos; una fórmula que yo controlo, que sé que funciona, de la que conozco los estudios y de la que exijo que sea igual o mejor que lo que he usado toda la vida, y ponerla en un modelo de negocio al alcance de todo el mundo... algo así como la democratización de la belleza”.

Paola conoce cada fórmula, ha utilizado todos los productos y la información que está consignada tanto en empaques como en frascos es de su autoría. “He estado absolutamente involucrada porque, a la larga, mi línea es otro hijo; de aquí no sale nada sin mi visto bueno”.

Entre el tintero

Con todo y esto, la empresaria tiene tiempo para pensar en que le gustaría estudiar dos carreras, hacer más cine, actuar en teatro, viajar y darle vida a otro proyecto que tiene en ciernes: huertas urbanas. Pero todo tiene su tiempo; por eso sueña a mediano y largo plazo. “Usualmente me programo por año. Y lo hago con la llegada del Año Nuevo. Cuando estoy en octubre o noviembre no veo la hora de que sea 31 de diciembre porque así siga en lo mismo, siento que es un momento de reiniciar todo, que hay un aire nuevo y arranco con una energía distinta”.

Esta misma energía es la que le permite, pese a todas sus responsabilidades y roles, tener tiempo para sus hijos Sophia y Emilio; su esposo, Alejandro, y para ella. “Uno en la vida va encontrando el tiempo para hacer las cosas y procuro que siempre haya un equilibrio en todos mis roles. Cuando siento que algo me va a quitar mucho tiempo simplemente no lo hago; cuando me ofrecen un papel o un trabajo que me va a alejar mucho de la casa, y además de eso tengo las cremas y el festival, hay prioridades; no le puedo decir sí a todo. El secreto es saber cuándo decir que no, identificar cuándo las cosas se están yendo de las manos o en qué momento se está descuidando lo esencial para hacer una pausa y encauzarse”. Los cuatro, dice ella, son “parche”. “Tenemos una relación muy cercana, de amigos y de cómplices, abierta, transparente, honesta, pero, sobre todo, muy bonita. Hemos construido una relación sólida y eso se debe a que hemos sido cuidadosos de proteger la familia”.

Por eso y por todo lo que le ha pasado en la vida, siempre da gracias. “Ser una persona agradecida es clave en la vida. Cuando uno es agradecido con las cosas y con la vida, uno disfruta constantemente lo bueno y lo malo que se le presente, porque en todo hay aprendizajes”.

Imágenes: Raúl Higuera

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