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Su majestad Beyoncé Su gira ha sido un éxito. Solo en el O2 Arena de Londres acumuló cerca de diez millones de dólares en boletería. Foto: AFP/Cortesía de The Mrs. Carter Tour.

A sus 32 años, la artista ha construido un imperio que incluye música, películas, perfumes, línea de ropa y comerciales. 'Queen B' llegó a Colombia para cautivar nuevos súbditos con su show, descrito como uno de los más impactantes de la última década.

Durante los ensayos, ya nadie se asusta con la sangre ni los moretones. Después de todo, uno que otro traspié en tacones de veinte centímetros interrumpe ocasionalmente las intensas jornadas que pueden superar las diez horas y prolongarse hasta las cuatro de la madrugada. “Siempre hay un anillo o algo con lo que me corto, pero ya que has empezado tienes que acabar y simplemente hacerlo lo mejor que puedas”, le confesó recientemente Beyoncé a la periodista Jo Ellison, de Vogue.

La cantante asegura que la adrenalina se apodera de su cuerpo, especialmente en el escenario, donde no siente dolor. Una vez lo abandona, se muestra igual de extrema y perfeccionista: cuentan que en la noche, en lugar de descansar, se queda viendo el video del concierto para evaluarlo y que al día siguiente su corte de músicos y bailarines encuentra notitas con sus apreciaciones. Y es que en su reino no hay espacio para los errores. “Nunca estoy satisfecha. Sé que no debe ser fácil trabajar para mí... No he conocido a alguien que se esfuerce así de duro en la industria”, expresó sin modestia en una pasada entrevista. Como prueba de su profesionalismo, basta ver el popular video de uno de sus conciertos cuando, en pleno show, un ventilador atrapó peligrosamente su melena y, mientras su equipo trataba de liberarla, ella continuó cantando.

Beyoncé Knowles tiene claro que solo así se puede construir un imperio y, como dice su canción “Run the World”, conquistar el mundo. Su fortuna, estimada en 350 millones de dólares, es producto de la venta de más de 120 millones de discos, y de espectáculos que según la revista Forbes llegan a cifras superiores a los dos millones de dólares en taquilla por cada ciudad. Su marca no se limita a la música: comercializa mejor que los demás famosos su colección de seis fragancias, ha actuado en siete películas, y la línea de ropa y accesorios House of Deréon que creó con su mamá, en honor a su abuela costurera, ha llegado a mover 15 millones anuales. Además, ha sido la imagen de prestigiosas marcas como Armani, L’Oréal y H&M; le dio a Mattel una mina de oro con una Barbie a su imagen y semejanza, y firmó un contrato de 50 millones con Pepsi.

En promedio, está acostumbrada a tener ganancias de 80 millones de dólares al año, aunque en el último bajó a 53 millones debido a un retiro temporal para cuidar a su heredera Blue Ivy, la niña que tuvo a principios de 2012 con su esposo, el rapero Shawn Corey Carter, más conocido como ‘Jay Z’. Él, por su parte, en su rol de empresario y visionario de la industria ha atesorado 460 millones de dólares propios. Por eso, juntos figuran en todos los listados de las parejas más poderosas del Siglo XXI, al lado de sus amigos, los Obama.

El presidente estadounidense llamó a la intérprete “un modelo para sus hijas”, cuando la invitó a cantar el día de su investidura, en especial por su labor filantrópica a través de la fundación Survivor, que inicialmente creó Beyoncé para ayudar a las víctimas del huracán Katrina. El cineasta Baz Luhrmann calificó al matrimonio Carter-Knowles como “la realeza de la cultura”, luego de que ella participara en la banda sonora de "The Great Gatsby". No es casualidad entonces que haya sido catalogada como la artista de la década, y hay quienes dicen que si Madonna gobernó en los noventa, en el nuevo milenio la corona es de la afroamericana.

Los colombianos pudieron constatarlo en Medellín. “Es la estrella más grande de la actualidad y su espectáculo el más ardiente por su belleza, voz y coreografía que incluye varios cambios de vestuario. Hasta su corte de pelo se volvió noticia de primera plana. La gracia es que venga una figura en su mejor momento y no una en su ocaso”, opina Fernán Martínez, productor ejecutivo del evento que se llevó a cabo el 22 de septiembre. Comenta que ella trajo un séquito de “170 personas entre técnicos y artistas en un avión Jumbo gigante, y desde Bogotá salieron alrededor de 70 camiones con toda la parafernalia de luces, juegos artificiales, escenografía y sonido del "Mrs. Carter Tour".

Titulada con el apellido de su marido, quizá como símbolo de su madurez artística en esta nueva etapa de madre de familia, la gira había recaudado a junio, durante las primeras 36 presentaciones, 55,5 millones de dólares, de acuerdo con la publicación Pollstar.

 “Su carrera ha sido impresionante, pero eso no debe sorprender debido al compromiso que adquirió desde los siete años ya que ha llegado al límite de la obsesión en su arte. Su profesor de música de primaria en Houston mencionó que no siempre seguía las instrucciones, que le gustaba improvisar melodías”, le contó a FUCSIA la periodista Janice Arenofsky, autora de "Beyoncé: A Biography".

No podía ser de otra manera. A esa edad recibió su primera ovación en un concurso de talentos cuando cantó “Imagine”, de John Lennon. Su papá, Mathew Knowles, entonces jefe de ventas de Xerox, posteriormente decidió renunciar a su empleo para dedicarse a la carrera de su hija mayor: fue él quien organizó el grupo de "R&B Girl’s Tyme", que más tarde se convertiría en la aclamada banda femenina "Destiny’s Child".

Cuando no cantaban en la iglesia o en la inauguración de cualquier tienda, las jovencitas entrenaban bajo su estricta disciplina militar. Las malas lenguas dicen que en esa época su tenacidad fue causante de una separación temporal de su esposa. “Muchas de las cosas alocadas que me exigía eran necesarias”, reconoce la diva al relatar que cada mañana la hacía correr cerca de dos kilómetros mientras cantaba, con el fin de que adquiriera la capacidad de mantener la fuerza de su voz al bailar. La lección quedó aprendida.

“Tengo recuerdos muy tempranos de ella practicando en su habitación, repitiendo una estrofa hasta que sonara impecable. A los 10 años cuando cualquier niño diría ‘estoy cansado, voy a parar’, ella solo quería continuar”, explicó su hermana, Solange, también cantante. Gracias a eso, después de afrontar el rechazo de varias disqueras, la agrupación consiguió un contrato con Columbia Records.

De Tina, su madre, una estilista, la primera gran herencia que recibió fue el nombre, inspirado en su apellido de soltera, Beyincé, de origen criollo-francés. Pero la niña también encontró una fuente de inspiración para sus composiciones en el salón de belleza, en las historias de amores y anhelos que escuchaba de las mujeres allí.

“A los 13 tuve mi primer novio y me duró hasta los 17. Era muy joven, no vivimos juntos y tampoco... tú sabes. Luego solo llegó mi relación con Jay”, reveló al diario The Telegraph, al explicar que sus letras no siempre se basan en experiencias de vida de primera mano. “Si no cantara creo que sería editora de belleza o terapeuta. Amo la creatividad y también me gusta ayudar a otros. Mi mamá solía escuchar los problemas de los demás como si fuera una terapeuta de belleza”. Esas serían las raíces de su “feminismo moderno”, como ella misma lo describe, plasmado en odas al poder de su género al estilo de “Independent Woman”. Su canción “Bootylicious”, que celebra las curvas abundantes, nació para aplacar la incómoda presión que sintió debido a una subida de peso. Hoy la palabra forma parte del diccionario Oxford.

A su corta edad, pero con una larga carrera, “Beyoncé ya es una leyenda viva”, afirma Fernán Martínez. En 2003, su canción “Crazy in Love” de su primer álbum como solista fue número uno durante ocho semanas y el himno del verano. Al año siguiente hizo historia en los Grammy al ganar cinco gramófonos; y en 2010, con otros seis, se convirtió en la artista que más trofeos se llevaba en una ceremonia, gracias a su álbum doble "I am… Sasha Fierce". Ese fue el nombre con el que la artista bautizó a su álter ego, una personalidad más atrevida que tomaría posesión de su cuerpo en los escenarios. Según ella, esa mujer no se parece en nada a la realmente tímida y sencilla Beyoncé Giselle quien, con escasas y nerviosas palabras de agradecimiento, recibió los premios.

El éxito también la ha acompañado en su carrera cinematográfica que empezó con la comedia "Austin Powers". Por su actuación en el musical "Dreamgirls" fue nominada a los Golden Globe, y aplicó el mismo perfeccionismo de su carrera musical cuando se engordó para encarnar a la drogadicta cantante de soul Etta James en "Cadillac Records".

De la misma manera, controla cada detalle de la marca que ha creado. Autoriza qué fotos suyas pueden ser publicadas y no es de las celebridades que protagonizan escándalos. Si hizo playback al cantar el himno de Estados Unidos en la posesión de Obama, se encargó de acallar a sus críticos al cantarlo “a capella” en una conferencia de prensa previa a su participación en el 'Super Bowl': “¿Alguna pregunta?”, increpó a los escépticos.

Dice que para no sufrir se abstiene de leer los comentarios que circulan en Internet sobre ella y protege tanto su privacidad que hasta su boda fue secreta. Por eso decidió contar en sus propias palabras la historia de su vida en un documental para HBO, en el que habla de lo difícil que fue tomar por sí misma las riendas de su carrera, rompiendo relaciones de negocios con su papá, quien se divorció en 2009 de Tina y hoy, a los 62 años, tiene un hijo pequeño.

También narra el duro momento que vivió cuando tuvo un aborto, y sin maquillaje explica lo plena y sexy que se siente ahora que es mamá y toda una mujer adulta, como lo expresa su reciente sencillo “Grown Woman”.

Para Beyoncé es claro cuál ha sido el precio de llegar al trono. “He sacrificado vida. Poder caminar por las calles y cometer errores sin que estos queden grabados para siempre”, admitió alguna vez. Sin embargo, no niega lo cómoda que se siente en su posición: “No me gusta apostar, pero solo hay algo por lo que estoy dispuesta a hacerlo: por mí”.

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