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Nuevas aplicaciones por internet buscan convencer a las mujeres de una vez por todas de los encantos del sexo casual. ¿Funcionarán?

Cuando Mark Zuckerberg se inventó lo que primero se llamó The Facebook, hace trece años, la idea era que sus condiscípulos de la Universidad de Harvard accedieran al sitio para calificar a las jovencitas que asistían con ellos a la célebre alma máter estadounidense. El fin subrepticio de todo esto era sondear la posibilidad de salir o al menos tener sexo casual con ellas.

La aceptación, primero en las universidades gringas y luego alrededor del mundo, de la red social conocida ahora simplemente como Facebook, rebasó esos fines eróticos, pero una fiebre de páginas y aplicaciones para teléfonos móviles y tabletas está retomando hoy ese propósito y se han vuelto populares.

Estas herramientas permiten hablar de una tecnología del romance y en gran parte funcionan a partir de la localización, es decir, con la ayuda del GPS les enseñan a los interesados posibles parejas sexuales que se encuentran cerca. Si la atracción es mutua, la aplicación se lo notifica a ambos. En fin, los contactos pueden ser muy ágiles y sin los rodeos preliminares de la conquista al estilo de la vieja guardia. Prostitutos abstenerse.

Es una demostración de la forma en que los seres humanos han cambiado su manera de interactuar en la última década, dicen los estudiosos de las dinámicas on-line, y para la muestra el éxito arrollador de Grindr, la red más exitosa de contactos sexuales por internet. Supera los cuatro millones de abonados y fue creada para homosexuales, muchos de los cuales la califican como lo mejor que le ha pasado a su vida pasional.

Diego Wilches es uno de ellos. Para explicar por qué tanta satisfacción, él abre la aplicación en su iPhone y en su sección de favoritos se despliegan varias pantallas colmadas de fotos de hombres de diversas edades, razas, contexturas y estados civiles, marcadas con una estrella amarilla que tiene su significado: “Uno tiene que ser el más perro y los que tienen la equis (más de sesenta) son los que ya han pasado por el papayo”, responde dando a entender que con todos ellos tuvo intimidad. “Lo bueno –continúa– es que cuando uno se compromete a una cita sabe a lo que va: por sexo, y cuando eso acaba cada cual vuelve a su casa tranquilo, sin compromisos”.

“No todos los que tienen el app van por sexo casual”, aclara uno de sus creadores, Joel Simkhai, quien cuenta que apenas corrió la voz entre los straight de la existencia de una aplicación así, no tardaron en aparecer las réplicas de Grindr para ellos. Él y sus socios diseñaron entonces Blendr, que funciona como su hermana mayor, pero no con la misma acogida.

A esta se ha sumado todo un menú, lo que según Jessica Carbino, socióloga de la UCLA y estudiosa de los romances por internet, pone en evidencia el fin del cortejo a manos de la cultura del ligue o el amor exprés, en especial entre los jóvenes, quienes en diversos estudios expresan que salir es inútil, de modo que prefieren aparearse.

Bang With Friends (algo así como ‘Follar con los amigos’) funciona con Facebook y es la más solicitada del flanco hétero, con treinta mil descargas y diez mil emparejamientos hasta enero pasado. Con ella en su móvil, el usuario recorre su lista de amigas o amigos y marca a aquellos con quienes quiere acostarse. Ellos solo verán ese interés si tienen también la aplicación y coinciden con quien los eligió. Cuando eso sucede, los dos son avisados y se ponen en contacto para acordar la cita. Lo conveniente, dice Santiago Morales, un publicista bogotano de 29 años que ha pescado varios lances por este medio, “es que así uno se evita la pena de ser rechazado por una persona que no siente lo mismo”.

Hay servicios clásicos como OkCupid, para la revista Time una de las diez mejores. Allí, el interesado contesta unas preguntas, a cuyas respuestas se les busca compatibilidad con las de otros solicitantes, por medio de modelos matemáticos. Para el verdadero amor está Tagged. Los que no quieren arriesgarse de primerazo tienen a Tingle, que permite hablar por teléfono con las potenciales parejas sin darles el número. Jazzed es solo para los amantes de la fotografía. Tinder causa sensación en el ámbito universitario.

La sofisticación aumenta con propuestas como Tawkify, que propende por el retorno de la conversación a la conquista. Un experto de la aplicación empareja al buscador con quien tenga afinidad. Entonces, los ponen a charlar durante diez minutos por teléfono, que deben ser suficientes para decidir si siguen el galanteo. Casi todos estos servicios son gratuitos, pero no faltan los que cobran, como How About We, por el cual los usuarios de iPhone proponen dónde o cómo les gustaría una cita, en espera de alguien que les siga la cuerda. También se pueden aceptar las sugerencias de otros, de modo que se supera el dilema de qué hacer en el primer encuentro.

Algunos tienen dificultad en enrrollarse con alguien por pertenecer a categorías muy específicas. Para eso, los judíos cuentan con Yanta Jewish Dating App, mientras que los cristianos muy comprometidos pueden conectarse con sus correligionarios por medio de Christian Mingle, abierta, sin embargo, a fieles de todos los credos.

Grouper
funciona para los que encuentran las primeras citas a solas intimidantes. A través de Facebook, un grupo de tres amigos busca a otro trío con el cual tenga convergencias para salir a ver qué pasa, sin tratarse de swingers. Por veinte dólares cada cual tendrá tres posibilidades para escoger. Y si el temor a enredarse con un asesino en serie es el problema, la solución es Like Bright, que filtra los amigos de los amigos, porque más vale un desconocido que ya ha tenido la aprobación de un conocido.

El sexo causal es una de las grandes tentaciones de los viajeros y hay aplicaciones para sucumbir. How About Me está dedicada a los que llegan a una nueva ciudad y quieren echar una canita al aire con los locales. Meetattheairport.com permite encontrarse con otros en los aeropuertos para compartir desde un simple café hasta una noche de sexo. Inviteforabite.com es para que las mujeres que viajan solas puedan encontrarse con otra y así, con una mayor seguridad, explorar con fines románticos su sitio de destino. Planely.com y Banjo ponen en contacto a los viajeros de una misma aerolínea.

Con el auge ha surgido la controversia
El punto más crítico es que, según las cifras, este modo tan impersonal e inseguro para algunos está claramente más orientado hacia los hombres. Quizá sea esa una de las razones por las cuales las mujeres no son muy aficionadas a ingresar en tales redes. Según la revista on-line Slate, por cada diez hombres que usan Blendr y Bangs With Friends, lo hace una mujer.

Otra investigación, de la Northwestern University, arrojó que ellos ven tres veces más perfiles que las mujeres y que las superan en cuarenta por ciento en la posibilidad de enviar un mensaje o iniciar un chat tras ver el perfil de un hombre. Ello significa que las redes de sexo para heterosexuales no alcanzan a rozar el éxito de Grindr y otras para los gays.

¿No tienen ellas mucho apetito de sexo de una noche? ¿Les da miedo hacerlo con un desconocido o son muy selectivas? Estudios a fondo determinan que la mayor causa es que tanto las redes hétero y homosexuales son creadas por hombres y no tienen en cuenta las preocupaciones del sexo opuesto, como escribió recientemente Anne Friedman en The New Yorker. Ella vaticinó la poca popularidad de Blendr porque no tiene ese factor clave de Grindr, que “es hecha por nosotros para nosotros”.

Mientras que los hombres no son tan exigentes, a ellas les irrita sentir que ellos están solo en busca de un pedazo de carne.
Las más atractivas y ocupadas, por ejemplo, no soportan la avalancha de mensajes, muchas veces vulgares, de sus seguidores, y se salen de la red si su primera experiencia no es grata, afirma Yannik Rolland, empresario francés afincado en internet. Friedman además apunta: “Preferimos conocer a los demás en persona y no por fotos”. También se cree que el género femenino responde más a las feromonas, las pistas emocionales y otros detalles sutiles que no transmiten los dispositivos electrónicos.

Pero esas no son verdades absolutas y el sexo casual no está del todo proscrito en el mundo femenino. La mitad de un grupo de encuestadas por OkCupid dijo haberlo practicado y que no se sienten incómodas tomando la iniciativa si un perfil las atrae.

La solución para cautivar más a las mujeres con el romance on-line, asegura Rolland, es un sitio donde ellas tengan todo el poder y fue así como introdujo en Estados Unidos la aplicación Check Him Out, donde la decisión la toman ellas, llamadas aquí “compradoras”, al tiempo que los hombres son la “mercancía”. Otro ejemplo de este fin de “empoderar” a las mujeres es Tree Day Rule, una de cuyas fundadoras, Valerie Brennan, explica: “Las mujeres hoy están en una posición única. Por una parte, somos extremadamente poderosas, lideramos la fuerza laboral y escalamos posiciones. Pero al mismo tiempo queremos ser femeninas, y no todas deseamos ser las que abordemos a los hombres”.

La oferta de su red entonces es actuar como una intermediaria que solo muestra unas cuantas posibles parejas, lo que les ahorra a las afiliadas la tarea de pasar páginas y páginas de fotos. Como quiera que sea, concluye Friedman, si la tecnología del romance quiere cautivar a las mujeres, tendrá que ofrecerles su santísima trinidad de exigencias: seguridad, proximidad y control.

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