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Maternidad aplazada

Maternidad aplazada

Primero el desarrollo profesional y luego los niños. Cada vez son más las mujeres que optan por tener su primer hijo después de los 35. Un especialista habla de las posibilidades y los riesgos de esta decisión.

“Pero si parecen hermanas”. Ya no es habitual que a una mujer, comparándola con su hija, le digan este piropo. Ahora la brecha generacional que separa a los padres de los hijos ha aumentado, y si antes las personas tenían su primer nieto en sus 50, hoy se habla de que en una generación más habrá que esperar a tener cerca de 70 años para convertirse en abuelo. Los estudios demuestran que ahora las mujeres no tienen prisa por ser mamás, pues antes prefieren encontrar la plenitud profesional, lo cual puede tomar un buen tiempo.

En Inglaterra, según The Sunday Times, una reciente investigación demostró que la mitad de las mujeres nacidas en 1958, que no siguieron una carrera universitaria, tuvieron hijos a los 22, mientras que las que sí estudiaron esperaron una década más. Antes, por convenciones sociales y también por falta de oportunidades, era normal que el rol de ama de casa fuera la opción número uno. “El fenómeno de las mujeres que comienzan a buscar la maternidad en edades cada vez más tardías es muy frecuente en la consulta. Llegan muchas entre los 36 y 42 años”, comentó a FUCSIA el doctor Bernard Gartner Vantman, especialista en medicina de la reproducción, en Bogotá: “Se debe a que culturalmente la mujer ha aumentado su participación productiva en la sociedad, cursa carreras universitarias extensas, luego espera a tener estabilidad laboral y económica y una relación de pareja permanente para tomar la decisión de buscar hijos, quizá confiada en los avances de la medicina”.

Según el experto, si bien es cierto que las nuevas tecnologías de reproducción asistida les permiten a ellas darle ciertas largas al asunto y les brindan seguridad, la biología no ha cambiado. La edad escogida por la naturaleza para tener embarazos y bebés sin dificultades está entre los 20 y los 35 años. “No es casualidad que durante gran parte de la historia de la humanidad, ante la ausencia de métodos de planificación familiar, y teniendo las mujeres su máximo periodo de fertilidad entre los 15 y 25 años, los embarazos comenzaran muy temprano y el número de hijos fuera muy elevado. Con la llegada de la modernidad y los avances sociales y científicos del pasado siglo, la tendencia en los países desarrollados y en las clases sociales educadas comenzó a cambiar, aunque el concepto tradicional de familia y del rol de la mujer mantenían la necesidad de casarse y buscar hijos entre los 20 y los 30 años. En los últimos decenios es cuando se ha impulsado este fenómeno de postergar la maternidad hasta la cuarta década”, aclara Vantman.

Pero tomar esta decisión tiene su costo. Mujeres que, por ejemplo, han tenido un primer hijo a temprana edad, y luego esperan una década para recibir al segundo, cuando ya tienen más estabilidad, aseguran que sienten tranquilidad económica, pero que la relación con el nuevo miembro de la familia es diferente y que la energía ya no es la misma. Sin embargo, llegar a la maternidad cansadas no es el mayor inconveniente. Un embarazo a una avanzada edad tiene como consecuencia riesgos tanto para la madre como para el feto. “Lo primero es que la posibilidad de embarazarse es menor, el tiempo que transcurre hasta que se logra el embarazo es mayor, y las complicaciones son más frecuentes. La calidad y cantidad de los óvulos disminuye progresivamente con la edad. Hoy se sabe que más de la mitad de los óvulos que produce una mujer a partir de los 35 años tiene problemas cromosómicos, hasta llegar al ochenta por ciento en las de 40 años o más. Los embriones, por lo tanto, tienen una alta probabilidad de no ser normales, motivo por el cual no solo la tasa de embarazos es menor, sino que cuando se logra, la tasa de abortos aumenta progresivamente, superando el cincuenta por ciento en las mujeres de 40 en adelante”, asevera Gartner.

El especialista explica que en esas circunstancias, los embriones que sobreviven a las primeras etapas de gestación presentan un aumento en las probabilidades de alteraciones cromosómicas como el síndrome de Down, por lo cual son “indispensables estrictos controles y estudios ecográficos, de laboratorio y hasta invasivos, como la amniocentesis en la primera mitad del embarazo”. Al mismo tiempo, la madre con embarazo tardío tiene mayores probabilidades de presentar problemas de salud que compliquen su estado, así como de desarrollar enfermedades como diabetes gestacional, hipertensión arterial inducida por el embarazo y preeclampsia, lo que provoca un mayor índice de bebés prematuros o con bajo peso al nacer.

Pese a las advertencias, Gartner sostiene que no se trata de causar temor, sino de que las mujeres tengan todas las cartas sobre la mesa a la hora de realizar su proyecto de vida. “El manejo obstétrico actualizado logra controlar satisfactoriamente la mayoría de estos riesgos y culminar el embarazo con un recién nacido sano.

Además, las técnicas de reproducción asistida actuales ofrecen tratamientos preventivos en aquellas mujeres menores de 36 años que no prevén un embarazo a mediano plazo, como es la preservación de la fertilidad mediante la congelación de sus óvulos. De esta manera se extraen los óvulos de los ovarios y se mantienen hasta que la mujer tome la decisión de ser mamá, mediante la fertilización in vitro. En el caso de las mujeres cuyos óvulos sean de mala calidad, bien sea por su edad o por otros factores, se ofrece la donación de óvulos de donantes jóvenes, fértiles y sanas, y luego, la transferencia de los embriones resultantes al útero de la paciente, con lo cual se logra tasas de embarazo excelentes y se disminuye la probabilidad de abortos y problemas cromosómicos”. Asimismo, los recientes avances en biología molecular permiten un diagnóstico genético de los embriones antes de su transferencia al útero, de modo que se “seleccionan solo los cromosómicamente normales, para mejorar la probabilidad de completar un embarazo sin contratiempo. En síntesis, los tratamientos disponibles, como la estimulación de la ovulación y la fertilización in vitro, permiten lograr muchos embarazos sanos en estas pacientes, pero se debe tener en cuenta que su eficacia disminuye progresivamente con la edad y que la mayoría de embarazos que se logran en mujeres mayores de 40 se basan en donación de óvulos”. De todas formas, se trata de tratamientos sofisticados y costosos.

Gartner recomienda a las mujeres mayores de 30 que no están listas para buscar un embarazo, pero consideran hacerlo en algún momento, que se informen acerca de sus posibilidades y tomen sus decisiones con tiempo. “A aquellas mujeres que llevan más de un año buscando un embarazo, seis meses en las mayores de 35 años, y no lo han logrado, mi consejo es que acudan con su pareja a un especialista. Pero ante todo deben tener en cuenta que la condición de potencial madre tiene un límite de tiempo y que, independientemente de las tendencias sociales y avances médicos, la biología se impone”.

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