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Pagar o no pagar la cuenta... esa es la cuestión

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Pagar o no pagar la cuenta... esa es la cuestión ©Ingimage

¿Dejar que él pague la cuenta en todas las citas? No, gracias. He aquí, la diferencia entre un detalle ocasional y una obligación.

Por: Ana Lucía Rey González*

Antes de una salida con el “arrocito en bajo”, novio y hasta esposo, lo primero que una mujer debe hacer es alistar la billetera. No solo porque esto es una muestra clara de cuán independiente es -empezando desde el plano financiero- , sino porque dejar que ellos siempre lo hagan es también una forma de contradecirnos a nosotras mismas, en nuestra lucha diaria por la igualdad de género.

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Alguna vez un tipo me dijo que “las mujeres son feministas hasta que llega el momento de pagar la cuenta”, lo que me hizo cuestionarme acerca de qué tan cierto podría llegar a ser. No voy a decir que está mal dejar que ellos nos inviten ocasionalmente; lo que, para mí, está realmente errado es que nos hagamos “las de las gafas” y permitamos que lo hagan la totalidad de las citas. De hecho, también soy partidaria de que nosotras también tengamos ese gesto con ellos, ¿por qué no?

Es algo así como vivir en pareja y una mañana de un día inesperado sorprendamos a nuestro par con un desayuno en la cama, por ejemplo. No es cuestión de obligación, sino de darle una sorpresa al otro y hacerlo feliz por un rato. Y eso no significa que seamos sus serviles, o algo similar ¡No! Así mismo creo que funciona el tema de la cuenta, en cualquier tipo de relación.

Si él quiere invitarla a un lugar que usted adora y darle un detalle, no sea reacia, ni haga alarde de su independencia financiera; solo déjelo ser feliz y disfrute ese momento con él. Seguramente, habrá otro día en el que usted quiera que él se deje sorprender, sin tantos prejuicios de género en el camino.

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Basándome en las extensas conversaciones con mis amigos, he llegado a la conclusión que, así como las mujeres detestamos la tacañería, ellos no soportan a una mujer que, por casualidades de la vida, siempre se escape  al baño cuando llega la cuenta; en otras palabras, como dicen ellos: “que los cojan de marranos”.

Si una mujer es así en los primeros meses, ¿cómo será en una relación?, se preguntan - así no lo crean- .En ese orden de ideas, esto tambien puede ser un factor decisivo para que ellos tomen la determinación de mejor "dejar así", porque con una novia así no hay bolsillo que aguante.

En conclusión, la idea tampoco es que nosotras paguemos todas las citas (¡Ni de riesgos!), pero, mucho menos permitir que ellos sean los que saquen la billetera por el resto de nuestros días. Una invitación de vez en cuando es maravillosa, cuando él lo hace por tener un detalle, mas no como una obligación.

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Acerca del blog:

Del sexo débil y otras mentiras

Desde pequeñas se nos ha asegurado que somos el sexo débil, las niñas de la casa, las princesitas de mamá, pero detrás de estos prototipos existen mujeres pensantes, capaces y guerreras, dispuestas a vivir en una sociedad en la que ser mujer no es cosa fácil. Ya decía Marilyn Monroe que no importa vivir en un mundo de hombres, siempre que se pueda ser una mujer en él.



Ana Lucía Rey González* es Comunicadora Social y Periodista. Actualmente es periodista redactora de Fucsia.co.

Twitter: @AnaLuRey






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