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Simón Brand y el cine

Revista Fucsia

Simón Brand y el cine simon brand

El cine siempre fue el gran imán en la ida de Simón Brand.

 
No es cuento que Simón Brand volvía loca a la familia filmando con la cámara de su abuela. Tenía clarísimo que el cine era su ineludible destino y a conseguirlo se dedicó con talento y trabajo, sacrificio y tesón, sin desmayar ni perder nunca el norte, y no sólo logró afincarse en Hollywood, la exigente y esquiva Meca del cine, sino posicionarse como director, con dos películas en su haber: Unknown y Paraíso Travel, esta última basada en la exitosa novela del escritor colombiano Jorge Franco y en la que debuta como guionista Juan Rendón, un caleño al que también el séptimo arte le sorbió el seso.

¿Cómo se contrarresta el ‘divismo’ que afecta a tantos que como usted se destacan?
Muchos confunden divismo con pasión y exigencia. Yo asumo mi responsabilidad como director de una manera profesional y apasionada, pero siempre teniendo muy claro que no estoy curando el cáncer. El cine es para entretener. La humildad es la virtud que más busco.

Estudió Publicidad y ‘Epistemología’, ¿averiguó qué diablos es la segunda?
Sé que algo tiene que ver con un dilema filosófico sobre la teoría del conocimiento. Pero en realidad era tan mal estudiante que en esa época mi única guía es la misma que utilizo hoy: mi instinto.

¿Cómo influyó su abuela Frida en su pasión por el cine?
Ella tenía una cámara de 16mm y un proyector de Súper 8mm que era mi juguete más preciado. Llegaba del colegio y me encerraba en el cuarto –mi cine privado– a ver películas de cinco minutos, hasta que el bombillo quemaba el celuloide. Los fines de semana iba con mis padres al cinema del Lago y me entraba una gran ansiedad desde que veía las fotografías promocionales y los afiches.

¿Es cierto que enloquecía a la familia con la cámara hasta “en la sopa”?
Tampoco era tan intenso. Pero mis amigos sí sufrían porque les tocaba hacer desde luminotécnicos hasta actores en todas mis “producciones”. Obviamente, era el documentalista oficial de todos los eventos familiares.

Brevísima historia de sus estudios en Music & Video Academy. ¿En qué trabajó cuando su papá “le cortó el chorro”?
Pues la verdad no aprendí mucho en el Art Institute de Fort Lauderdale porque la carrera era más enfocada a la producción de televisión y sonido. Yo quería hacer cine y, por eso, terminé filmando comerciales para almacenes de muebles cubanos. También filmé el “antes y después” de cirugías plásticas, trabajé en un hotel de Miami arreglando televisores, conectando micrófonos para conferencias y, sin entender ni jota, pasaba diapositivas para convenciones de cirujanos coreanos. Duré dos años encorbatado desde las 4.30 a.m.

¿Cómo arrancó su carrera?
Por fin, gracias a mi amigo Andrés Nieto, tuve contacto con Estados Alterados y Ekhymosis para dirigir videos de sus canciones. A partir de allí me dediqué a los videos musicales.

¿Cómo ve el tema de las migraciones a Estados Unidos, los ilegales, los latinos y la fobia que producen en los gringos?
Es un tema complicado y bastante hipócrita de parte de los americanos quejarse de que los latinos ilegales les “quitan” el trabajo, pero la realidad es que son oficios que la mayoría de ellos jamás harían. No se puede generalizar, pero el racismo es evidente y se debe a la ignorancia sobre el tema. Muchos americanos subestiman al latino porque no lo conocen y piensan que un colombiano es igual a un argentino o a un mexicano.

¿Alguna vez fue ‘hijo de papi’?
Nunca. Y lo sé porque tuve muchos amigos que sí lo fueron. Durante mi infancia no me faltó nada. Mi familia siempre me apoyó, me ayudó cuando decidí irme de la casa a los 18 años. Mi independencia comenzó a los 20 y hoy me enorgullece poder ayudarla y retribuir todo lo que ellos me brindaron a mí.

¿Qué significaron en su carrera la música y los videos?
Fueron mi escuela. Gané la confianza como director y entendí lo que significa estar en un set liderando a más de cincuenta personas.. Los videos te dejan experimentar todo tipo de técnicas nuevas, el formato te obliga a contar historias en tres o cuatro minutos. Es una narrativa agresiva que no da pie para bajones.

¿Dónde entra la publicidad?
Comencé trabajando para Venezuela, Colombia y México, luego trabajé en Europa que fue donde realmente me gradúe y, gracias a los presupuestos, tuve la oportunidad de estar con los mejores productores, directores de fotografía, casas de posproducción. Son personas con las cuales aún trabajo y que nunca hubieran accedido a realizar cine independiente sino fuera por la relación previa que teníamos. Hoy sigo haciendo publicidad y videos hasta poder vivir completamente del cine.

Su ópera prima fue Unknown, que no tuvo el esperado éxito de taquilla. ¿Por qué cree que no lo tuvo?, ¿qué le aportó?
La experiencia en Unknown fue única. Trabajar con actores tan reconocidos fue una prueba de fuego y, al mismo tiempo, enriquecedora. Aprendí cómo funciona la industria en Hollywood y, aunque la distribución y promoción en Estados Unidos no fue la ideal, la película sigue haciendo dinero en todo el mundo. Su presupuesto fue de tres millones de dólares y hoy ya tiene más de 15 millones recaudados. Si no hubiera hecho esta película, seguramente no tendría la credibilidad ni el financiamiento necesario para Paraíso Travel.

Paraíso tuvo un éxito contundente, ¿qué lo explica en este caso?
Son dos películas completamente diferentes, pero es obvio que una tiene más corazón que la otra. Paraíso tiene varios elementos que se pueden considerar comerciales, pero todo radica en la historia y qué tanto logra conectarse con el público.

¿Qué aportó a ese éxito el guión elaborado por Juan Rendón?
Juan trabajó desde el comienzo adaptando el libro, que es la parte más difícil cuando se decide trabajar sobre un texto literario. Mientras yo filmaba Unknown, Juan me mandaba diferentes versiones del guión hasta llegar a una más corta en la que Jorge Franco se involucró para obtener la final. Tomó muchos meses de trabajo y fue un gran privilegio trabajar con ellos.

¿Cuál es su siguiente proyecto?
No sé todavía. Por ahora sigo haciendo publicidad.

¿Se considera un triunfador o siente que falta camino por recorrer?
Me falta mucho camino. Tengo la bendición de poder hacer lo que amo en la vida. Eso en lo profesional. En lo personal, estoy más que realizado con una hermosa familia.

¿Qué tan difícil es no sólo llegar, sino darse a conocer en la Meca del cine?
Es muy complicado y frívolo. No sólo para mí como director ya que lo veo todos los días con amigos actores que llegan a Los Ángeles con el fin de conquistar el mercado. Algunos lo logran, pero la mayoría se rinden, decepcionados. Todo es cuestión de tendencias y modas pero, sin duda, ayuda mucho el hecho de que directores como Salles, Cuaron, Meirelles, Inarritu, hayan tenido tanto éxito. Abre puertas venir de Latinoamérica.

Una revista lo seleccionó como uno de los 40 latinoamericanos más influyentes en Hollywood. ¿En qué se manifiesta esa influencia?
Es un reconocimiento estar al lado de grandes directores como Cuaron y Del Toro, pero sólo te ayuda a que te contesten las llamadas más rápido.

Las mujeres representan más de 50 por ciento de la población mundial, ¿le parece un filón interesante tratar los temas que atañen a ellas?
Claro que sí, de hecho, por eso creo que Almodóvar tiene tanto éxito. Por su manera de interpretar a las mujeres. Creo que sería una excelente idea y si tienes alguna historia específica me encantaría oírla.
 

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