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El amor en los tiempos del sexo sin compromiso

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El amor en los tiempos del sexo sin compromiso ©Ingimage

Buscar sexo es fácil, muy fácil diría yo. Donde quiera que lo busque y con quien quiera tenerlo. Muy pocos están dispuestos a rechazar una propuesta sexual; en cambio, muchos no soportan la idea de sentirse comprometidos.

Por: Ana Lucía Rey González*

Supongamos que está soltera o soltero. Tiene planeada una noche con sus amigos en la que seguramente el alcohol estará de por medio, acompañado, además, de nuevas caras que ellos quieren presentarle, porque, según dicen, ya su papel de ser el “eterno soltero” les está preocupando sobremanera.

La noche promete. Usted se viste con su mejor pinta o, en efecto, la típica del levante infalible. En el caso de las mujeres, muchas optan por la visita al salón de belleza, un buen par de tacones y un outfit que no las haga pasar desapercibidas.

Los hombres, aunque también se preocupan por ello, prefieren alistar una mejor herramienta: la lengua. Sí señores, esa misma que puede hacer que una copia de Brad Pitt se convierta en menos de un segundo en un perdedor; o, al contrario, garantice que el objetivo militar esté asegurado para el final de la noche.

La noche sigue y entre miradas, bailes y una buena dosis de trago, la atracción se sella con ese beso esperado. Es en este momento, en el que el tipo tiene que actuar estratégicamente y hacer uso de sus armas para llevarse a la mujer a la cama o dejarla ir…así de simple.

Y es que si “se da”, como dicen por ahí. Si ambos quieren, seguramente el sexo no va a ser un fin inalcanzable. Pero si uno de los dos, en la mayoría de los casos, la mujer, piensa antes de… y dice: “me tengo que hacer la difícil, por que qué pensará el tipo…”, mientras el hombre se dice a sí mismo que es solo de una noche, nada pasará.

El problema radica en que si llega a suceder, la mujer al otro día se pregunta por qué el repentino desinterés del tipo, o también en el caso opuesto. Es ahí cuando las cosas no salen bien y, por ende, entran a jugar los arrepentimientos y cuestionamientos, que no dejan de rondar en la cabeza por un buen rato.

Entonces, es en este punto en el que la palabra “compromiso” hace alarde de su inexistencia, pues para uno de los dos, o quizás para ambos, el sexo quedó ahí, mas no es una garantía de nada. Por eso creo que si juntos accedieron a tener relaciones sexuales con un perfecto extraño es porque querían y punto, mas no porque este era el inicio de un idilio amoroso.

Y es que así estamos. Me he dado cuenta que es muy, pero muy fácil conseguir sexo, en tan solo segundos, porque siempre está el que está esperando esa oportunidad para hacerle la vuelta a uno; pero háblele usted de compromiso a ver qué pasa.

En épocas en las que el amor verdadero - no de ese desechable, al que nos hemos acostumbrado en esta era- es una palabra casi utópica, el placer momentáneo es tal vez la vía más fácil de seguir, mientras el corazón decide arriesgarse de nuevo a sentir.


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Acerca del blog:

Del sexo débil y otras mentiras
Desde pequeñas se nos ha asegurado que somos el sexo débil, las niñas de la casa, las princesitas de mamá, pero detrás de estos prototipos existen mujeres pensantes, capaces y guerreras, dispuestas a vivir en una sociedad en la que ser mujer no es cosa fácil. Ya decía Marilyn Monroe que no importa vivir en un mundo de hombres, siempre que se pueda ser una mujer en él.





Ana Lucía Rey González* es Comunicadora Social y Periodista. Actualmente es periodista redactora de Fucsia.co.

Twitter: @AnaLuRey




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