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Teléfono celular: el nuevo delator de la infidelidad

Teléfono celular: el nuevo delator de la infidelidad Teléfono celular: el nuevo delator de la infidelidad

A la hora de descubrir quién es infiel, el teléfono móvil ejerce hoy el mismo papel acusador que ayer tuvo la mancha de labial en la camisa del novio o esposo traicionero.

Si algún aparato fue clave en el reciente escándalo pasional protagonizado por el golfista Tiger Woods fue su teléfono celular. Todavía no se sabe a ciencia cierta si fueron 12 ó más sus amantes, ni cuántos años llevaba siéndole infiel a su esposa Elin Nordegren, o si podrá curarse de la adicción al sexo en la que se ha justificado su controversial conducta. Pero si un dato se da como real cada vez que se cuenta la picante historia, es que la señora Woods sospechó y corroboró los malos pasos de su archimillonario marido revisando, al parecer de una manera juiciosa y con cautela, la actividad de su teléfono móvil. Jaimee Grubbs, conocida como la “amante número 2” de Tiger, dijo en una entrevista a US Weekly que una vez el famoso deportista le pidió que hiciera los arreglos para que su nombre no pudiera ser identificado en sus llamadas, ya que Elin comenzaba a sospechar de su affaire e incluso podría llamarla. Otro testimonio que señala cómo Nordegren desenmascaró a su esposo valiéndose del celular lo dio Rachel Uchitel, conocida como “la amante número 1”, por ser la que detonó el escándalo. Según Uchitel, Elin aprovechó que Woods se había dormido y le envió un mensaje de texto a ella haciéndose pasar por él. La mujer mordió el anzuelo contestando el mensaje y, cuando Elin sintió que tenía suficiente información del amorío, la llamó y la confrontó cuando no tenía ninguna posibilidad de negar su relación con Tiger.

La verdad es que en todos los escándalos recientes de infidelidad que han sido noticia, como el del gobernador de Carolina del Sur, Mark Sandford, o el del ex candidato presidencial John Edwards, el celular ha sido prácticamente el portador de la prueba reina para las ofendidas esposas. Pero no se crea que se trata de un factor exclusivo de los famosos y poderosos, sino de un fenómeno tan extendido en todas las sociedades, que tiene toda la validez decir que, en cuestión de delación de cuernos maritales, el celular hoy desempeña el papel que ayer cumplía la acusadora mancha de pintalabios en el cuello de la camisa de un hombre casado o comprometido. “Hoy, cuando una esposa descubre el engaño de su esposo es raro que le diga ‘te vi (con otra mujer)’”, explicó en una reciente entrevista sobre el tema Christopher Di Orio, de la firma estadounidense de abogados Quincy, especializada en divorcios y otros litigios conyugales. “Más bien, en estos días, las clientas simplemente vienen y me dicen: ‘encontré este mensaje de texto o este número de celular’”.

Más revelador y significativo aun que el labial, el celular con sus servicios de llamadas y mensajes de voz y de texto, se ha convertido en el medio de comunicación por excelencia de la infidelidad, la cual hoy alcanza proporciones “epidémicas”, al punto de que en algunos países hasta el 70 por ciento de las parejas se ve afectada por ella. En medio de esa ola creciente, los infieles son muy devotos de los móviles porque son discretos. Por ejemplo, permiten salir a un sitio apartado a tomar una llamada y, generalmente, sólo el dueño tiene acceso a la factura. Los mensajes de texto, por su parte, dice Dorio, prodigan al adúltero y a su amante una sensación de privacidad, sin saber la cantidad de evidencia que dejan fuera de su control y que puede ser usada en su contra.

Pero, si ya está visto que llamadas y mensajes pueden ser una trampa, ¿por qué los infieles siguen tan aferrados a sus celulares? El experto en temas de pareja Robert Wright afirma que todo se condensa en lo que se puede llamar “la tentación del celular”. “Su novio o esposo necesita estar con su amante y encontrará el momento para verla tan a menudo como sea posible. Pero cuando las citas no puedan darse, ellos usarán el celular como el medio más efectivo y personal para mantenerse en contacto”.

Y es ahí donde buena parte de los adúlteros cae: no hay que olvidar que, hoy por hoy, son contados los casos de las novias o esposas a las que, en un descuido de ellos, no les gusta echar un vistazo a la información contenida en los móviles de sus parejas, mucho más cuando sospechan que tienen una aventura. De hecho, las listas de tips para saber si se es víctima de los cuernos maritales tienen en el celular un apartado propio.
 
  En términos generales, estas recomendaciones no requieren de muchas habilidades en el campo de la tecnología celular para obtener la información. Pero si el infiel ha tomado la precaución de borrar las huellas de su pecado, hoy se ofrecen sofisticados dispositivos tanto para recuperar la información borrada, como para oír las conversaciones del infiel, así como leer y oír tanto los mensajes que recibe como los que envía. Una práctica que ha llegado a tal grado, que en algunos estados de Estados Unidos estos mensajes ya se pueden llevar como evidencia en juicios de divorcio.
Empero, tanto allá como en Colombia y cualquier estado de derecho, se trata de prácticas muy delicadas, ya que comprometen la privacidad y otros garantías protegidas por las leyes. Por eso, antes de iniciar cualquier espionaje telefónico para absolver dudas sobre la fidelidad de la pareja, lo mejor es asesorarse de un abogado de confianza.

Sin hacer desde esta sección apología de la traición a la pareja, resulta interesante saber cómo funciona la mente del infiel que usa el celular para sus andanzas sin dejar huella, a través de estos consejos encontrados en una página Web:
Tener varios celulares. El mejor consejo que podemos darle es tener un segundo celular. Asegúrese de que el operador sea distinto al que normalmente usa para que no haya mezcla de facturas. En lo posible, use una dirección diferente o un apartado aéreo a donde le lleguen las cuentas de este segundo celular que usted usará para comunicarse únicamente con su amante. Manténgalo en el carro o déjelo en el trabajo o cualquier otro sitio donde su novia o esposa no pueda encontrarlo por accidente.
Teléfono fijo de la casa vs. teléfono celular. Dele a su amante sólo el número de su celular, nunca el de la casa. El móvil siempre le permite controlar llamadas y mensajes, mientras que el fijo, en manos de quien no debe, puede dejarlo en evidencia.
Use alias. Oculte el nombre o los nombres de sus “amigas” en el directorio de su celular bajo alias, preferiblemente masculinos. Esto es mejor que registrarlos como números secretos (ciertos teléfonos tienen esta función), pues ello puede despertar suspicacias.
  El número de la oficina. No le dé el número de su sitio de trabajo ni a su novia ni a “la otra”. El celular será el único medio de contacto. Ello lo protegerá de las mujeres “intensas” y le dará la posibilidad de inventar excusas relacionadas con el trabajo mientras está con una o con otra.
Regla de oro. Adopte como una religión la costumbre de borrar, inmediatamente después de enviarlo, todo mensaje de texto a su novia, esposa o amante. Ser selectivo puede prestarse a equívocos que lo incriminen.

Pero por muchas artimañas que se inventen los infieles, lo cierto es que los cada vez más indispensables gadgets digitales, con el celular a la cabeza seguido del computador portátil, el GPS, y otros, han puesto a hablar a los estudiosos del comportamiento humano de una “nueva transparencia”. En virtud de esta idea que apenas empieza a abrirse paso, la exposición de la privacidad que ofrecen estos aparatos es tan avasalladora que, a lo mejor, la gente ya no cometerá más transgresiones, entre ellas, la infidelidad. Otra posibilidad es que el auge de la tecnología aplicada a la vida íntima haga de faltas como el engaño a la pareja situaciones tan frecuentes que terminen por ser aceptadas como algo normal.

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