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Belleza interior: Cómo ser saludable

Revista FUCSIA

Belleza interior: Cómo ser saludable Foto: Pantherstock

Las arrugas, el acné y el pelo quebradizo no solo se combaten aplicándose cremas y tratamientos estéticos, sino desde adentro, con una buena digestión. Ojo: una mala alimentación envejece.

“Lo importante no es la apariencia, sino que las personas sean lindas por dentro”, es la típica frase que se les dice a quienes solo se fijan en el aspecto físico. Pero resulta que el exterior sí importa porque es el reflejo de la belleza interior, aunque no precisamente del alma. En términos de salud, el alma vendría a ser el sistema digestivo y muchas veces el aspecto del pelo, de la piel y de las uñas son su radiografía.

Esa es la consigna de Kimberly Snyder, experta en nutrición y conocida por ser gurú de celebridades como Drew Barrymore y Owen Wilson. Según ella, con solo ver a las personas en la calle puede notar que están teniendo problemas a la hora de ir al baño. Para que su punto suene un poco más glamuroso, compara los desperdicios internos del cuerpo con el lodo que se acumula en los rines de una llanta. Y explica que ese “lodo” no solo hace aumentar de peso, sino que envejece.

La clave está en elegir comidas que se digieran fácilmente
: “Nuestro organismo gasta grandes cantidades de energía en la digestión y segrega jugos gástricos específicos para descomponer ciertos alimentos. Necesitamos dinamizar este proceso para liberar energía que se destine a la reconstrucción de nuestra piel y pelo y nos desintoxique, de manera que hagamos que nuestro cuerpo funcione como una máquina más eficiente”, señala la autora del best seller The Beauty Detox Solution. En síntesis, a mayor cantidad de energía, mayor salud y belleza.

Para ella, el mundo actual se ha vuelto tóxico: la contaminación ambiental y un exceso de ruido que genera estrés son parte del problema. “Se estima que hay ochenta mil químicos en productos del mercado en Estados Unidos. Muchas compañías argumentan que nuestra exposición es mínima como para afectarnos. Pero si los combinamos todos se crea una sobrecarga tóxica para nuestro cuerpo que nos envejece prematuramente”, explica en su blog. Por eso la nutricionista, que es bastante estricta en sus lineamientos, sugiere tomar medidas como no llevar zapatos dentro de la casa porque cargan con todas las suciedades de la calle, y ella misma se abstiene de usar perfumes, pues dice que “el 95 por ciento de químicos puestos en ellos son sintéticos y a base de petróleo”. A esto se suma lo que se come, pues abundan los alimentos procesados que contienen ingredientes modificados genéticamente e irrigados con pesticidas, además de los embutidos que facilitan la vida, pero muchas veces la acortan.

Los mejores complices del envejecimiento son los radicales libres, moléculas que producen el daño gradual de las células. Y aunque se forman en muchos procesos del cuerpo, como los del metabolismo o el sistema inmune, factores que incluyen la mala alimentación, el estrés y la contaminación aumentan su dosis. Los antioxidantes están para librarles la batalla, y aunque se producen internamente, también deben consumirse a través de frutas y verduras y ácidos grasos como el omega 3. Para lograr la limpieza interna, Snyder aboga por una dieta de base vegetariana, con productos naturales orgánicos, nada de procesados, y que restrinja la carne en tanto que el organismo requiere de mucho esfuerzo para digerirla.

“El cuerpo invierte más oxígeno en este proceso y se producen más radicales libres”, explica el doctor Luis Miguel Parra, especialista en medicina antienvejecimiento. De esa manera se les estaría haciendo un favor al hígado, el páncreas, el colon, los pulmones y los riñones, órganos involucrados en el proceso de desintoxicación.

Para el experto, la edad biológica no siempre coincide con la cronológica: “Somos más que números, por llevar malos hábitos una persona de 30 años puede tener un organismo más envejecido. No se trata de añadir años a la vida, sino vida a los años”. Agrega que, además de retrasar la aparición de las arrugas, quizá lo más llamativo de una sana alimentación es la economía: “Si se toman dos litros de agua diarios se pueden evitar tratamientos de hidratación adicionales. Y hasta se gastaría menos en terapias para el manejo del mal humor y el estrés porque muchas veces nos sentimos pesados y bajos de energía debido a un problema de estreñimiento”. La conclusión de Snyder es que si bien existen suplementos costosos, cremas y Botox, todo será en vano si no se retira el “lodo” del organismo.

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