Hogar

Tu habitación también puede sentirse como la de un hotel boutique

No necesitas cambiar todos los muebles; con estos detalles puedes darle a tu cuarto esa sensación de calma y sofisticación de hotel que tanto nos gusta.

cozy bedroom
cozy bedroom - Foto: Getty Images

Entrar a una habitación de hotel tiene algo que inmediatamente cambia el ritmo. La cama está perfectamente tendida con edredones acogedores y acolchados, las luces son cálidas, nada parece estar fuera de lugar y cada objeto ocupa un sitio que parece haber sido pensado con intención. Incluso la mesita de noche, que en casa suele terminar cubierta de cargadores, vasos de agua y productos que prometiste guardar hace tres días, parece tener una vida mucho más ordenada.

La buena noticia es que para replicar esa sensación en nuestro hogar no es necesario tener una habitación enorme ni comprar muebles nuevos. Gran parte del efecto está en cómo se combinan los elementos que ya tienes, por lo que la idea es conseguir un espacio que se sienta cuidado, cómodo y sereno, pero que siga pareciendo tuyo y no el cuarto de un catálogo.

Empieza por tu santuario: la cama

La cama es el punto focal de la habitación, así que merece más atención que el resto. Utiliza ropa de cama de tonos neutros o suaves y combina diferentes texturas para darle profundidad: sábanas lisas, un duvet o una cobija acolchada y una manta tejida doblada al pie son un buen comienzo.

Tampoco necesitas llenar la cama de cojines. Dos o tres bien escogidos pueden ser suficientes. La clave está en que todo se vea mullido pero ordenado, sin convertirla en una exhibición de almohadas que luego tengas que retirar cada noche. Un truco ideal es que, si no tienes muchas almohadas, puedes conseguir unos pequeños cojines cilíndricos para poner uno detrás de cada almohada de la cama y así conseguir ese efecto levantado en el que parece que tenemos almohadas gruesas y abundantes.

También ayuda elegir textiles de buena caída; ahí, tener la talla correcta de tu cama es esencial. Muchas personas creen saber las medidas de su colchón y compran juegos de sábanas con dicha medida, pero luego, al ponerlas, quedan muy justos. Lo ideal es que tengan una caída de unos 5 centímetros del piso, además de mantenerlos impecables. Una cama bien tendida cambia más la percepción de una habitación que cualquier objeto decorativo.

La iluminación hace buena parte del trabajo

La luz blanca y demasiado intensa puede hacer que incluso una habitación preciosa se sienta fría e incómoda. Para acercarte a esa atmósfera de hotel, apuesta por diferentes puntos de luz cálida en lugar de depender únicamente de la lámpara del techo.

Una lámpara en cada mesa de noche, una luz ambiental en un rincón o incluso una pequeña lámpara de pie permiten crear distintas escenas según el momento del día. Por la noche, evita iluminar toda la habitación y deja que sean esas fuentes secundarias, e incluso indirectas, las que construyan el ambiente.

Si además puedes aprovechar la luz natural durante el día, mejor. Mantén las ventanas despejadas y utiliza cortinas en tonos claros que permitan regular la entrada de luz sin bloquearla por completo.

Deja espacio para respirar

Los hoteles suelen tener una característica que sabemos que cuesta replicar en casa: no están llenos de cosas, solo está lo esencial y ese detalle aporta más de lo que crees a la vibra que nos encanta de los hoteles. Pero tranquila, no necesitas convertirte en minimalista de un día para otro, sino revisar qué objetos realmente quieres y necesitas tener a la vista.

La mesa de noche, por ejemplo, debería tener solo lo necesario. Una lámpara, un libro, una bandeja pequeña para tus objetos personales o un elemento decorativo pueden ser suficientes. Guarda cables, cosméticos, papeles y todo aquello que genere ruido visual.

Lo mismo aplica para las superficies. Cuando cada mueble está cubierto de objetos, la habitación pierde esa sensación de calma que precisamente estás intentando conseguir.

Añade detalles que tengan textura y personalidad

Aquí entran los elementos que hacen que el espacio deje de parecer simplemente ordenado y empiece a sentirse especial. Una alfombra, una manta, una pieza de arte, flores frescas o una bandeja bonita pueden aportar carácter sin necesidad de llenar las paredes y superficies.

Elige una paleta de colores coherente y repite algunos tonos en diferentes elementos. Si tienes beige en la ropa de cama, puedes retomarlo en una alfombra o una cortina; si incorporas madera, deja que aparezca también en algún accesorio. La habitación se verá más cohesionada sin que todo tenga que pertenecer al mismo conjunto.

Y no subestimes el aroma. Un difusor, una vela o un spray textil con una fragancia suave puede convertirse en parte de la identidad de la habitación. Opta por aromas limpios y poco invasivos, especialmente porque este es nuestro espacio para dormir.

El último detalle: haz que funcione para ti

La diferencia entre una habitación bonita y una habitación en la que realmente quieres estar está en la comodidad. Deja cerca lo que utilizas antes de dormir, coloca la cama de manera que puedas moverte con facilidad y evita introducir elementos que se vean bien pero compliquen tu rutina.

El objetivo no es copiar literalmente una habitación que viste. Es tomar aquello que funciona en esos espacios, como la iluminación cuidada, los textiles agradables, el orden visual y los pequeños detalles, y llevarlo a tu propia casa.

Porque el verdadero lujo de una habitación no está en que parezca cara. Está en que cuando cierres la puerta al final del día, sientas que acabas de entrar al lugar más cómodo del mundo.