Moda
Santander apostó por convertirse en un nuevo escenario del diseño colombiano
La novena edición de Santander Fashion Week reunió a diferentes stakeholders de la industria, mostrando cómo una región puede convertir la moda en una plataforma para el talento, los negocios y la proyección internacional.

Durante cuatro días, Bucaramanga dejó de ser únicamente un destino de paso para convertirse en punto de encuentro de una industria que cada vez mira más allá de las grandes capitales de la moda. Del 12 al 15 de agosto, diseñadores, artesanos, empresarios, estudiantes y compradores se reunieron alrededor de una agenda que puso en escena una pregunta relevante para el diseño colombiano: ¿qué ocurre cuando la moda también sirve para activar una región?
La respuesta empezó a verse en las cifras. La edición 2026 del encuentro registró entre 19.000 y 21.000 asistentes y más de 2.400 personas por día en las pasarelas, pero su alcance fue mucho más allá de las presentaciones. Cerca de 200 empresas, marcas, emprendimientos y artesanos participaron en la muestra comercial, mientras que más de 300 personas hicieron parte de los espacios académicos.

Ese cambio de perspectiva resulta especialmente interesante en un momento en el que la moda colombiana busca ampliar sus mercados. ProColombia, por ejemplo, reportó que durante 2025 más de 700 compradores internacionales llegaron al país para conocer la oferta de más de 1.000 empresarios del Sistema Moda, una señal de que el diseño nacional está construyendo una conversación cada vez más internacional alrededor de su creatividad, identidad y capacidad productiva.
Una industria que no termina en la pasarela
La programación en Bucaramanga de SFW mostró precisamente esa otra cara de la moda. Junto a las pasarelas convivieron propuestas de diseño de autor, moda masculina y femenina, swimwear, streetwear, calzado, joyería, marroquinería, marcas comerciales e insumos. La artesanía también ocupó un lugar importante, conectando técnicas tradicionales e identidad regional con nuevas propuestas de diseño y comercialización.
Es una mirada que coincide con la transformación que vive el Sistema Moda colombiano. El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo ha señalado la importancia de fortalecer la productividad y competitividad de una industria que, además de confecciones, involucra cadenas de proveeduría, calzado y otros segmentos relacionados. En 2025, las exportaciones de confecciones, calzado y productos de hogar alcanzaron US$413,7 millones entre enero y septiembre.

Por eso, reunir en un mismo espacio a quienes diseñan una prenda, producen sus materiales, desarrollan accesorios, comercializan los productos y buscan compradores no es un detalle menor. La moda funciona como un ecosistema y buena parte de su valor ocurre detrás de la pasarela.
De Santander, Colombia, al mercado internacional
Uno de los componentes más relevantes de esta edición fue precisamente la conexión con compradores extranjeros. Más de 30 empresas con oferta exportable participaron en una agenda de citas de negocios organizada junto con ProColombia y la Cámara de Comercio de Bucaramanga, con más de 10 compradores internacionales provenientes de las tres Américas. El balance preliminar reportó nuevos contactos, ventas directas y expectativas de pedidos futuros.
La internacionalización se ha convertido en uno de los grandes objetivos para la moda colombiana. En 2025, ProColombia registró exportaciones del Sistema Moda por US$903,9 millones y señaló un crecimiento en mercados como Asia, África y Europa. Más recientemente, durante mayo de 2026, diferentes ruedas de negocios vinculadas a eventos de moda en Bogotá conectaron a cerca de 100 compradores internacionales con más de 200 empresas colombianas y generaron más de US$24,7 millones en ventas y expectativas de negocio.

En ese contexto, que una plataforma regional genere espacios de conexión comercial adquiere otra dimensión. No se trata solamente de conseguir compradores para las marcas participantes, sino de demostrar que el talento y la capacidad productiva de otras regiones también pueden formar parte de la conversación internacional de la moda colombiana.
La apuesta también atraviesa la formación de quienes continuarán construyendo la industria. Las conferencias y encuentros académicos abordaron tendencias, innovación, negocios, internacionalización y los nuevos desafíos del sector, mientras conectaron estudiantes, instituciones educativas, empresas y diseñadores.
La moda colombiana ya no necesita concentrar toda su conversación en las mismas ciudades para demostrar que existe talento. Santander está intentando construir su propio lugar dentro de ese mapa, uno en el que la artesanía, el diseño de autor, la formación y los negocios puedan convivir y destacar.




