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La Purificación de la moda

Lila Ochoa

La Purificación de la moda Diseñadora española Purificación García

Hippie en los años setenta, empresaria exitosa en los noventa, la diseñadora española Purificación García llega a Colombia con la apertura de su primera tienda en Barranquilla y otra que funcionará pronto en Bogotá.

Hace unos años caminaba por la calle Serrano de Madrid mirando vitrinas, cuando una llamó especialmente mi atención: Purificación García. Un espacio acogedor me atrajo sobremanera, pues era exactamente lo que estaba buscando. Diez años más tarde, finalamente, conozco a la diseñadora.

Estábamos invitadas a la inauguración del Centro de Moda en Barranquilla y tuve la oportunidad de mantener con ella una larga conversación. Purificación es el resultado de la fusión de dos culturas, la española y la latinoamericana. Nació en 1952 en Castrelo del Valle, una aldea en Galicia, pero cuando cumplió tres años tuvo que emigrar a Uruguay junto a sus padres, que formaron parte del éxodo de la posguerra. Vivió allí cerca de quince años. Quería estudiar medicina pero por circunstancias de la vida, terminó trabajando en una fábrica de tejidos de punto. De hecho, Uruguay es un país reconocido desde el siglo XIX por la calidad de su industria textil lanar. Desde ese momento Purificación se inició en el mundo de la moda, descubrió que su pasión eran los tejidos, el color y la mezcla de texturas. Muy pronto pasó de ser aprendiz a formar parte del equipo de diseñadores de esa fábrica, donde conoció los secretos del tejido de punto, técnica que sigue siendo una de las fortalezas en cada colección.

Completamente autodidacta, García diseña su colección sobre un maniquí, al estilo de Yohji Yamamoto o del gran Pierre Balmain, quien le daba forma a cada prenda siguiendo el volumen y no el plano. Para ella las telas determinan el corte, puesto que tienen vida propia. A los 21 años se casó por primera vez con un uruguayo, con quien montó su primera empresa, una exportadora de pieles, y viajó a Canadá, donde hizo un máster en ingeniería textil. En 1977, tras una corta estancia en Nueva York, regresó definitivamente a España para instalarse en Mallorca. Tuvo su primera experiencia como diseñadora en la playa, vendiendo sombreros, bolsos pintados a mano y camisetas. En los ochenta se trasladó a Barcelona. Allí nacieron sus hijas, María Ximena y Soledad, y su hijo Marc.

A Purificación no le resultó fácil ser aceptada en los círculos de la moda española, pues finalmente la veían como una uruguaya. Pero su constancia pudo más que los prejuicios y hoy es considerada una de las estrellas del diseño español. Presentó su primer desfile en 1981 y ya en 1983 su marca era conocida en toda España. En un momento dado unos japoneses invirtieron en su empresa y a principios de los noventa hizo un desfile en Tokio. Aunque esa aventura no funcionó, Purificación mantiene tiendas en Tokio, Osaka y Kioto. Como dijo en una entrevista a la revista Vanity Fair de España: “Los japoneses apostaron mucho por nosotros, pero acabaron desilusionándose porque no estábamos preparados industrialmente”. Y es que entrar al mundo industrializado no es sencillo, se requiere una manera diferente de manejar el diseño, técnicas de producción muy específicas y requerimientos de calidad muy rigurosos.

Purificación no se dejó amilanar por las dificultades y gracias a su asociación con la Sociedad Textil Lonia, de los hermanos de Adolfo Domínguez, hace quince años, empezó a ser conocida fuera de la península ibérica y a vender su ropa en las capitales europeas y en Asia. En 1999 estuvo a punto de romper esa sociedad pues, como dice, no es fácil ceder la libertad de crear ni adaptarse a los procesos, pero es la única posibilidad de crecer. Luego firmó un acuerdo con la firma STL, que también produce y distribuye la línea CH de Carolina Herrera, para el diseño, fabricación y distribución de líneas femenina y masculina prêt-à-porter, además de una de accesorios. Se puede decir que España aprendió su lección y que empresarios como Amancio Ortega derrumbaron el mito de la artesanía de la moda en ese país. Ortega es ahora el que le impone su paso a la moda, para envidia del mundo entero. Hoy este grupo gallego que tiene su sede en Orense, es el segundo después de Inditex.

Purificación confiesa: “dos veces he tenido que volver a comenzar de cero”.  En 2001 publicó el libro Tener estilo. Ha colaborado con varios artistas  en proyectos sociales, como lo hizo con la alemana Swetlana Heger en la serie Playtime. En 2010 diseñó la cartera Thinking of Dalipur, junto a la artista Alicia Framis y Laboral Centro de Arte. La diseñadora siempre ha tenido claro que hay tiempos para recibir y tiempos para dar, y este tipo de proyectos son parte importante de su carrera. De hecho, sueña con involucrarse en alguna causa, en algún proyecto que le permita devolverle a la vida todo lo que esta le ha dado.

Hoy celebra orgullosa sus treinta años de trabajo. Ya no desfila, pues hace rato abandonó el lujo minoritario. Su trayectoria es paralela a la del diseño español, que de presentar desfiles muy artesanales se convirtió en una moda de lujo, con marcas como Loewe. Purificación conquistó al gran público y allí se quedó. Con más de 60 tiendas propias y 220 puntos de venta en Europa y Latinoamérica, llega a Colombia para sembrar su visión muy personal de la moda.

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